Drogas socialmente aceptadas

alcohol

ALCOHOL

Tabaco

TABACO

Imagen tomada de una web de servicio público
Mientras que en 1995 se atribuyeron al consumo de drogas ilegales 3,562 muertes en los Estados Unidos, el tabaco contribuyó en más de 300,000 muertes y el alcohol en más de 200,000 durante el mismo año.
Fuente: Organización Mundial de la Salud

El psicoactivo de uso más generalizado a lo largo de la historia humana ha sido y sigue siendo el alcohol.

El etanol, nombre científico de este psicoactivo, es el principio activo de múltiples bebidas embriagantes como los vinos de uva, el pulque de maguey, el tequila de agave, el ron de caña, la ginebra de enebro, la cerveza de cebada, el sake de arroz, el pozol de maíz y un larguísimo etcétera.

Prácticamente cada cultura ha contribuido a enriquecer el catálogo mundial de sustancias alcohólicas generando alguna variedad distintiva. Las condiciones necesarias para hacerlo han acompañado al hombre en todo tiempo y lugar: frutas, vegetales o granos, agua y las famosas levaduras que son bacterias parasitarias de alimentos en proceso de descomposición. De hecho la naturaleza nos ha brindado tantas facilidades, que hasta los animales suelen ingerir y experimentar los efectos de esta disponible, venerada, socorrida y actualmente legalísima droga. Después de consumir frutas fermentadas, los camellos tropiezan uno contra otro, los pájaros se estrellan con las ventanas y las abejas revolotean en forma errática…

Por su parte, la explotación del arbusto solanáceo de origen americano conocido como Nicotinia tabacum ha dado lugar a una de las industrias más rentables y duraderas. Las primeras fortunas estadounidenses fueron labradas con tabaco de Virginia y hoy en día las empresas tabacaleras transnacionales se cuentan entre las más poderosas del planeta. Al igual que la costumbre de ingerir bebidas alcohólicas, el hábito de fumar tabaco está muy extendido. Parece ser que las constantes campañas para eliminar su uso no han hecho mella en los millones de consumidores que las buscan con avidez.

Tanto el alcohol como el tabaco provocan dependencia física y psicológica, y comparadas con la gran mayoría de las drogas ilegales, sus efectos secundarios sobre el organismo humano son los más evidentes y desastrosos.

Ambas drogas han enfrentado periodos de prohibición debido a intolerancias morales y religiosas, pero en ambos casos, las prohibiciones terminaron siendo revocadas frente a la demanda popular y los enormes intereses de diversas industrias que desde hace siglos han estado legalmente conformadas y se han empeñado en seguir estándolo.

Así pues, lo que ha tenido que cambiar ha sido la percepción respecto a estos psicoactivos que, a pesar de toda la información en su contra, finalmente se han impuesto como drogas tan socialmente aceptadas, que ya pocos las reconocen como tales. La separación típica de “el alcohol, el tabaco y las drogas”, muestra como es que ambos han logrado ser eximidos de su verdadera naturaleza en la conciencia popular y cómo se nos ha hecho creer que sólo las prohibidas son drogas.

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DEL ALCOHOL Y EL TABACO

1. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995.

2. Brau, Jean-Loius: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

3. Buñuel, Luis: Mi último suspiro (memorias), Plaza & Janes, México, 1982.

4. Capdevila, C.: Humo, placer y lágrimas, Sudamericana, Argentina, 1971.

5. “El alcohol: La droga más antigua”, en Drogas, Colección Científica Time-Life, México, 1972.

6.Facts about: Alcohol Alcoholism and Research Foundation, Toronto Canada (Internet).

7. Facts about: Tobacco Alcoholism and Research Foundation, Toronto Canada (Internet).

8. Fármacos de abuso: información farmacológica y manejo de intoxicaciones, CEMEF, México, s/f

9. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

10. History of Alcohol Regulation, National Commission on Marihuana and Drug Abuse. (Internet).

11. History of Tobacco Regulation, National Commission on Marihuana and Drug Abuse. (Internet).

12. Kalina, Eduardo: Temas de drogadicción, Nueva visión, Argentina, 1987.

13. Krupp, Marcus et all.: Diagnóstico clínico y tratamiento, 23a. edición, Manual Moderno, México, 1988.

14. Musacchio, Humberto: Diccionario Enciclopédico de México, Tomo I, Andrés León Editor, México, 1990.

15. “También el caos tiene sus normas. Entrevista con Mitchell Feigenbaum”, Muy Interesante, Año XIII, no. 9.

Alcohol

DATOS GENERALES

Origen

«Pan y cerveza para un día». Esta sencilla anotación pertenece a la lista de gastos de una familia que habitaba en la Mesopotamia asiática 3000 años antes de Cristo. La lista está considerada como el texto más antiguo que se conserva. Los antiguos egipcios bendecían a Osiris por el regalo de la cebada y tenían destilerías de cerveza desde hace seis mil años. Los griegos y los romanos de la época clásica agradecían a Dionisio o a Baco por la creación de la vid y el «vino divino». Cuando el Capitán Cook navegó por los mares del Sur a mediados del siglo XVI halló que los polinesios tomaban kava, una bebida alcohólica que fermentaban de una especie de pimienta. Bernal Díaz del Castillo, cronista de la llegada de los españoles a Tenochtitlan, aseguró que el territorio de la Nueva España, estaba «lleno de magueyes (plantas grandes y carnosas), de los cuales hacen su vino».

Etimología

Los árabes utilizaron la apalabra alkuhl para nombrar al “espíritu” que se apodera de todo aquel que se atreve a abusar de los productos fermentados.

QUÍMICA

Identifición

Imágenes escaneadas de anuncios en revistas

El alcohol es un líquido incoloro y volátil que está presente en diversas bebidas fermentadas, en concentraciones que van desde el 5 hasta el 20%, como es el caso de la cerveza y los vinos.

Algunos de estos fermentos se destilan por medio de un alambique para aumentar su concentración etílica hasta un 40%; así es como se producen el tequila, el whisky, el vodka, el ron, la ginebra, el anís, etc.

Imágenes escaneadas de anuncios en revistas

Composición

El nombre químico del alcohol es etanol o alcohol etílico.

Dependiendo del género de bebida que lo contenga, el alcohol aparece acompañado de distintos elementos químicos que lo dotan de color, sabor, olor y otras características.

Formas de adulteración

El contenido de alcohol etílico en una bebida que no se haya sometido a controles de calidad y sanidad, puede estar diluido o rebajado con metanol, un alcohol derivado de la madera que al metabolizarse ocasiona ceguera permanente.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

El alcohol se ingiere por vía oral. El tiempo que pasa desde el último trago hasta que se alcanzan las concentraciones máximas en la sangre varía de 25 hasta 90 minutos. Cuando el etanol alcanza el cerebro actúa como un depresor primario y continuo del Sistema Nervioso Central. La estimulación aparente es en realidad un resultado de la depresión de los mecanismos de control inhibitorio del cerebro. Como ocurre con la mayoría de las drogas, sus efectos dependen de la dosis. Los centros superiores se deprimen primero afectando el habla, el pensamiento, la cognición y el juicio. A medida que la concentración alcohólica aumenta, se deprimen también los centros inferiores afectando la respiración y los reflejos espinales, hasta llegar a la intoxicación alcohólica que puede provocar un estado de coma.

Usos terapéuticos

Durante la Edad Media el alcohol se utilizó como remedio para prácticamente todas las enfermedades; de hecho en galés la palabra whisky significa “agua de vida”. No obstante hoy se reconoce que el alcohol tiene un valor terapéutico extremadamente limitado. En el mercado existen concentrados metilados de alcohol con aplicaciones industriales y médicas. En el primer caso se utiliza como solvente o diluyente en la manufactura de pinturas y otros productos. En usos médicos se emplea externamente para desinfectar la piel debido a su acción bactericida; también se usa para curar algunas lesiones de la piel y para disminuir la sudoración.

Dosificación

Las concentraciones de alcohol difieren de una bebida a otra, es por ello que a nivel médico, las dosis suelen medirse en función de los porcentajes que una persona llegue a acumular en su torrente sanguíneo. De esta manera se considera que las dosis bajas fluctúan entre 0.02 y 0.06 %, mientras que las dosis letales sobrepasan el 0.50%. En términos cotidianos, la cantidad de alcohol suele medirse a través del número ingerido de copas, vasos, latas, botellas, etc. En personas que no han adquirido tolerancia hacia el alcohol, se puede hablar en términos de “tragos”, esto es, de la cantidad contenida en el tipo de recipiente en el que suele tomarse la bebida. Para el vino por ejemplo, una dosis baja es de una copa, una dosis media va de dos a tres copas y una dosis alta sobrepasa las cuatro copas. En el caso una cuba preparada con ron y refresco de cola, un vaso es una dosis baja, dos o tres representan una dosis media y más de cuatro son ya una dosis alta. El cuerpo humano sólo puede metabolizar de 10 a 15 ml de alcohol por hora. Concentraciones mayores se consideran letales.

Efectos psicológicos y fisiológicos

Contrariamente a lo que la mayoría de las personas creen, el alcohol no es un estimulante, sino un depresor del sistema nervioso central. Según lo explica un experto en neuropsicofarmacología como es el Dr. Simón Brailowsky, las personas que suelen atribuirle al alcohol un aumento en su capacidad mental verificable en su capacidad de hacer mejor ciertas cosas como hablar, bailar o crear, están equivocados. Lo que ocurre en realidad es que bajo los efectos del alcohol, estas personas gozan de un lapso de desinhibición provocada por la depresión de mecanismos inhibitorios. Al disminuir la inhibición, los mecanismos de control momentáneamente ceden paso a la excitación.

A nivel psicológico, las dosis bajas producen la sensación de elevar el estado de ánimo y relajar a la persona. A nivel físico, un poco de alcohol aumenta la frecuencia cardiaca, dilata los vasos sanguíneos, irrita el sistema gastrointestinal, estimula la secreción de jugos gástricos y la producción de orina. Las dosis medias alteran el habla, el equilibrio, la visión y el oído. Se tiene una sensación de euforia y se pierde de la coordinación motora fina, por lo que ya no es aconsejable conducir un automóvil ni manejar cualquier tipo de maquinaria. En dosis altas, los síntomas anteriores se agudizan y se alteran las facultades mentales y del juicio. Si el individuo continúa bebiendo puede ocurrir una pérdida del control motor en la que se requiere ayuda para poder moverse y hay una evidente confusión mental. A partir de una concentración sanguínea equivalente a beber más de 10 tragos sin descanso alguno, puede ocurrir una intoxicación severa; cualquier otro aumento en las concentraciones puede provocar desde inconsciencia hasta coma profundo y muerte por depresión respiratoria.

En términos acumulativos, el consumo inmoderado irrita el estómago y produce gastritis, daña el corazón al producir trastornos del ritmo cardiaco e incluso insuficiencia cardiaca; daña también el hígado, cuya consecuencia es la tan conocida cirrosis, una enfermedad causada por la pérdida de células hepáticas que disminuye la producción de bilis. Esto genera otros síntomas como mala digestión, pérdida de peso, constipación, etc. En lo que se refiere al sistema nervioso, el abuso de esta droga puede ocasionar serios trastornos mentales como pérdida de la memoria, deterioro del aprendizaje, inflamación de los nervios, e incluso el llamado síndrome de Korsakoff, un estado psicótico caracterizado por la pérdida de la realidad (cuando al cuadro se unen desnutrición y deficiencias vitamínicas crónicas).

Ingerido por mujeres embarazadas el alcohol puede afectar al feto y producir malformaciones o retardo mental irreversible.

Potencial de tolerancia y dependencia

El uso continuo o frecuente induce un tipo especial de tolerancia que se atribuye al aumento de la cantidad y actividad de la enzima corporal encargada de metabolizar el alcohol. El tejido nervioso también se acostumbra de cierta forma a la presencia continua del etanol y el usuario va adaptándose a los cambios inducidos sobre el habla, la visión y el control motor. No obstante, esta adaptación desaparece en cuanto la concentración etílica alcanza niveles suficientes en el fluido sanguíneo (lo que acontece frecuentemente en casos de abuso).

El consumo inmoderado de alcohol provoca una dependencia física intensa. Cuando a lo largo de varios meses el organismo ha sido acostumbrado a ingerir por lo menos tres litros de cerveza o medio litro de licor fuerte todos los días, la supresión alcohólica puede presentar diversas manifestaciones que van desde ansiedad y temblores, irritabilidad e hiperactividad crecientes, hasta el temible delirium tremens: una psicosis orgánica grave que usualmente se manifiesta entre las 24 y las 72 horas posteriores a la ingestión de la última copa, aunque en ocasiones puede ocurrir hasta 7 o 10 días después. Se caracteriza por confusión mental, temblores, hiperagudeza sensorial, alucinaciones visuales (por lo general de serpientes, arañas o cualquier otro bicho), deshidratación, trastornos de la presión sanguínea, convulsiones y anormalidades cardiovasculares.

¿Qué hacer en caso de emergencia?

La intoxicación por alcohol se manifiesta por confusión, mareo, náuseas y vómito. Esto indica que se ha llegado a una concentración de 0.14 o 0.15% de alcohol en la sangre. Indica también que la mayoría de los consumidores de alcohol sufren intoxicaciones, aunque difícilmente las vean como tales y sólo se preocupen por curse “la cruda” del día siguiente.

La sobredosis etílica se caracteriza por depresión general, piel fría y pegajosa, respiración lenta y ruidosa, dilatación de las pupilas, taquicardia, estupor y síndrome de choque; síntomas que sin asistencia profesional conducen al coma y la muerte, por lo que deben considerarse como urgencia médica. En instalaciones clínicas se aplica respiración artificial cuando ésta se halla deprimida, el estómago suele vaciarse mediante aspiración, teniendo cuidado de prevenir la aspiración pulmonar y se aplica hemodialisis o diálisis peritoneal.

Ante cualquier sospecha de que la intoxicación pueda deberse a metanol y no a alcohol etílico es necesario buscar ayuda médica, provocar el vómito lo antes posible y hacer que la persona ingiera cualquier bebida que contenga alcohol etílico (no alcohol de uso externo o industrial), para que el hígado metabolice éste y no el metanol. Con ello se impide que se forme el metabolito que daña el nervio óptico. Esta medida puede salvar la vista del intoxicado.

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

Cualquier bebida alcohólica es legal y se vende libremente entre la población adulta, que debe consumirlo fuera de la vía pública. Los fabricantes están obligados a advertir a sus clientes sobre los peligros para la salud y a recomendar el consumo moderado.

Mayagüel y Quetzalcóatl

Podemos afirmar que a partir del mito de Quetzalcóatl se justifican las drásticas penas morales que algunos pueblos del México antiguo y moderno han venido imponiendo al uso inmoderado de bebidas embriagantes.

Según registra la mitología prehispánica, el sanguinario dios Tezcatlipoca se enamoró de una princesa llamada Mayagüel. La abuela de ésta se opuso a la unión por lo que la pareja se vio forzada a huir. La vieja los persiguió con tal insistencia que Mayagüel se convirtió en árbol pensando que así podría pasar inadvertida. La abuela descubrió el engaño y cortó en pedazos a su nieta hacha árbol. De esta manera Mayagüel pasó a convertirse en el primer maguey. El enamorado Tezcatlipoca no se amedrentó ante el cambio físico de Mayagüel, la desposó y engendró con ella 400 hijas, una para cada tipo de borrachera…

Más tarde Tezcatlipoca consiguió tentar a Quetzalcóatl utilizando los efectos embriagantes de la savia fermentada de Mayagüel. Gracias a esta artimaña el mítico Quetzalcóatl, dios humanista y mayor enemigo de los sacrificios humanos, rompió sus votos de castidad. Cuando despertó de la borrachera se sintió tan avergonzado frente a la comunidad que optó por el exilio.

Alcohólicos notorios

En su Historia de las drogas, Jean-Louis Brau (2) cuenta que Alejandro Magno era alcohólico y murió de dipsomanía; que el emperador Tiberio bebía tanto, que le apodaron “biberrius”; que la tribu de Efraín fue acusada de intemperancia por Jesús debido a sus excesos alcohólicos; y que entre los reyes, generales, sacerdotes y papas alcohólicos, se encontraban Alejandro V, Sixto V, Nicolás V y León X.

Tanto los griegos como los romanos consideraban los excesos cometidos con el alcohol como síntomas de la debilidad, de la falta de auto control e indolencia moral de la persona que los cometía y su reacción era el escarnio o la marginación social. La cultura occidental continúo observando a los bebedores como débiles de carácter y tratándoles como tales hasta que la era católico-cristiana trajo con sigo el apelativo de pecado y maldad asociado a este y todo tipo de excesos.

Alcohólicos Anónimos

No fue sino hasta la década de los cincuenta, cuando la American Medical Association clasificó al alcoholismo como una enfermedad, y éste empezó a conocerse como una combinación de alergia física al alcohol acompañada de una compulsión por ingerirlo. Se le empezó a dar el cariz de una enfermedad “compulsiva y mortal, que no respeta género, edad o condición social”.. Se dijo que era pronosticable, progresiva y finalmente fatal si se dejaba sin tratamiento. Los investigadores intentaron aislar variables genéticas y químicas hasta encontrar lo que ahora se denomina “tendencia al alcoholismo”. A quienes sufrían la adicción se les ofreció la esperanza de que su enfermedad mortal podría tratrse con éxito por medio de la abstinencia.

En esta época surgió el grupo de autoayuda llamado Alcohólicos Anónimos, cuyo número de socios creció rápidamente y cuyo programa de recuperación se extendió a todo el mundo. Una frase popular entre los grupos de recuperación era: “No somos mala gente que trata de ser buena; somos gente enferma que trata de curarse.”

Muchas personas de todas condiciones sociales, aliviadas al pensar que estaban enfermas en lugar de ser malas, comenzaron a relatar sus historias personales públicamente con la intención de dar confianza y ayudar a los demás. Entre los más famosos alcohólicos anónimos se encontraban estrellas de cine como Lisa Minelli, modistos, damas de sociedad, médicos, políticos, profesionistas de todas clases e incluso la mujer de un presidente de los Estados Unidos.

El programa de recuperación de Alcohólicos Anónimos consta de doce pasos que en su momento lograron mejores resultados que la mayoría de las formas de terapia conocidas para ayudar a los adictos a abandonar el alcohol. El sistema no sólo funciona basándose en la abstinencia total del alcohol día por día, sino que se concentra activamente en un esquema sofisticado y detallado de asistencia personal durante las 24 horas del día para ayudar a la gente a superar las crisis y elevar su calidad de vida mediante la sobriedad y la madurez espiritual.

Los tres primeros pasos del programa de recuperación son los siguientes:

1. Admitimos que somos impotentes ante el alcohol, que nuestra vida se nos escapa.

2. Llegamos a la creencia de que un Poder mayor que nosotros puede llevarnos a la salud.

3. Tomamos la decisión de poner nuestras vidas y nuestra voluntad en manos de Dios, tal como entendemos a Dios. (Ver más en Adicciones)

El programa estimula a la gente a ser honesta consigo misma y con los demás, haciendo lo posible por corregir el “naufragio del pasado”, pero centrándose también en las oportunidades y bendiciones del momento presente, consagrándose a no crear personalmente más dificultades. También motivan a la gente para que practique la oración y la meditación, ofreciendo la posibilidad de ver su problema como un “despertar espiritual” en el que su íntima exposición al dolor y las secuelas de la adicción puedan convertirse en un servicio para los demás.

Bill Wilson, cofundador de Alcohólicos Anónimos, habla y escribe con elocuencia sobre el alcoholismo y la necesidad de una dimensión espiritual en la recuperación. La transformación de Wilson se inició en la habitación de un hospital en la que recibía tratamiento después de una de sus muchas recaídas. Según cuenta, se dabatía entre la muerte o la locura y en su terrible desesperación gritó: “¡Haré lo que sea, lo que sea! ¡Si hay un Dios dejad que lo vea!” Estas son sus palabras:

De repente, mi habitación se llenó de una indescriptible luz blanca. Me vi embargado por un éxtasis más allá de toda descripción… Estaba arriba de la cima de una montaña, en la que soplaba un gran vendaval, un viento no de aire sino de espíritu, que con gran fuerza sopló a través de mí. Entonces se produjo el resplandeciente pensamiento: ¡Eres un hombre libre’… Me embargó una profunda paz… y me volví muy conciente de una Presencia que semejaba un verdadero océano de espíritu viviente. Yacía en las orillas de un nuevo mundo… Por primera vez sentí que realmente existía. Supe que era amado y que podía amar. (11)

Desde ese día Bill Wilson ya no volvió a beber y poco después cofundó Alcohólicos Anónimos. Sin embargo, Wilson tuvo sus dudas sobre la validez de la experiencia y cuando su mente comenzó a cuestionar lo que le había ocurrido, se lo explicó a su médico preguntándole: “¿Doctor, eso fue real? ¿Estoy cuerdo?” Su doctor, William Duncan Silkworth había leído acerca de las experiencias cercanas a la muerte y fue capaz de tranquilizar a Wilson con respecto a su cordura, alentándole a consolidar su nueva conciencia y sobriedad.

¿Quién no recuerda a Eliot Ness?: la Ley Seca y sus consecuencias

El caso de la prohibición del alcohol en los Estados Unidos es uno de los más conocidos y documentados. La vieja y chauvinista serie de Los Intocables ilustra con bastante fidelidad la creación de las primeras mafias dedicadas a usufructuar la ilegalización de una droga. Sin embargo, un análisis menos anecdótico de la llamada Ley Seca, nos permitirá asomarnos a otra clase de intereses involucrados en torno a cualquier prohibición.

Gracias al tráfico de esclavos, el cultivo del tabaco, la importación de especias y manufacturas del lejano Oriente y la industria manufacturera que a partir de 1820 observó un crecimiento espectacular, la Unión Americana comenzó a perfilarse como la superpotencia económica que es ahora. No obstante, junto con este grandioso despegue fueron surgiendo cinturones de relativa miseria en torno a los principales núcleos urbanos.

Entre los primeros pobladores, estas condiciones suscitaron una preocupación y una desconfianza que fueron creciendo conforme la inmigración avanzaba en los estados sureños, conforme la criminalidad pudo asociarse a la alteración de la conciencia, y conforme el gusto por ésta pudo atribuirse a los recién llegados. Así pues, durante la segunda mitad del siglo XIX, los sectores más conservadores de la sociedad se dieron a la tarea de organizar distintas asociaciones promotoras de la templanza y el deber cristiano.

En 1869 se fundó el Prohibiton Party, que pronto logró controlar varios senados y ligas dedicadas a la defensa del decoro y la sobriedad como la Women’s State Temperance Society. Ligas que coincidían en temer “la degradación etílica de América”. En 1873 surgió la Vice Suppression Society y en 1895 la Anti-Saloon League, que rápidamente alcanzó millones de asociados al proponer el cierre de los salones “para acabar con la embriaguez, el juego y la fornicación”.

Todas estas agrupaciones tienen en común su aversión por el alcohol y otras drogas psicoactivas a las que relacionan con ciertos grupos étnicos. Grupos a quienes se atribuyen problemas como el desempleo, la sedición y la violencia. En el caso concreto del alcohol, el estigma recayó sobre los inmigrantes italianos e irlandeses y, en menor medida, sobre los judíos.

Tal como lo advierte el jurista y filósofo español Antonio Escohotado (6), la invención decisiva de este periodo es la penitenciaria, algo desconocido hasta entonces en todo el ámbito occidental, donde lo único que se utiliza entonces es la detención preventiva antes de la celebración del juicio.

El primer centro penitenciario se funda gracias a una sociedad filantrópica cuáquera cuya meta es “lograr la salvación por el aislamiento en una celda, la oración y la abstinencia total de bebidas alcohólicas”.

El aumento en los niveles de alcoholismo en aquel entonces coincide con la implementación de nuevas condiciones de vida tales como: turnos de doce horas siete días a la semana en instalaciones insalubres, hacinamiento en suburbios miserables, indefensión ante cualquier mano de obra dispuesta a trabajar por menos salario, segregación por razones étnicas o nacionales, etc. No obstante, en el nuevo sistema penitenciario, la orientación segregativa e institucional se combina con el convencimiento de que las nuevas condiciones de vida no son un factor determinante del alcoholismo sino al revés. Estando así las cosas, no resulta sorprendente que en 1914 el Congreso norteamericano reciba un pliego con seis millones de firmas recabadas por las agrupaciones conservadoras pidiendo la Ley Seca.

Hasta estos momentos sólo habían aparecido los intereses ideológicos y económicos de las comunidades que, al buscar mano de obra barata, se vieron afectados por las condiciones que ellos mismos propiciaron; pero a partir del pliego petitorio comienzan a surgir otro tipo de intereses: los intereses del estamento médico. Durante todo el siglo pasado, no había droguería que no contemplara entre sus existencias varias bebidas alcohólicas porque no había terapeuta (con o sin título) que no incluyera al alcohol entre sus recetas. Sin embargo, en 1916 la Pharmacopeia of the USA comienza por borrar el whisky y el coñac de su lista de drogas medicinales y un año después, la Asociación Farmacéutica retira de la Pharmacopeia todas las bebidas alcohólicas. A simple vista, esto podría interpretarse como la aceptación expresa de médicos y farmacéuticos sobre los efectos nocivos del alcohol y su inutilidad terapéutica, pero como pronto se verá, aquí hay algo más en juego.

Debido al espíritu libertario de los pioneros, una ley que prohibiera el consumo de cualquier bien o producto no podía aprobarse sin modificar la Constitución, por lo que los prohibicionistas se vieron en la necesidad de “enmendar” su Carta Magna para permitir el recorte de las libertades civiles. De esta manera, en 1919, cuando entra en vigor la Enmienda XVIII que permite aprobar la llamada Ley Volstead o Ley Seca, la venta y la fabricación de todo tipo de alcohol se castiga con multa y prisión. Sólo el vinagre y la sidra quedan exentos, mientras que se autoriza la utilización del vino “para la santa misa” y (aquí viene lo interesante:) el “uso médico” de las demás bebidas alcohólicas.

Nos es de extrañarse pues, que al año siguiente la Asociación Farmacéutica vuelva a incluir nueve clases de alcohol en la Pharmacopeia. Casualmente las más apreciadas por los bebedores estadounidenses. En cuanto la Ley Seca entra en vigor miles de médicos, dueños de droguerías y farmacéuticos solicitan licencias para recetar y vender bebidas alcohólicas.

Lo que acontece a continuación en el territorio estadounidense resulta obvio:

En 1923, a tres años de la prohibición, hay ya todo un sindicato del crimen organizado que irá afianzándose durante los años sucesivos.

En 1928, a ocho años de la prohibición, hay más de 100,00 terapeutas inscritos en el registro especial para expender alcohol y están ganando el equivalente al 100% de lo no percibido por el Tesoro por concepto de impuesto sobre alcohol.

En 1932, a doce años de la prohibición, hay ya casi 30,000 personas muertas por beber alcohol metílico y otras adulteraciones venenosas, y hay 100,000 consumidores con lesiones permanentes como ceguera o parálisis.

Lo siguiente también es obvio: en 1933, al cumplirse los trece años de vigencia de la prohibición, la Enmienda XVIII es derogada por la Enmienda XXI: vuelven a admitirse la fabricación, el tráfico y el consumo público del alcohol, convencida la nación de que la Ley seca, lejos de rendir los resultados esperados, provocó una abrumadora corrupción, injusticia, hipocresía, la creación de grandes cantidades de nuevos delincuentes y la fundación del crimen organizado.

La mayoría de los consumidores no tienen problemas de abuso

Por sus características desinhibitorias, se cree que el alcohol posee un mayor riesgo de alentar los actos de violencia o criminalidad que la mayoría de las sustancias actualmente prohibidas, no obstante, el etanol, como todas las drogas legales e ilegales, es consumido con mesura por la gran mayoría de las personas. En opinión de muchas personas el hecho de que unos pocos abusen de su consumo y entren en una dinámica autodestructiva no justifica su prohibición para la mayoría consumidora sin problemas de abuso.

En la actualidad se calcula que dos tercios de la población adulta de los países occidentales consumen alcohol en forma ocasional y alrededor del 12% de los usuarios pueden ser considerados “grandes bebedores”. Según se asienta en el conocido manual farmacológico de Goodman y Gillman (10), el riesgo de dependencia o abuso del alcohol en la vida de un individuo se estima alrededor del 13% siendo mucho mayor para los hombres que para las mujeres.

El alcoholismo como emergencia espiritual

Para los investigadores Christina y Stanislav Grof, cofundadores de la Psicología Transpersonal, el alcoholismo y cualquier tipo de drogadicción pueden considerarse como una forma extrema de de emergencia espiritual.

En su interesante libro La tormentosa búsqueda del ser, los autores distinguen entre un emerger y una emergencia espiritual en función de la rapidez y la intensidad de un cambio radical de conciencia que puede experimentar una persona. Para ellos un emerger espiritual se define como “el proceso de despertar espiritual” tan sutil y gradual que prácticamente resulta imperceptible:

Tras un periodo de meses o años, una persona mira hacia atrás y se da cuenta de que se ha producido un cambio profundo en su comprensión del mundo, valores, normas éticas y estrategias vitales. Este cambio puede iniciarse con la lectura de un libro que contiene un mensaje tan claro y convincente que es imposible ignorarlo. A uno le queda un anhelo por conocer y experimentar más; luego, coincidiendo con ello, el autor del libro visita la ciudad para dar una conferencia. Lo que lleva a la persona a asociaciones con otras personas que comparten su emoción, luego ald escubrimiento de otros libros y a asistir a más charlas y talleres. Ha empezado el viaje espiritual… (11)

Por contraposición, una emergencia espiritual ocurre cuendo el emerger espiritual es muy rápido y espectacular “y lo que es un proceso natural puede convertirse en una crisis”. Según describen los Grof, las personas que sufren tales crisis se ven bombardeadas con experiencias internas que cambian de un modo abrupto sus viejas creencias y su modo de vivir y sus relaciones con la realidad varían con rapidez:

De repente se sienten incómodos en su anterior mundo familiar y pueden encontrar difícil el dar respuesta a las exigencias de la vida cotidiana. En el aspecto físico pueden experimentar poderosas energías que circulan a través de su cuerpo y les producen temblores incontrolables. Temerosos y planteaando resistencias, pueden dedicar mucho tiempo y esfuerzos a controlar lo que parece ser un acontecimiento interno que los supera. Pueden verse empujados a hablar sobre sus experiencias e introspecciones con cualquiera que esté a su alcance, dando la sensación de estar fuera de la realidad, de estar desmembrados o ser mesiánicos. (11)

No obstante, los Grof sostienen que un proceso de emergencia espiritual es “por su naturaleza potencialmente curativo y transformador” ya que la activación de la psiquie que caracteriza dichas crisis involucra un despeje radical de viejos recuerdos e impresiones traumáticas. Sin embargo, para que este potencial se manifieste, es necesario que el proceso no se vea interrumpido sino apoyado por amigos, familiares y profesionales que lo entiendan como tal y que no lo clasifiquen como una enfermedad mental y lo traten con antipsicóticos.

Desde esta óptica, el alcoholismo y cualquier tipo de drogadicción pueden considerarse como una forma extrema de de emergencia espiritual. Según explican Grof en “La adicción como emergencia espiritual”, quinto capítulo de La tormentosa búsqueda del ser (11), para muchas personas, “un repentino y profundo despertaar espiritual” desencadena una vida de sobriedad y un giro radical respecto a las que hayan sido sus consideraciones espirituales previas. Aseguran que cuando una persona “toca fondo”, casi por regla general tiene la oportunidad de llevar una vida más elevada a partir del acontecimiento que suscita este hecho.

Así resulta que los lugares más insospechados, tales como celdas, callejones, hospitales, los lavabos de un bar o el suelo de la propia casa, pueden presenciar crisis transformativas de enrome magnitud: “Sea cual sea el camino, muchas personas que han conocido las profundidades del alcoholismo y la adicción a las drogas, han tocado fondo y han despertado a una nueva vida, desarrollan algún tipo de relación con un Poder Superior definido por ellos mismos: una comunidad de personas, el Yo interno, la fuerza creativa o Dios.” (11)

Según sus observaciones existen dos conexiones entre el despertar espiritual y la dependencia química:

1. Algunas personas desarrollan alcoholismo, dependencia a las drogas u otras adicciones a lo largo de una emergencia espiritual.

Christina Grof, quien sufrió de alcoholismo para palear los síntomas de su propia emergencia espiritual, asegura que “el alcohol o las drogas pueden proporcionar una vía de escape provisional de las presiones, dolor y caos del mundo interno y de la alienación que podemos experimentar con respecto al mundo externo”. No obstante advierte que aunque muchas personas llegan a través de las adicciones a una vida más libre, más productiva y más ilumindada tras su recuperación, hay miles que no lo logran, dado lo cual “no recomendaría nunca esta forma tan peligrosa de emergencia espiritual como vía de transformación”. (11)

2. Muchos alcohólicos y adictos poseen gran sensibilidad, intuición o naturaleza mística que, mientras que en otras culturas es algo deseado, en el mundo moderno les causa problemas y contribuye a su conducta adictiva.

Dicen los Grof que esto es evidente al escuchar que muchos alcohólicos en recuperación señalan que siempre se sintieron distintos o marginados, pero que cuando toman su primera copa o su primera droga, les parece que el dolor de la separación desaparece de repente y se sienten integrados. Mencionan que para mucha gente, “este sentido de conexión puede ser una triste caricatura del estado de unión mística, una seudosatisfacción o un profundo anhelo por un sentido más amplio del Yo.”

Sin embargo acotan que pueden existir otra razón para el alcoholismo, también relacionada con el impulso innato hacia el despertar espiritual, ya que hay un gran número de personas que adictas que proceden de familias disfuncionales, con frecuencia en situaciones de abuso emocional, físico y sexual y a veces con padres químico-dependientes que al retirarse a sus mundos internos en busca de protección, comodidad y un sentido de conexión, desarrollan una conexión interna tan fuerte que su despertar espiritual puede comenzar en la niñez y más tarde, cuando crecen y se ven forzados a encajar en una sociedad en la que la racionalidad es el modo aceptado de operar y la intuición se considera débil e inadecuada, experimentan un gran dolor y un constante rechazo al tiempo que experimentan un anhelo inconciente de volver a los ámbitos internos que les producían consuelo, seguridad y una relación con algo que está más allá del sufrimiento individual. bajo tales condiciones, cuando llega su primera copa o su primer sustancia psicoactiva de efectos similares, sus problemas parecen resolverse: “Su tensión disminuye y sus diferencias se hacen difusas a medida que sus límites individuales parecen deshacerse y se desplazan a un estado de seudounidad. Socialmente se vuelven personas más relajadas a medida que participan de actividades muy aceptadas. Si tienen predisposición para el alcoholismo o la dependencia a las drogas, como la han tenido sus padres, pueden volverse adictos en un corto periodo de tiempo”. (11)

Spiritus vs. spiritum, meditación Vipassana para abandonar el deseo de alcohol

William James, como muchos otros, reconoció el papel de la espiritualidad en la recuperación de las adicciones: ‘La única cura para la dipsomanía (nombre que se le daba antiguamente al alcoholismo) es la religiomanía”. El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung sostenía una creencia similar y en 1961 escribió a Bill Wilson, cofundador de Alcohólicos Anónimos:

“El deseo de alcohol es el equivalente, a nivel inferior, de la sed espiritual de nuestro sed por la totalidad, expresado en lenguaje medieval: la unión con Dios… El alcohol en latín es “spiritus”, y se utiliza la misma palabra para la experiencia religiosa superior así como para el veneno más depravador. La fórmula que nos ayudará será por tanto: “spiritus contra spiritum”.

Esta idea de “spiritus contra spiritum”, la espiritualidad contra la adicción constituye la base de muchos programas de tratamiento y la esencia que hace que disciplinas como la meditación, sin proponérselo específicamente, acaben con la adicción como efecto secundario derivado de su práctica. Pueba de ellos son los testimonios de diversos practicantes de la meditación Vipassana.

Los efectos del alcohol en el campo energético humano

Barbara Ann Brennan se doctoró en física atmosférica y trabajó como investigadora en la NASA. Durante los últimos quince años se ha dedicado a estudiar el campo de la energía humana y a practicar la terapia bioenergética. Es autora de dos libros, Manos que curan y Hágase la luz, que se han convertido en pilares tanto de la nueva medicina como de la literatura New Age.

Barbara ha comenzado a demostrar científicamente la existencia de lo que los antiguos textos místicos y esotéricos llamaban el aura humana, mismo que ella denomina el Campo Energético Humano (CEH). Esta investigadora comenzó utilizado diversos aparatos para detectarlo y medirlo y posteriormente desarrolló su propia percepción sensorial hasta lograr ver este campo y distinguir sus diversas capas (de hecho asegura que cualquiera que se lo proponga puede hacerlo mediante ejercicios como los que ella sugiere en su primer libro).

Gracias a sus observaciones, que por cierto coinciden con las de otras personas capaces de ver el aura, ha descubierto que las ideas y las emociones asociadas a dichas ideas presentan determinadas configuraciones específicas en el campo energético del ser humano.

Según explica, los problemas psicológicos y emocionales se manifiestan en el CEH como bloques oscuros o configuraciones aurales de diversos tonos turbios vinculados con el tipo de emociones que se hallen en conflicto, y cuyo origen está en las ideas negativas que mantenga una persona en un momento dado. Si estas configuraciones persisten en el CEH sin resolverse, tarde o temprano ocasionan una manifestación en el cuerpo físico de la persona causando una enfermedad.

De igual forma, Barbara ha podido observar con su elevada percepción sensorial (EPS) que la utilización de fármacos ocasiona cambios significativos en el CEH.

En el caso concreto de los psicoactivos, las observaciones de Barbara confirma lo mismo que sostengo yo en la presentación y las conclusiones de Las drogas tal cual… que su utilización puede ayudar o perjudicar a las personas dependiendo de quién, cómo, cuándo y bajo qué circunstancias las utilice. De acuerdo a sus observaciones, las personas que se benefician presentan determinadas configuraciones aurales sobre las que ciertos fármacos específicos pueden incidir de manera positiva movilizando la energía y ayudando a deshacer los bloqueos.

Sin embargo señala que la enorme mayoría de las veces los psicoactivos sólo “ensucian” el CEH y contribuyen a dificultar la resolución de los problemas personales de los usuarios añadiendo más confusión a sus ya de por sí enfermos campos energéticos. Barbara asegura que en especial:

Las drogas como el LSD, la marihuana, la cocaína y el alcohol son perjudiciales para los brillantes y saludables colores del aura y crean un “moco etéreo”, como sucede con la enfermedad...

[Esta figura] muestra el aura de un hombre que se había drogado frecuentemente con LSD y bebía muchísimo alcohol. Su aura tiene una tonalidad pardoverdosa oscura. El punto verde sucio que se desplaza hacia abajo y no se liberaba, se relaciona con sus sentimientos de ira, envidia y dolor mezclados sin diferenciar, retenidos. Tengo la seguridad de que si hubiera podido separar estos sentimientos, entender sus fundamentos, expresarlos y liberarlos, el punto se habría fragmentado en tonalidades más claras y brillantes de los colores correspondientes (rojo, verde y gris), para desplazarse a continuación.

Sin embargo, debido a la cantidad de contaminación oscura de su campo, este hombre debía hacer una amplia limpieza energética para desprenderse de su moco etérico antes de que lograra elevar su nivel energético lo suficiente para aclarar y despejar sus sentimientos. (18)

Barbara postula que el origen de toda enfermedad emana de la creencia de que cada uno de nosotros es un ente separado de los demás y separado de Dios. Dice que esta creencia se experimenta como miedo, del cual surgen todas las demás emociones negativas. Y una vez que hemos dado lugar a estas emociones negativas nos separamos de ellas encapsulándolas en bloques energéticos y configuraciones aurales negativas:

Este proceso de separación se perpetúa creando más dolor e ilusión, hasta que el ciclo de retroalimentación negativa se rompe o se invierte mediante un proceso de trabajo personal… La clave para romper este círculo vicioso reside en el amor y la conexión con todo cuanto existe… El amor es la experiencia de estar conectado a Dios y a todo lo demás… Cuando estamos conectados, nos sentimos y estamos totalmente seguros y libres. (19)

En sus dos libros (18 y 19) Barbara Brennan aporta soluciones efectivas para invertir el círculo vicioso de las creencias y emociones negativas para lograr la reconexión con lo divino. Recomiendo ampliamente su lectura no sólo a aquellos que estén enfermos o tengan algún problema de adicción, sino a quienes tengan interés por los temas de ciencia y espiritualidad.

El fenómeno del “botellón” en Madrid, España

El domingo 12 de febrero del 2002 la revista El País Semanal publicó un reportaje de Ana S. Juárez: “¿Qué pasa con el botellón?” (20) donde daba cuenta del fenómeno madrileño de las reuniones de jóvenes en los parques públicos de la ciudad que las autoridades recién habían prohibido bajo pretexto de que únicamente servían para que los chicos bebieran alcohol y causaran destrozos. El artículo ilustrado profusamente con fotografías al respecto justificaba la prohibición y daba la razón a las autoridades, por lo que la sección de cartas de los números siguientes de la revista se llenó de las voces de respuesta de varios jóvenes y adultos indignados. He aquí algunos interesantes e ilustrativos ejemplos que reflejan distintas visiones sobre el mismo fenómeno:

Domingo 10 de marzo del 2002

Soy una estudiante de 17 años y para romper porcentajes diré que no soy asidua al botellón. Pero hay algo de este tema que me exaspera: comprarme un CD supone gastarme la paga de dos o tres semanas; ir al cine, no poder hacer nada más esa semana; ir al teatro, casi un imposible; encontrar un buen concierto (no muy caro), una odisea, e ir a todas esas alternativas juveniles, no digamos, ya que, pese a que las promocionen, son mínimas. Así que no nos engañemos y cerremos los oos a una parte del problema; mientras yo no pueda hacer lo que me gusta, por cinco euros cada semana puedo disfrutar con mis amigos del botellón. Por favor, que esos señores cínicos que se hacen llamar políticos reflexionen quién tiene la culpa y el tipo de medidas que deben tomarse (a ser posible, que no se destierre la palabra cultura y que no sea atrincherar las ciudades de policías).
Nuria López (20)

Qué absurdo prohibir el botellón. Qué absurdo disfrazarlo, encima, de medida contra el alcoholismo en los jóvenes. Si un chaval quiere beber, lo hará hasta en el baño de su casa. ¿No será mejor que lo haga en un parque con papeleras grandes, servicios y aislado de viviendas cercanas? Si le apetece cogerse el pedo pagará las copas necesarias en el bar de turno y asunto concluido. Beber alcohol es una costumbre muy arraigada en España. ¿Qué padre, desspués de la cerveza del aperitivo, el vino de la comida, el vermú de los fines de semana y el coña de por la noche, puede decirle a su hijo que deje de beber con sus amigos? Además el botellón es una forma abierta y fácil de relacionarse. No es necesario estar en un sitio con la música a todo volumen dando gritos para hablar con tus amigos, ni vestirte igual, ni siquiera que te guste la misma música que a la gente que te rodea. Una misma plaza o parque llenos de grupos distintos, a su rollo o no, según les apetezca. ¿Dónde va a quedar eso? ¿Es preferible una masa de gente vestida igual, metida en un sitio de música atronadora, casi sin poder hablar? Prohibir el botellón no es la solución. Estoy de acuerdo en que muchos jóvenes lo utilizan exclusivamente para emborracharse. Pero eso no cambiará con decenas de policías patrullando el Dos de Mayo. Somos una generación de jóvenes que han recibido todo. Todo, menos afecto y tiempo con nuestros padres. Tenemos casas, ropa, carreras, módulos, consolas, películas, discos, pero nos hemos acostumbrado a ello. Igual que a prescindir de la familia. Y esa familia ha quedado sustituida por un grupo de amigos insustituibles. Que están ahí para todo, que tienen tiempo de escucharte, reír o charlas. Y, exista o no el botellón, alcohólicos de 15 años continuarán igual, es una cuestión de educación. Hasta que prohiban la falta de afecto, la escacez de tiempo compartido, la carenciad e comunicación en las familias.
María I. Las Rozas. (20)

[...] Esos curiosos ruidos de la ciudad han incorporado uno más a su ya larga lista, pero este sonido del botellón nos dice mucho más que cualquier otro; tal parece que España ha evolucionado mucho, pero se ha olvidado del amor, de eso que mueve al mundo, y fundamentalmente del amor familiar. Según el psicólogo Enrique Bejarano ‘hay una estrecha relación entre el ambiente familiar y el consumo de alcohol”. ¿Qué pasa con la familia? Estamos tan apurados por trabajar más para ganar más, cambiarnos de un piso a un chalé, prepara las vacaciones de agosto o comprar ropa y accesorios para el coche, la casa, que el poco tiempo que nos queda libre estamos tan cansados que no lo dedicamos a nuestros hijos. ¿Qué nos está pasando? ¿Qué estamos haciendo con nuestros hijos? ¿Dónde se fue el amor?
Mario Arauco Loyola (20)

Domingo 17 de marzo del 2002

Soy una estudiante de segundo de bachillerato que acostumbra a leer el dominical y siempre se queda asombrada con la calidad de sus artículos. Pero el otro domingo no podía dar crédito a lo que estaba leyendo. En el reportaje ¿Qué pasa con el botellón? aparecen expresiones como ‘efectos de la lejanía de un baño’, ‘detrás de un manojo de piercings’, ‘a mesa puesta’ y palabras con sentido connotativo como fauna, que califican a los jóvenes de horteras [nacos] y delincuentes. Creo que una máxima del periodismo es plasmar la reaidad, pero aquí sólo se reflejan tópicos de una minoría que no representa, ni mucho menos, a este ‘conjunto de individuos’, con los que el Gobierno no sabe qué hacer. No somos animales maloilentes llenos de aros y dibujos por todo el cuerpo, ni tampoco llegamos a nuestras casas y nos tumbamos esperando la cena. El botellón es un problema muy grave, pero la solución no es una guerra entre generaciones, sino una mejora en al educación. Y con esto no me refiero a la creación de ministerios de juventud o de actividades alternativas, hablo de enseñar a beber con moderación y con gusto, y de explicar los riesgos que conlleva el consumo exagerado de alcohol.
Rosa Benitez. (20)

Los efectos del alcohol en el campo etérico

Maguy y Daniel Lebrun son una pareja de franceses que han fundado un movimiento impresionante en favor de la oración colectiva para ayudar a sanar las almas y los cuerpos de las distintas personas que acuden a ellos en busca de consuelo y sanación.

Daniel tiene desarrolladas capacidades extrasensoriales que le permiten entrar en contacto con lo que ambos denominan “médicos del cielo”, entidades que habitan en otras dimensiones y se dedican a ayudar a la humanidad.

Estas entidades, algunas de las cuales han ejercido la medicina cuando estaban encarnados en la tercera dimensión de la Tierra, que es la que nosotros habitamos, constantemente advierten a los amigos y alumnos de los Lebrum que utilizar psicoactivos como el alcohol, el tabaco y la marihuana, ocasionan daños considerables, no sólo en el cuerpo físico, sino en los cuerpos sutiles que componen el aura humana.

Aseguran también que desde la perspectiva más amplia que ellos tienen acerca de las dimensiones, son capaces de observar que las entidades del llamado “bajo astral” se sienten atraídas a los campos energéticos de los humanos que utilizan este tipo de drogas y se “pegan” a ellos, contribuyendo a bajar aún más su taza vibratoria y conduciéndolos a situaciones recurrentes de tipo depresivo, de angustia, miedo e incluso violencia. Dicen que los delirium tremens más aterradores producidos por el alcoholismo en sus últimas etapas no son alucinaciones sino verdaderas visiones de las entidades que pululan en estos campos de bajas frecuencias (21).

Para alejar a este tipo de lacras del cuerpo etérico recomiendan suspender el consumo de sustancias (bajo supervisión médica en el caso del alcohol), cambiar de entorno, realizar una desintoxicación profunda y orar pidiendo guía y protección a las fuerzas superiores o divinas en las que la persona tenga confianza.

Lobsang Rampa, otro autor que escribe acerca de temas metafísicos, explica le existencia de los distintos planos dimensionales que conviven con el nuestro y asegura que en el plano astral aún hay dualidad y efectivamente habitan entidades positivas y negativas y que éstas últimas se sienten atraidas a las personas y los ambientes en los que se consumen drogas en exceso. También él asegura que los delirium tremens de los alcohólicos no son alucinaciones, sino visiones de los planos inferiores del bajo astral.

En el libro Usted y la eternidad (22) justamente habla sobre los viajes astrales y recomienda qué hacer si te encuentras con alguna entidad astral que él llama “espíritus elementales”:

Son espíritus en las primeras fases de evolución., corresponden, en líneas generales, a la posición que ocupan los monos en el mundo humano. Los monos son irresponsables y traviesos, son rencorosos y viciosos, y carecen de gran poder de raciocinio propio… Los elementales, que ocupan en el mundo astral el mismo lugar que los monos en el mundo humano, son formas que se mueven sin propósito, gritan y hacen muecas horribles, movimientos amenazadores, al humano que viaja por el astral, pero no pueden causar daño. Si se ha tenido la desgracia de ir a un hospital mental, y visto realmente casos graves, uno habrá quedado conmovido ante el modo que algunos casos peores se comportan haciendo gestos amenazadores e insensatos. Babean, agitan los brazos, se estremecen… pero si se les hace frente con decisión, como tienen una mentalidad inferior, siempre retroceden.

Cuando uno se mueve por los planos inferiores del astral, se pueden encontrar algunas de estas extrañas criaturas. A veces, si el viajero es tímido, estas criaturas le rodean y tratan de atemorizarlo. Pero no se corre ningún peligro: son inofensivos, realmente, a menos que se les tenga miedo. Cuando uno inicia el viaje astral, con frecuencia ve que dos o tres de estas entidades inferiores se acercan para ver como viaja, del mismo modo que a cierto tipo de personas les gusta mirar como un conductor inexperto conduce un coche por primera vez. Los espectadores siempre esperan que suceda algo sangriento o emocionante, y a veces, si un chofer está confundido y choca contra un farol, por ejemplo, causa un gran placer a los espectadores. Estos, como tales, son inofensivos; no son más que sensacionalistas que tratan de tener una emoción barata. Igualmente, los elementales quieren tener emociones baratas. Les gusta ver el desconsuelo de los humanos; pro lo tanto, si se demuestra temor, estos elementales quedarán encantados, seguirán gesticulando y amenazando. En realidad no pueden hacer anda a los humanos; no son siquiera como los perros que además de ladrar pueden morder; son como perros que ladran pero que no muerden, y el ladrido del perro no daña. Además sólo pueden molestar mientras, por miedo, se les permita.

No temáis, no puede sucederos nada… elevaos al plano astral y noventa o noventa y nueve de cada cien no veréis a estas entidades inferiores. Sólo las veréis si tienes miedo de ellas. Normalmente pasaréis por encima de su reino; están agrupadas en el fondo del plano astral, del mismo modo que los gusanos se agrupan en el fondo de una caverna. (22)

Los efectos del alcohol en el sistema de chakras

Donna Cunningham tenía varios años trabajando como terapeuta especializada adicciones cuando entró en contacto con Andrew Ramer, un sanador y canalizador con quien colaboró para escribir dos libros: The spiritual dimensions of healing addictions (23) y Further dimensions of healing addictions (24).

En el primer libro sostienen que por lo general, los seres humanos caemos en la adicción cuando perdemos de vista o no queremos realizar nuestra “visión”, o sea: “nuestra habilidad de percibir y participar en la realidad más amplia, reteniendo un recuerdo, aunque sea débil, de nuestro Ser Superior y de las tareas y propósitos de nuestra vida” (23).

En el segundo libro explican con claridad cómo se utilizaban antiguamente los distintos psicoactivos, a los que ellos llaman “herramientas de poder”, para recuperar y apoyar nuestra visión; y como es que, al perder ese conocimiento, actualmente abusamos de estas mismas herramientas y nos destruimos con ellas en lugar de utilizarlas en nuestro beneficio.

En Further dimensions of healing addictions, entre otras muchas cosas interesantes, nos explican cuáles son los efectos que tienen las principales sustancias adictivas sobre el campo energético humano, concretamente sobre el sistema de chakras.

En el caso del alcohol, Danna y Andrew aseguran que éste fue introducido por inteligencias de otros planos cuyo propósito era ayudarnos a evolucionar:

El alcohol como herramienta fue introducido como concepto a nuestro mundo por seres desencarnados. Fue diseñado para alterar nuestras ondas cerebrales más allá del umbral natural de la experiencia primate y fue gratamente aceptado por hacer esto. Sirvió como un puente para despertar la visión. Así es que hemos sido químicamente manipulados desde hace más de 10,000 años. [...] Lo que antiguamente llamábamos dioses en realidad son poderosos guías desencarnados, espíritus más avanzados ayudando a la conciencia humana a moverse hacia nuevos y más libres lugares. Pero con el tiempo, el uso correcto del vino y los cambios de conciencia que trajo fueron olvidados. Las reglas acerca de cómo canalizar la energía fueron olvidadas o suprimidas por las emergentes naciones y ciudades… El alcohol fue una herramienta que nos llevó de un pulto evolutivo a otro. Facilitó nuestra transición de criaturas tribales hacia seres globales. Pero el alcohol ya no está trabajando como una herramienta planetaria. Los individuos que lo usan se encuentran a sí mismos atrapados como discos rayados que los mantienen tocando las mismas frases una y otra vez.

Respecto a sus usos ancestrales, los autores aseguran que las bebidas fermentadas originalmente eran hechas por chamanas mujeres y se utilizaban en ciertos ritos para despertar la visión:

Entonces el alcohol y la danza iban juntos. El alcohol y el amar iban juntos. El alcohol es una herramienta de liberación; mental, emocional, física y espiritual. El amor del que hablamos aquí es aquel que existe entre grupos, pero en la ausencia de vida comunitaria, las personas lo utilizan a menudo como una herramienta de expresión en sus relaciones personales. Pero aunado a la danza, en grandes grupos de personas, en la luna nueva, en las cosechas y en las ferstividades, el alcohol provee un cambio en los niveles de energía, de esta manera es una gran herramienta para canalizar la energía de grupo [...] La más vieja y espiritualmente más potente bebida, el vino, viene de la uva, que crece en espiral, como las vueltas de una danza. En esos entornos rurales, las relación de las personas con la bebida dependía de las estaciones. Ellos plantaban, cuidaban y recogían las uvas, las aplastaban, y las almacenaban hasta que el vino estaba listo. Algo de vino era almacenado para otros usos, principalemente terapéuticos, el resto era bebido en las festividades y no estaba disponible todo el año. (24)

De acuerdo a esta lógica, el exagerado consumo de alcohol en nuestra sociedad actual tiene su origen en las siguientes causas:

En nuestra cultura, ya no hay espacio para esta alianza con la tierra o este ritmo estacional de beber. Vivimos en ciudades donde casi no tenemos contacto con la naturaleza y hemos perdido contacto con el conocimeinto acerca de cómo usar el alcohol de una manera segura y de esta manera nos destruye en lugar de sanarnos. El alcohol y el resto de las drogas nos afectan de diferente manera en distintas épocas del año y en las distintas fases en el bioritmo de la tierra, y por lo mismo hay momentos en que es más seguro usarlo.

La gente que bebe tiene una profundo recuerdo inconsciente de que estas bebidas comenzaron siendo herramientas de sanación. Además de los pocos que han sobrevivido, había muchos medicamentos muy potentes destilados o conservados en alcohol. Esta herramienta era el preservativo, no el ingrediente vital, pero hemos perdido esto de vista… Muchos doctores y otras personas que son alcohólictos recuerdan esto muy bien. [...] En el Medio Este el alcohol era utilizado como una herramienta sacramental mucho antes del tiempo de Jesús y mucho antes de que emergiera el mito del Sagrado Grial en la Edad Media. El grial es nuestro corazón colectivo. El mensaje del mito del grial al Occidente es acerca de la necesidad de abrir nuestro corazón. El grial es parte de la enseñanza de la adicción al alcohol, parte de su sanación mayor [...].

Entre las personas que aún se vuelven hacia el alcohol con el recuerdo colectivo inconsciente de que estas bebidas eran usadas para sanar y canalizar la visión [...] es importante que honren la capacidad de transformación que ellos expresaron en el pasado, sin dejarse atrapar por la herramienta que usaron entonces. Entre más honren su capacidad de transformación los alcohólicos, más podrán utilizar las lecciones de su adicicón para moverse hacie nuevos y más elevados planos de conciencia, y ayudarnos a los demás a trasladarnos hacia allá en el futuro. (24)

Lo que revela tu bebida favorita acerca de ti, según Donna y Andrew:

LOS BEBEDORES DE CERVEZA tienden a tener un exceso de energía física en el cuerpo que no están usando, que no están canalizando correctamente [...] La palabra clave aquí es frustración y no tener un canal para su energía. hacer jogging, aerobics o algún otro ejercicio regular puede liberar la energía bloqueada mucho más efectivamente que una botella de cerveza.

LOS BEBEDORES DE VINO tienen demasiada energía mental. La gente que está bebiendo demasiado vino debería hacer una pausa pare preguntarse a sí misma: “¿Qué capacidades mentales no estoy usando correctamente?” La palabra clave aquí no es tanto frustración como tristeza. Los bebedores de vino frecuentemente se permiten quedarse atrapados en laberintos mentales que no los conducen a ninguna parte… Un pequeño vaso de vino, bebido lentamente en el trasnscurso de una hora, tenderá a bajar la energía de la cabeza y a distribuirla en todo el cuerpo. Más de eso resulta contraproducente pues comienza a adormecer el cuerpo y permite a la mente que corra y divague aún más libremente. La recomendación para estas personas consiste en observar su mente, en practicar algún tipo de meditación diaria.

LOS BEBEDORES DE LICORES PESADOS a menudo tienen problemas expresando su enojo y han de preguntarse a sí mismos de qué están enojados. La palabra clave aquí es enojo. Un pequeño trago bebido lentamente a lo largo de media hora o cuarenta minutos, puede ayudar en la liberación natural de la energía del enojo transmutándola de una manera mucho más eficiente y aceptable que las canciones de las borracheras o el catártico recuento de la historia personal entre targo y trago. Más de un trago comienza a envenenar el hígado, que a nivel metafísico, es donde se procesa el enojo. (24)

Respecto a los efectos del alcohol en los chakras, tenemos lo siguiente:

Cada sustancia adictiva tiene una afinidad inicial con uno o más de los chakras. Cruzando el umbral del abuso todos los chakras se dañan, pero el alcohol afecta más severamente al centro cardiaco. Conforme el chakra cardiaco se bloquea, la energía queda fijada en los tres chakras inferiores, que gobiernan el autoestima, la sexualidad y la seguridad. Entre más profundamente caiga la persona en el alcoholismo, mayor será el bloqueo. [...]

Este daño produce los problemas comunes de los alcohólicos y aquellos que los aman. Hay una progresiva absorción hacia sí mismo, retiro del contacto con el mundo, una actitud amargada y resentida y dificultades con la sexualidad (ya sea promiscuidad o impotencia). Todo esto es entendible a la luz del funcionameinto de los chakras. Es muy típico, cerca de las últimas etapas del alcoholismo, que la persona experimente lo que coloquialmente se llaman los “horrores” -periodos de severa ansiedad sin motivo alguno, con terror hacia el teléfono, los autobuses, los perros, los buzones, cualquier cosa.

Algo importante a saber es que mantenerse sobrio no es suficiente. Hay que lidiar con la raíz espiritual de la adicción encontrando y trabajando con la visión o el propósito de vida. Asímismo, es indispensable reparar los daños producidos por el bloqueo de nergía en los cuerpos sutiles. Todos los chakras deben ser limpiados, particularmente el chakra cardiaco [...] Este centro no se abre espontáneamente a menos que ocurra un poderoso despertar espiritual o un gran romence. Si permanece cerrado, la persona se puede sentir aislada y miserable y por lo tanto muy vulnerable a las recaídas. [...]

Las parejas, amantes y nicños de alcohólicos también se ven seriamente afectados por estos bloqueos de los chakras. En un nivel psíquico, los alcohólicos y otros adictos, aún en recuperación, tienen la capacidad de extraer energía de otros, a pesar de su incapacidad de utilizarla. Así es que aquellos que viven o trabajan con alcohólcos activos o en recuperación, a menudo sufren de energía drenada, especialmente energía del corazón y pueden desarrollar sus propias dependencias secundarias como al azúcar, para tratar de recuperar la energía. [...]

Adicionalmente a sus efectos sobre el chakra cardiaco, el consumo de alcohol también afecta los chakras de la garganta y del tercer ojo. Cuando el chakras cardiaco está funcionando, sirve como un puente entre los chakras superiores e inferiores. Pero conforme el corazón se bloquea y la energía queda atrapada en los chakras inferiores, a fin de crear alguna clase de balance, la garganta y el tercer ojo se abren más. Este tipo de expansión conduce a la vervosidad delusional de los individuos adictos, de tal forma que pueden hablar y hablar sin llegar a ningún punto. [...] Conforme la adicción progresa, este desequilibrio contribuye al delirio y las “alucinaciones” de las faces avanzadas. (24)

Para abandonar una adicción los autores recomiendan que a la par de asisitir a terapias psicológicas ya sean personales o grupales y de someterse a un tratamiento de desintoxicación física bajo supervisión médica, en caso de que ésto sea necesario, también es aconsejable practicar técnicas alternativas para revertir los daños causados por el abuso de las distintas sustancias en el campo energético humano.

Para ello nos ofrecen en su segundo libro una excelente serie de ejercicios de visualización, así como remedios de aromoterapia y gemoterapia específicos para cada reparar los daños provocados por cada una de las diferentes sustancias. Adicionalmente, se incluyen ciertos diagramas canalizados por Andrew para reprogramar las biocomputadoras que son nuestros cerebros.

Según afirman: “Los hábitos, como las adicciones están impresos dentro de nuestros circuitos cerebrales de la misma manera en que los circuitos de una computadora son programados. Para interrumpir un hábito, necesitas borrar y reprogramar el circuito” (24), y para eso sirven los diferentes diagramas canalizados para cada tipo de droga.

Diagrama para transformar
el hábito del alcohol

Estos diagramas deben mirarse de arriba a abajo o dibujarse 25 veces consecutivas en tres sesiones por día. Además se recomienda mirarlos cuando se sientan deseos de caer en la tentación de usar nuevamente la droga en cuestión. (Ver más al respecto en adicciones)

MI EXPERIENCIA PERSONAL

Cuando estudiaba Ciencias Políticas en la ENEP Acatlán, mis compañeros y yo organizábamos muchas fiestas en las que tomábamos mucho alcohol. Principlamente brandy, tequila y cervezas. A mí me gustaban los vinos de mesa, el brandy, el whisky y los Caribe Cooler® pero tomaba tanto que de hecho me dieron un diploma a la más bebedora de la generación. Afortunadamente a mí no me tocó el diploma del Transformer, o sea, del que más cambiaba cuando tomaba y hacía cosas tontas, violentas o ridículas.

Pocas veces, quizá una o dos, tomé hasta vomitar. Mis umbrales de tolerancia al alcohol eran muy altos. Sin embargo nunca fue mi droga favorita. Cuando terminó mi época universitaria prácticamente terminó mi relación con el alcohol. Ahora de vez en cuando tomo una cerveza Corona® o alguna copa de vino en alguna reunión o comida familiar con una periodicidad máxima de una vez al mes.

Nunca tuve problemas personales con el alcohol, sin embargo, durante más de seis mese conviví de cerca con un pariente alcohólico y sufrí mucho por él y con él. Así es que me parece una muy mala idea abusar del alcohol. Pienso que en verdad es lo más destructivo que existe en cuestión de drogas, tanto legales como ilegales.

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DEL ALCOHOL Y EL TABACO

1. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995.

2. Brau, Jean-Loius: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

3. Buñuel, Luis: Mi último suspiro (memorias), Plaza & Janes, México, 1982.

4. Capdevila, C.: Humo, placer y lágrimas, Sudamericana, Argentina, 1971.

5. “El alcohol: La droga más antigua”, en Drogas, Colección Científica Time-Life, México, 1972.

6. Escohotado, Antonio: Historia General de las Drogas, (tres tomos), Alianza, España, 1995.

7. Facts about: Alcohol Alcoholism and Research Foundation, Toronto Canada (Internet).

8. Facts about: Tobacco Alcoholism and Research Foundation, Toronto Canada (Internet).

9. Fármacos de abuso: información farmacológica y manejo de intoxicaciones, CEMEF, México, s/f

10. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

11. Grof, Christina y Stanislav, La tormentosa búsqueda del Ser, Los libros de la liebre de marzo, Barcelona, 1990.

12. History of Alcohol Regulation, National Commission on Marihuana and Drug Abuse. (Internet).

13. History of Tobacco Regulation, National Commission on Marihuana and Drug Abuse. (Internet).

14. Kalina, Eduardo: Temas de drogadicción, Nueva visión, Argentina, 1987.

15. Krupp, Marcus et all.: Diagnóstico clínico y tratamiento, 23a. edición, Manual Moderno, México, 1988.

16. Musacchio, Humberto: Diccionario Enciclopédico de México, Tomo I, Andrés León Editor, México, 1990.

17. “También el caos tiene sus normas. Entrevista con Mitchell Feigenbaum”, Muy Interesante, Año XIII, no. 9.

18. Brenna, Barbara Ann, Manos que curan, Ed. Martínez Roca, Barcelona, España, 1990.

19. Brennan, Barbara Ann, Hágase la luz, Ed. Martínez Roca, Barcelona, España, 1994.

20. Juárez, Ana S.: “¿Qué pasa con el botellón?”, revista El País Semanal, domingo 12 de febrero del 2002 y números consecutivos.

21. Lebrun, Maguy: Médicos del cielo, médicos de la tierra, Ed. Luciérnaga, España, 1990.

22. Rampa, Lobsang: Usted y la eternidad, Ed. Troquel, Buenos Aires, 1964.

23. Cunningham, Danna y Andrew Ramer: The Spiritual dimensions of healing addictions, Cassandra Press, CA, USA, 1986.

24. Cunningham, Danna y Andrew Ramer: Further dimensions of healing addictions, Cassandra Press, CA, USA, 1988.

Tabaco

DATOS GENERALES

Origen

El 28 de octubre e 1492, Rodrigo de Jerez y Luis de la Torre, dos compañeros de Cristóbal Colón, fueron los primeros occidentales que vieron a los indios fumando tabaco. Rodrigo de Jerez los imitó en seguida, sin sospechar que de regreso a su tierra habría de ser encarcelado por la Santa Inquisición acusado de brujería puesto que “sólo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca”.

Antes de la llegada de los españoles, en todo el continente americano los indígenas consumían el tabaco con fines tanto rituales como terapéuticos. Lo enrollaban en forma de puro, lo envolvían en hojas de maíz a manera de cigarrillo o lo fumaban en pipa. También solían incluirlo en jarabes para beberlo. El tabaco era una planta mágica para los pueblos prehispánicos de México porque “hace visible el aliento”.

Los europeos comenzaron a incorporarlo a sus costumbres hasta el siglo XVII, a raíz de la “cura” que logró Jean Nicot de las migrañas de Catalina de Médicis, esposa del rey Enrique II de Francia. En aquel entonces el tabaco era llamado hierba santa o hierba para todos los males porque se recomendaba casi indiscriminadamente para todo tipo de padecimiento.

Etimología

La planta Nicotinia tabacum debe su nombre a Jean Nicot, el médico que introdujo y popularizó su uso en Europa.

QUÍMICA

Identificación

La planta del tabaco tiene un tallo recto y hojas anchas. La Nicotina tabacum da flores rojizas y la Nicotina rustica amarillas. La cosecha se recoge cuando las hojas comienzan a adquirir un tono azafranado. Las hojas se desecan hasta perder el 60% de su humedad y a través de un proceso de fermentación el tabaco termina adquiriendo su aroma característico.

Existen diversas variedades de Nicotinia obtenidas por hibridación (rustica, virginia, etc.).

A nivel comercial, el tabaco se vende liado en cigarrillos o en puros, aunque también se encuentra empaquetado para ser fumado en pipas o en cigarrillos hechos a mano con papel arroz.

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Composición

La nicotina es el principio activo del tabaco. Fue aislada por Posset y Reiman en 1828.

Según su variedad, el tabaco contiene entre 0.5 y 16% de nicotina. El resto es el llamado alquitrán, una sustancia obscura y resinosa compuesta por varios agentes químicos, muchos de los cuales se generan como resultado de la combustión (cianuro de hidrógeno, monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxido de nitrógeno, amoníaco, etc.)

Formas de adulteración

Como la industria del tabaco está sometida a regulaciones de calidad y este producto es relativamente barato, no suele adulterarse.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

El tabaco puede ser mascado, inhalado directamente por la nariz (pulverizado en forma de rapé) o fumado en pipas, cigarros o cigarrillos. Aspirando el humo, esto es “dándole el golpe”, se puede absorber hasta el 90% de la nicotina, mientras que si éste permanece únicamente en la boca, la cifra se reduce al 20 o 35%. Aproximadamente 8 segundos después de haber entrado a los pulmones, la nicotina contenida en el tabaco alcanza el torrente sanguíneo y a más tardar en 5 minutos ha logrado traspasar la barrera hematoencefálica para llegar al cerebro. Sus efectos duran entre 5 y 10 minutos provocando fases de acción estimulante y acción depresora del sistema nervioso central. En primera instancia estimula algunos receptores sensitivos y produce una descarga de adrenalina que acelera la frecuencia cardíaca y eleva la presión arterial; posteriormente deprime todos los ganglios autónomos del sistema nervioso periférico.

Según las últimas investigaciones del Brookhaven national Laboratory de Nueva York, el efecto de la nicotina en el cerebro consiste en la reducción de la enzima MAO-B, responsable de regular la transmisión de la dopamina, neurotransmisor que controla entre otras alteraciones anímicas, la motivación y el placer. Por tanto, a menor cantidad de MAO-B (hasta un 40% menos en el cerebro de un adicto), mayor incremento de dopamina; aumento que, al intervenir en el tálamo, se convierte en la clave para sentir una ganar irreprimibles de volver a fumar otro cigarrillo.

Usos terapéuticos

Nicolás Monardes, en su descripción de Las plantas del Nuevo Mundo (1574), recomendaba el tabaco como cura infalible para 36 enfermedades diferentes. Hoy en día, se recomienda dentro de la medicina herbolaria contra la sarna, dolores reumáticos y ciertas afecciones nerviosas. El médico herbolario Arias Carbajal recomienda hervir 90 gramos de hojas de tabaco en medio litro de agua para destruir la sarna, los piojos, etc. También receta las hojas frescas aplicadas sobre la frente y las sienes para curar, o al menos calmar, las neuralgias.

Dosificación

El contenido promedio de alquitrán de un cigarro varía de 0.5 a 35 mg, y el de nicotina de 0.5 a 2 mg. La dosis letal de nicotina se calcula en 60 mg para un adulto de 70 kg. Un puro puede contener hasta 90 mg, aunque como ya mencionamos, la ingestión de nicotina en los casos en los que no se da el golpe se reduce a menos de la mitad.

Efectos psicológicos y fisiológicos

A nivel mental, la nicotina facilita la concentración, activa la memoria y, hasta cierto punto, controla el aumento de peso al aumentar el gasto de energía, disminuir los sentidos del olfato y el gusto, y mantener al fumador ocupado en el acto de fumar en vez de comer. Cada persona además tiene sus consideraciones particulares respecto a las cosas que el tabaco “hace por ella”. Algunos creen que los inspira, otros creen que los acompaña, etc. Según cuenta el cineasta Luis Buñuel en sus memorias, por ejemplo, para él era:

Imposible beber sin fumar. Yo empecé a fumar a los dieciséis años y aún no lo he dejado. Desde luego, pocas veces he fumado más de veinte cigarrillos al día. ¿Qué he fumado? De todo. Tabaco negro español. Hace unos veinte años me acostumbré a los cigarrillos franceses: los “Gitanes” y sobre todo, los “Celtiques” son los que más me gustan.

El tabaco, que casa admirablemente con el alcohol (si el alcohol es la reina, el tabaco es el rey), es un amable compañero con el que afrontar todos los acontecimientos de una vida. Es el amigo de los buenos y de los malos momentos.

Se enciende un cigarrillo para celebrar una alegría y para ahogar una pena. Estando solo o acompañado. El tabaco es un placer de todos los sentidos: de la vista (es bonito ver bajo el papel de plata los cigarrillos blancos, alineados como para revista), del olfato, del tacto… Si me vendaran los ojos y me pusieran entre los labios un cigarrillo encendido, me negaría a fumar. Me gusta sentir el paquete en el bolsillo, abrirlo, palpar la consistencia del cigarrillo, notar el roce del papel en los labios, gustar el sabor del tabaco en la lengua, ver brotar la llama, arrimarla, llenarme de calor. Un hombre llamado Dorronsoro, ingeniero español de origen vasco y republicano exiliado en México al que conocía desde la Universidad, murió de un cáncer de los llamados “de fumador”. Fui a verle al hospital en México. Tenía tubos por todas partes y llevaba una mascarilla de oxígeno que él se quitaba de vez en cuando, para dar una chupada a un cigarrillo, a escondidas. Fumó hasta las últimas horas de su vida, fiel al placer que le estaba matando. Por tanto, respetables lectores, para terminar estas consideraciones sobre el alcohol y el tabaco, padres de firmes amistades y de fecundos ensueños, me permitiré darles un doble consejo: no beban ni fumen, es malo para la salud. Añadiré que el alcohol y el tabaco acompañan muy gratamente el acto de amor. Por lo general, el alcohol viene antes, y el tabaco después. (3)

A nivel físico, la nicotina aumenta la frecuencia cardiaca, el ritmo respiratorio, la presión arterial y el flujo coronario. Durante la combustión del tabaco, algunos de sus elementos se transforman en monóxido de carbono, emisión venenosa que contribuye al surgimiento de enfermedades cardiacas. Cuando el monóxido de carbono entra al torrente sanguíneo, tiende a reemplazar el oxígeno contenido en las células rojas de la sangre formando carboxihemoglobina. En los fumadores, hasta el 10% de la hemoglobina total puede ser carboxihemoglobina, lo cual equivale a decir que sus tejidos reciben 10% menos de oxígeno.

A largo plazo el tabaquismo tiene diversos efectos sobre el sistema broncopulmonar, cardiovascular y digestivo. Las úlceras gástricas y duodenales son doblemente más comunes entre los fumadores. Las heridas de la piel pueden tardar más en sanar debido a que la nicotina reduce los niveles de vitamina C en el organismo. Además, el humo del cigarrillo produce inflamación en la mucosa del aparato respiratorio y aumento de la producción de una enzima llamada elastasa, que degrada la elastina, material constitutivo del pulmón al que se debe su capacidad de expandirse y contraerse. El hábito de fumar provoca que el tejido pulmonar pierda sus propiedades elásticas, aparentemente de manera irreversible, con la consecuente disminución en la capacidad pulmonar para ingresar oxígeno a la sangre.

El alquitrán puede causar desórdenes bronquiales y contiene sustancias que se consideran cancerígenas, es por ello que al tabaco se le atribuyen el 90% de los casos de cáncer pulmonar en el mundo y también se relaciona con la aparición de cáncer en la boca y en la garganta.

Reportes médicos calculan que en total ocasiona el 30% de todas las muertes producidas por el cáncer, el 30% de las enfermedades cardiovasculares, el 75% de las bronquitis crónicas y el 80% de los casos de enfisema; aunque de hecho, la Nueva Medicina ha comprobado ya que el cáncer tiene como origen un conflicto emocional que surge por sorpresa y es vivido en aislamiento, lo cual explicaría por qué no todos los fumadores sufren invariablemente de cáncer, a pesar de que tengan un buen caldo de cultivo para que se presente.

También se asegura que las mujeres fumadoras pueden ver reducida su fertilidad, sufrir desórdenes menstruales y, en caso de usar pastillas anticonceptivas, están 39 veces más propensas a sufrir infartos que las que no fuman.

Aunque no se esperan disturbios genéticos del uso del tabaco, éste puede aumentar el riesgo de partos prematuros y de bajo peso en los recién nacidos.

Potencial de tolerancia y dependencia

El consumo crónico de nicotina se acompaña de una leve tolerancia. A menos que exceda su dosis habitual, el fumador no experimenta los efectos de náusea y mareos que suelen reportar las personas que no están acostumbradas al tabaco.

La nicotina provoca una dependencia física bastante severa. El síndrome de abstinencia aparece dentro de las primeras 24 horas posteriores a la supresión y se manifiesta por: irritabilidad, inquietud, dolores de cabeza, disminución de la frecuencia cardiaca, aumento del apetito, disminución de la vigilia o insomnio y dificultades de concentración. En el caso de la nicotina, la dependencia psicológica juega también un papel preponderante, por lo que el síndrome de abstinencia puede durar varios días o varias semanas. La administración de nicotina en chicles o en parches puede aliviar parcialmente este síndrome.

¿Qué hacer en caso de emergencia?

Las intoxicaciones por nicotina son muy raras, casi nunca se dan por mascar o fumar tabaco sino por la ingestión accidental de nicotina en forma pura o por el contacto directo a través de la piel. Las manifestaciones de intoxicación incluyen náuseas, diarrea, taquicardia, aumento drástico de la presión arterial y salivación. Con grandes dosis se presentan convulsiones, lentitud respiratoria, irregularidad cardiaca y coma, por lo que debe considerarse como urgencia médica.

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

El tabaco es un psicoactivo legal. Todas las personas adultas pueden comprar tabaco libremente, aunque las áreas para fumarlo son cada vez más restringidas. Los fabricantes sólo están obligados a informar a sus clientes sobre los riesgos para la salud.

Las funciones sagradas de los antiguos ritos del tabaco

El fuego era reconocido por los antiguos habitantes de América como un transmutador y liberador del poder de ciertas sustancias. Consideraban que hacía las cosas más activas que pasivas y liberaba la esencia de las substancias. Por eso es que quemaban y fumaban una gran variedad de sustancias. Tenían diferentes mezclas fumables dependiendo de las necesidades del ritual y de la estación. Muchas de las variedades utilizadas se han extinguido o sus propiedades han sido olvidadas.

El tabaco era utilizado por sus propiedades para parar el pensamiento, enfocarse y centrarse en uno mismo, lo cual era una preparación previa para poder escuchar a los espíritus guías, a los espíritus de la naturalez y a los seres que habitan en otras dimensiones o planos de conciencia. El tabaco servía como preparación, pero no abría las capacidades para escuchar a estos guías. Para ésto se añadían otros ingredientes.

El tabaco sólo constituía entre el 5 o máximo el 10% de la mezcla para fumar. Los antiguos habitantes creían que las plantas nativas de las distintas regiones estaban creadas por los espíritus de la naturaleza para satisfacer las necesidades específicas de las personas y animales nativos de cada área, por eso es que las diferentes tribus hacían uso de diferentes plantas, dependiendo de cuáles eran las que cracían en la localidad y del propósito de la ceremonia. Los chamanes eran quienes sabían cuáles usar en cada ocasión.

La salvia, de la cual hay por lo menos 20 distintas variedades, era considerada especialmente útil en los rituales de las mujeres. Otros ingredientes comunes eran lavanda, girasol, cortezas de distintos árboles y plantas secas y pulverizadas con propiedades psicoactivas.

Cada una de ellas era recogida con reverencia por los chamanes que sabían cuáles eran sus poderes, cuándo podían ser recolectardas y cómo secarlas al sol para que absorbiera sus propiedades energéticas. En los rituales de preparación, el tabaco y todas estas plantas eran alteradas, purificadas y elevadas de vibración con la ayuda de lasplegarias e invocaciones a los espíritus. Además, las piedras con las que tradicionalmente se manufacturaban las pipas eran en sí mismas transformadoras de la energía del tabaco y las demás plantas. Esto era parte del ritual y parte de lo que las hacía efectivas, ya que actúaban químicamente como liberadoras de las sustancias psicoactivas de ciertas plantas. Todo esto está consignado en el libro de Black Elk: The Sacred Pipe, the smoking rites of the Siux (17).

Otra parte importante de la sacralidad de fumar era que se realizaba en grupo, dentro de una ceremonia, para estrechar los lazos entre unos y otros. Esto se hacía para mezclar e integrar las energías al inhalar el mismo humo. Al término de una guerra tribal, pasar la pipa de la paz era una forma de cimentar la unión, de dejar ir las diferencias.

La hierba del diablo

Cuando el tabaco llega a Europa, muchos ven en él un pecado al relacionarlo con un pasaje bíblico en el que se dice que todo lo que sale de la boca del hombre le mancha. En 1603, Jacobo I de Inglaterra prohíbe el tabaco “cuyo humo negro y apestoso evoca el horror de un infierno lleno de pez y sin fondo”. En Rusia, el zar Miguel Fedorovich hace cortar la nariz de los tomadores de petún (antigua forma de nombrar al tabaco rapé). La Iglesia actúa también y en 1621, Urbano VIII excomulga a los fumadores culpables de usar «una sustancia tan degradante para el alma como para el cuerpo». Todas esas consideraciones pueden parecer risibles, pero expresan la importancia simbólica de la acción de fumar.

Con todo y excomunión el acto de fumar, tal como el acto de la fornicación, resulta una actividad común durante aquellas épocas. Hizo falta que un jerarca cayera en tentación para erradicar el estigma demoniaco que durante más de un siglo pendió sobre el tabaco. En 1732 el Papa Benedicto XIII, un fumador empedernido, revocó los edictos que prohibían su uso. Obviamente esa normatividad sólo aplicó en tierras cristianas, por lo que a principios del siglo XVII, mientras Europa central comenzaba a explorar los efectos terapéuticos que se atribuían al tabaco, Rusia, Turquía y China aún castigaban a los fumadores con pena de muerte.

El consumo del tabaco fue aumentando paulatinamente en Europa, aunque (dato curioso:) durante todo el siglo XVIII, el tabaco no se fumaba sino que se inhalaba por la nariz pulverizado, particularmente entre las clases altas. Fue la época dorada del llamado rapé. En Inglaterra, la reina Carlota era conocida por su adicción al rapé, y en Francia, Napoleón consumía casi cuatro kilos de rapé al mes…

El tabaco de Virginia y los fallidos intentos por prohibirlo

Los españoles mantuvieron el monopolio del tabaco durante más de 100 años puesto que la planta provenía exclusivamente de sus colonias. Las pipas que se usaban en esos tiempos tenían cazoletas pequeñas destinadas a economizar las hojas de tabaco que literalmente valían su peso en oro. La codicia propició que en 1610 los ingleses enviaran a John Rolfe a colonizar la región ahora conocida como Virginia, en los Estados Unidos. Rolfe sembró algunas semillas que pronto fructificaron y fue así como el tabaco pasó ser la mina de la cual se extraería la riqueza de la colonia. Pronto se sumaron al cultivo los territorios de Maryland y Carolina, de tal manera que para 1619 en Londres se vendía tanto tabaco de Virginia como de las colonias españolas.

En los Estados Unidos el uso del cigarrillo empezó a ser significativo hasta 1883, año en que se introdujo al mercado la máquina para fabricarlos. Antes de esta fecha el tabaco se mascaba (de hecho, hasta 1945, era obligatorio poner escupideras en todos los edificios públicos de ese país). El nuevo hábito de sacar humo por la boca atrajo la atención de los grupos conservadores y a partir de 1890 parte de la Women’s Christian Temperance Union enfiló sus baterías hacia el tabaco organizando una campaña contra su uso. Los antitabaquistas obtuvieron algunas victorias legislativas. Entre 1895 y 1921 catorce estados prohibieron la venta de cigarrillos. El entusiasmo fue tal que en 1920 la lidereza del movimiento anunció su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos basada en la que bien podría ser considerada como una plataforma electoral antinicotínica: “La decadencia de España comenzó cuando los españoles adoptaron los cigarrillos y si este pernicioso hábito se propaga entre los adultos americanos, la ruina de la República está al alcance de la mano.” No obstante, tal como lo admite un estudio sobre la Historia de la Regulación del Tabaco sufragado por el propio gobierno norteamericano el intento de prohibición fracasó debido a la omnipresencia de la industria del tabaco, la necesidad de nuevas fuentes estatales de ingreso y la prevalescencia y popularidad del fumar cigarrillos combinada con la frustrada campaña anti-tabaco. Para 1927, los catorce estados que prohibieron el tabaco cambiaron sus reglamentos por substanciales alzas en las tarifas de impuestos sobre su venta.

Para justificar este proceder, el Congreso aprobó medidas reglamentarias para regular la cantidad de nicotina y alquitrán que deberían contener los cigarros y estableció una edad mínima como requisito para adquirirlos (entre 15 y 21 años, dependiendo de las legislaciones estatales). En 1962 el ministerio de Agricultura americano se lanzó a fomentar el consumo del tabaco en el extranjero, subvencionando generosamente a los estudios de Hollywood para que los guionistas inserten escenas capaces de estimular la costumbre. Tres años después, cientos de toneladas de tabaco excedentes de cosechas pasadas se incluyeron como aportación americana en el programa internacional “Comida para la Paz”.

No fue sino hasta 1964 cuando las compañías tabacaleras se vieron obligadas a incluir leyendas en los paquetes de cigarrillos para advertir a los consumidores sobre los riesgos para la salud en términos generales. Cosa que no rindió los resultados esperados por los prohibicionistas en vista de que un estudio posterior de la Federal Trade Comission tuvo que reportar al Congreso: «Virtualmente no hay evidencia alguna de que la regulación sobre advertencias en los paquetes de cigarrillos haya tenido algún efecto significativo.» Para corregir esto, la Comisión propuso que la reglamentación sobre los paquetes de cigarrillos incluyera información sobre las cantidades de alquitrán y nicotina y leyendas más específicas como: «Precaución: fumar cigarrillos es peligroso para la salud. Puede causar la muerte por cáncer y otras enfermedades»; cosa que por supuesto tampoco ha contribuido a disminuir el consumo. Actualmente en los Estados Unidos se estima que los fumadores de tabaco mayores de 17 años ascienden a 45.9% de la población masculina y 30.5% de las población femenina.

Las decisiones racionales en cuestión de drogas no necesariamente obedecen al enunciado lógico: X es malo para la salud, entonces, no consumo X

Aunque durante los últimos años de la década de los noventa se han aprobado leyes que restringen el consumo de cigarrillos en espacios públicos, y aunque el presidente Bill Clinton haya declarado a la nicotina como un agente altamente adictivo (como parte de su campaña por la reelección, claro está), en el Congreso estadounidense los estados tabacaleros siempre han estado bien representados. Los prohibicionistas no entienden como es que los millones de consumidores no se amedrentan cuando leen en las cajetillas de su marca favorita leyendas como: «Este producto puede provocar cáncer» o «Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro y bajo peso en el recién nacido». Compartiendo la incredulidad de muchas personas, una periodista cuestionó a Mitchell Feigenbaum (fuerte candidato al Premio Nóbel de Física por sus teorías sobre el caos) acerca de su afición por los cigarrillos. Esta fue la respuesta del científico:

El tabaco es malo para la salud, sin duda, pero me facilita la concentración. Es un precio que he pagado y he conseguido algo a cambio… Yo empecé a fumar hasta más o menos los 23 años. Antes de empezar, cada cuatro horas de trabajo tenía que salir a pasear. Una vez que comencé a fumar, podía estar sentado y concentrado durante dos o tres días a la vez, sin dormir. (13)

Esto demuestra hasta qué punto las decisiones racionales en cuestión de drogas no necesariamente obedecen al enunciado lógico: X es malo para la salud, entonces, no consumo X; sino que pueden responder a secuencias lógicas más elaboradas en donde se ponderan costos y beneficios en función de las expectativas personales de cada consumidor.

La vacuna antitabaco

Se calcula que en el mundo existen 1,100 millones de personas adictas al tabaco. La nicotina está considerada como la segunda droga más adictiva que existe, sólo superada por el crack (derivado de la cocaína). La lucha contra el hábito de fumar es uno de los principales retos para los organismos que trabajan en la defensa de la salud pública. Al mismo tiempo que las campañas antitabaco y las medidas cada vez más estrictas que los gobiernos adoptan para frenar el daño a los llamados fumadores pasivos (los que aspiran el humo de los tabacos que otros fuman), los científicos parecen haber encontrado un tratamiento nuevo: una vacuna llamada Nicvax, que se encuentra en fase experimental y que tiene como principal efecto impedir la llegada de la nicotina a los centros del cerebro donde esta sustancia produce sensaciones placenteras.

En la Fundación para la Investigación Médica de Minneapolis, han experimentado esta vacuna con ratones:

Los colaboradores del doctor Paul Pentel se encargan de que los roedores se conviertan en ávidos adictos. Diariamente les administran una cantidad de nicotina equivalente a la que contienen 10 cigarrillos. Al cabo de una semana, los ratones muestran claros síntomas de adicción. Entonces se dividen en dos grupos: el A recibe una dosis de Nicvax, que no se administra al grupo B. A continuación se vuelve a inyectar la nicotina, y poco a poco van disminuyendo las dosis. en el grupo A, la desaparición progresiva de la droga no provoca los síntomas característicos de un síndrome de abstinencia, porque la nicotina no activa los mecanismos cerebrales que generan la sensación de placer. En el grupo B se extiende el nerviosismo, los ratones se vuelven hiperactivos y demandan la sustancia que se les ha retirado. La última fase del proceso de ensayo consiste en analizar los cerebros de los ratones de ambos grupos. En el cerebro de los ratones que recibieron una dosis de la vacuna se encuentra un 65% menos de nicotina que en el de aquellos que no fueron inoculados con Nivax. (16)

La vacuna logra estos efectos en los ratones debido a que las partículas de nicotina que llegan a la sangre a través de los pulmones son muy pequeñas y tienen una enorme movilidad, eso les permite infiltrarse en cualquier rincón del cuerpo humano evadiendo el sistema inmunitario. Los doctores Naso, Enifar y Fattom que han patentado ya la vacuna, consiguieron que el sistema inmunitario creara agentes que reaccionaran ante la nicotina, anticuerpos que capturasen sus partículas y les dieran un tamaño que impidiese su acceso a cerebro. El doctor Naso explica: “En el laboratorio creamos un compuesto mediante la combinación de una proteína no tóxica con varias partículas de nicotina. Cuando este nuevo compuesto llega a la sangre, el sistema inmunitario lo detecta como cuerpo extraño y crea anticuerpos para neutralizarlo. Después, ante la llegada de partículas simples de nicotina, las defensas reaccionan y las capturan”. (16)

Las partículas de nicotina unidas a los anticuerpos alcanzan un tamaño que impide su infiltración en el cerebro. Como resultado, la llegada de la nicotina a la sangre no genera en el consumidor de tabaco el placer esperado. Se trata de una vacuna activa porque los anticuerpos los produce el propio organismo a través del sistema inmunitario.

Esta previsto que a principios del año 2002 la Agencia de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos autorice su ensayo en humanos, y de ser aprovada, se convierta en el negocio del siglo. Aunque quizá también en la controversia del siglo pues la vacuna también tiene carácter preventivo y podría aplicarse por ejemplo a un joven que de esta manera, al fumar un cigarrillo en una fiesta, no se convertiría en un adicto.

Los efectos del tabaco en el campo energético humano y el sistema de chakras

Donna Cunningham tenía varios años trabajando como terapeuta especializada adicciones cuando entró en contacto con Andrew Ramer, un sanador y canalizador con quien colaboró para escribir dos libros: The spiritual dimensions of healing addictions (11) y Further dimensions of healing addictions (12).

En el primer libro sostienen que por lo general, los seres humanos caemos en la adicción cuando perdemos de vista o no queremos realizar nuestra “visión”, o sea: “nuestra habilidad de percibir y participar en la realidad más amplia, reteniendo un recuerdo, aunque sea débil, de nuestro Ser Superior y de las tareas y propósitos de nuestra vida” (11). En el segundo libro explican con claridad cómo se utilizaban antiguamente los distintos psicoactivos, a los que ellos llaman “herramientas de poder”, para recuperar y apoyar nuestra visión; y como es que, al perder ese conocimiento, actualmente abusamos de estas mismas herramientas y nos destruimos con ellas en lugar de utilizarlas en nuestro beneficio.

En Further dimensions of healing addictions, entre otras muchas cosas interesantes, nos explican cuáles son los efectos que tienen las principales sustancias adictivas sobre el campo energético humano, concretamente sobre el sistema de chakras.

En el caso del tabaco, Danna y Andrew comienzan comentando que:

Cuando los nativos americanos introdujeron el tabaco a los inmigrantes europeos, deliberadamente dejaron fuera la salvia y otros ingrdientes cruciales para alterar la conciencia. Por una parte, lo hicieron debido al principio espiritual de no dar a conocer sustancias alteradoras de la conciencia a los no despiertos espiritualmente. Los nativos americanos vieron rápidamente que, aunque los europeos habían superado la pobreza y eran técnicamente adultos, sufrían de un curioso y más bien trágico retardo espiritual. Los europeos no tenían visiones, no se podían comunicar con los espíritus de sus ancestros, y no sentían la divinidad de los cuatro elementos. No sólo carecían de estas habilidades perceptivas, de las cuales ocasionalmente algunos nativos americanos carecían, sino que además ridiculizaban arrogantemente a quienes podían percibir tales cosas. Claramente los europeos no estaban listos para los rituales en los que se fumaban estas plantas [...]

Una razón adicional de por qué los nativos americanos dieron a los europeos el tabaco sin las otras plantas era una especie de estrategia bioquímica de guerra, esperando debilitar a estos poderosos enemigos borrando partes de sus conciencias, para que no pudieran abrir la puerta a otras dimensiones a fin de conseguír claridad para resolver problemas. Muchos han señalado cómo los europeos indujeron a los nativos americanos a volverse adictos al alcohol, pero pocos han remarcado la forma más sutil pero más poderosa en que los nativos americanos hicieron adictos a sus captores. La adicción y la esclavitid son eventos gemelos en la historia, y difícilmente se encuentra uno sin el otro. El intercambio de vicios entre opresores y oprimidos es una constante. (19)

En relación con sus efectos sobre los cuerpos sutiles, Danna y Andrew aseguran que produce efectos en varios chakras a la vez conectándolos entre sí en diferentes momentos y de una forma incontrolada:

La naturaleza del humo es moverse libremente, construyendo puentes entre diferentes puntos en la estructura de la realidad. En el cuerpo, el tabaco crea puentes entre diferentes chakras, puentes que cambian y se mueven a diferentes tiempos. El chakra raíz está involucrado. Nota como puedes encender un cigarro en cualquier momento y en cualquier lugar, y sentirte como en casa contigo mismo por un momento.

El plexo solar también está involucrado. Piensen en todas esas salas de conferencia llenas de humo, con la gente usando la energía de su plexo solar para el proceso de trabajo. Obviamente el chakra de la garganta está involucrado, ya que la garganta es la entrada al cuerpo de esta sustancia, así es que hay un intento de abrirse a la comunicación. El tercer ojo es parte del puenteo, ya que los flashes intuitivos emergen desde la nube de humo del insconsciente. Aquellos que inhalan el humo de segunda mano, como los hijos de los fumadores fuertes, también experimentan estos cambios de consciencia rutinariamente, creciendo sin la clara noción de que estos cambios no son la manera usal de funcionar.

El tabaco permite que las energías de todos los chakras se interconecten. El de la raíz con el del entrecejo, el de la garganta con el de la raíz, el plexo solar con la raíz, constantemente turnándose y cambiando. [...] Todos tenemos una memoria racial de lo que significaba fumar en la antigüedad, sin ambargo, por mucho que fumemos ahora el tabaco solo, el resultado esperado seguirá faltando. La frustración de no alcanzar el cambio de estado de conciencia deseado, envenena el sistema. (19)

Además de esta memoria racial que nos impulsa a fumar esperando conseguir lo que antiguamente nos ofrecía el tabaco mezclado con otras plantas psicoactivas dentro del contexto ritual adecuado, según los autores hay otra causa que nos conduce al abuso del tabaco:

Los adictos al cigarro no saben cómo soñar; con esto queremos decir que la facultad de lograr que sus sueños trabajen para sí mismo ha sido perdida, olvidada o dañada. [...] Nosotros lidiamos con nuestros problemas del día a día a través del trabajo que realizamos en los sueños. Cualquiera que fume está teniendo problemas en el mundo del sueño. Inicialmente, fumar aumenta las perccepciones diurnas lo que puede estimular el catálogo de imágenes en el mundo de los sueños. Pero si seguimos fumando, tal como el tabaco dismuye el sentido del gusto, también disminuye todos los sentidos. Uno sigue fumando más y más, pero lo que hay que hacer es trabajar con nuestros sueños. (19)

Para abandonar una adicción los autores recomiendan que a la par de asisitir a terapias psicológicas ya sean personales o grupales y de someterse a un tratamiento de desintoxicación física bajo supervisión médica, en caso de que ésto sea necesario, también es aconsejable practicar técnicas alternativas para revertir los daños causados por el abuso de las distintas sustancias en el campo energético humano. Para ello nos ofrecen en su segundo libro una excelente serie de ejercicios de visualización, así como remedios de aromoterapia y gemoterapia específicos para cada reparar los daños provocados por cada una de las diferentes sustancias. Adicionalmente, se incluyen ciertos diagramas canalizados por Andrew para reprogramar las biocomputadoras que son nuestros cerebros.Según afirman: “Los hábitos, como las adicciones están impresos dentro de nuestros circuitos cerebrales de la misma manera en que los circuitos de una computadora son programados. Para interrumpir un hábito, necesitas borrar y reprogramar el circuito” (12), y para eso sirven los diferentes diagramas canalizados para cada tipo de droga.

Diagrama para transformar el hábito del tabaco

Estos diagramas deben mirarse de arriba a abajo o dibujarse 25 veces consecutivas en tres sesiones por día. Además se recomienda mirarlos cuando se sientan deseos de caer en la tentación de usar nuevamente la droga en cuestión. (Ver más al respecto en adicciones)

MI EXPERIENCIA PERSONAL

Fumé alrededor de siete años, por lo que puedo hablar con experiencia sobre el tema del tabaco y su potencial de dependencia. Comencé con algunos cigarrillos en reuniones sociales y terminé fumando un poco más de una cajetilla diaria de Benson & Hedges mentolados. Me gustaba mucho fumar y de hecho no habría dejado de hacerlo voluntariamente, a no ser porque tuve una motivación muy poderosa para hacerlo.

Recuerdo que mi amiga Frida, preocupadas por su salud, me decía que ella quería dejar de fumar y me pedía que lo dejáramos juntas para no provocarnos tentaciones mutuamente, a lo cual yo me negué varias veces porque consideraba que si de algo me iba a morir, pues lo mismo daba que fuese de cáncer o de otra cosa. Por aquella época estaba estudiando en la escuela de la Sociedad General de Escritores de México y simplemente me parecía imposible escribir sin fumar. En ese entonces yo quería ser escritora, así es que el tabaco era una herramienta indispensable para mí.

Verdaderamente no concebía ya mi vida sin el tabaco y en los últimos tiempos me ponía muy nerviosa si no tenía un paquete nuevo de reserva antes de que se me acabara el que estaba fumando. Mi dependencia era total, aunque lo único que verdaderamente me molestaba era que mi cabello y mi ropa oliesen permanentemente a tabaco y que subieran los precios de la cajetilla.

Por distintas circunstancias (que explico con más detalle en el relato de mi sexta experiencia con ayahuasca), se me presentó una oportunidad excepcional para ir a vivir y trabajar en el Centro de Alta Conciencia Tepozcahuic (CACT), en Tepoztlán, Morelos, México, al lado de un grupo de personas a las que yo admiraba más que a nadie en la vida en esos momentos. Era un lugar dedicado a la práctica y difusión de doctrinas espirituales y terapias naturales, por lo que dentro de sus reglamentos internos estaba prohibido consumir, además de cualquier tipo de droga legal o ilegal, azúcar y productos industrializados. El menú diario constaba de frutas, verduras, cereales, algunos productos hechos con harinas integrales, miel y complementos alimenticios de origen natural.

En aquellos momentos en los que tuve que tomar la decisión de ir a vivir allá acatando las reglas del CACT o no, además de tabaco, fumaba marihuana con cierta frecuencia y experimentaba ocasionalmente con distintos tipos de psicoactivos. No obstante, lo único que verdaderamente me parecía un obstáculo era dejar el tabaco. Lo demás me daba igual porque hasta esos momentos nunca tuve una adicción que no fuera el tabaco y las vivencias que podría tener allí me parecían mucho más interesantes que las drogas que había probado hasta entonces, por lo que la única verdadera renuncia era dejar el tabaco.

Un día, al terminar una meditación en donde hubo una canalización que me dejó profundamente impresionada, salí a buscar un lugar donde fumar fuera de las instalaciones del CACT. Subí a un pequeño monte, me senté en una gran piedra, saqué mis B&H y me puse a fumar. Después de unos minutos me acosté en la superficie de la piedra para asolearme a gusto y seguir fumando porque me encontraba ansiosa. A cambio de La Gran Aventura de mi vida, precisamente se me estaba pidiendo lo más difícil que podría hacer en la vida en esos momentos: dejar de fumar.

Entonces, pensé que si podía dejar de fumar en esos precisos momentos, en realidad podría hacer cualquier cosa en la vida; pero luego pensé en el montón de cosas que no podría hacer sin el tabaco, como terminar de escribir un libro que tenía pendiente y me interesaba mucho concluir antes de abandonar la Ciudad de México e irme a vivir a Tepoztlán.

Estuve un rato envuelta en el dilema de dejar de fumar ya, en ese mismo instante o posponer la idea hasta que terminara el libro. No obstante, en algún punto imaginé y sentí por unos momentos la fortaleza incomparable que experimentaría si al bajar de esa piedra dejara de depender del tabaco y pudiera entrar al CACT a cumplir mis sueños y me pareció fantástico poder poseer esa fuerza. Pensé que si en verdad pudiera reunir la fuerza de voluntad suficiente para hacer lo que en aquellos momentos me parecía más difícil de hacer en la vida, ¡¡¡entonces cualquier otra cosa en la vida me resultaría más fácil!!!

Y lo hice. Sin pensarlo más, decidí dejar de fumar allí mismo, radicalmente y sin transiciones. Entonces se me ocurrió hacer un pequeño ritual de despedida del tabaco para hacerlo “oficial”. Saqué los cigarrillos que quedaban en el paqueta y uno a uno fui deshaciéndolos para regresar el tabaco a la tierra mientras me despedía de él y le daba las gracias por todos los momentos en que estuvo conmigo y por haber estimulado mis niveles de adrenalina cuando lo necesitaba… Luego me entró mucha nostalgia anticipada y decidí fumar el último cigarrillo que me quedaba por deshacer para disfrutarlo por última vez. Lo encendí, aspiré el humo y lo exhalé un par de veces con la plena conciencia de que sería el último y pensé que en realidad era un hábito bastante estúpido eso de andar metiendo y sacando humo por la boca, y justo en esos momentos, ¡el cigarro se me cayó de la mano!

Pensé que el tabaco también se estaba despidiendo de mí y había elegido esa manera para expresarme que él también me dejaba libre y lloré de gratitud, tristeza y felicidad. Enterré el encendedor debajo de la piedra y bajé del cerro sintiendo un vacío en el estómago, como si hubiese terminado la relación amorosa más importante de mi vida, pero con una fuerza y una confianza increíbles en mí misma y en mi fortaleza.

Los días siguientes me la pasé un poco mal, especialmente porque no pude escribir. Me sentaba frente al teclado, escribía tres líneas, pensaba en encender el primer cigarro de la noche, como hacía diariamente, me frustraba por no poder hacerlo, apagaba la computadora y me iba a hacer cualquier otra cosa que no tuviese tan asociada con el acto de fumar. Esta técnica me ayudó mucho. Durante los primeros días me la pasé haciendo cosas que normalmente hacía sin fumar, como ir al cine, estar con mis papás, ir con mi amigo Jean-Pierre que nunca me dejaba fumar en su presencia porque le daba asma, y cosas así. A partir de la tercera semana intenté escribir de nuevo y aunque aguantaba poco, paulatinamente fui reacostumbrarme a hacerlo sin fumar y cuando finalmente fui a vivir a Tepoztlán poco después, ya había abandonado el hábito y terminé de extrañarlo por completo al estar envuelta en actividades y rutinas totalmente diferentes.

He comprobado que la clave de la habituación y la deshabituación está en las asociaciones que hacemos entre ciertas actividades y el acto de fumar o su ausencia y sobre todo en el poder que le damos a las drogas. Mi papá fumaba cuando yo era niña y un día el cardiólogo le dijo que lo dejara, y el lo hizo así sin más, de la noche a la mañana y para siempre, así es que gracias a él y a Dios, yo tenía el antecedente de que esto era posible y de que las personas tenemos poder sobre las drogas y no alrevés.

Todo es cuestión de cambiar de hábitos, al menos eso es lo que pude comprobar a través del reto de una amiga Penélope. Un día estaba con ella y con otra amiga, Frida. Ésta última y yo, al haber dejado de fumar, queríamos que Penélope también dejara de hacerlo y le ofrecimos toda una serie de argumentos para convencerla. Frida hablaba de la salud, que era lo que siempre le había preocupado a ella; y yo hablaba de la libertad que era lo que me preocupaba a mí. En algún punto de la conversación, Penélope nos dijo que nosotras tampoco éramos libres porque estábamos esclavizadas a nuestro miedo al tabaco y a nuestro temor de volver a fumar. Como nosotras negamos esa afirmación y la rechazamos vehementemente por considerarla absurda, ella nos retó a fumar allí mismo uno de sus cigarrillos para demostrar que no teníamos temor y no éramos esclavas de nuestras aversiones; cosa que por supuesto rechazamos con firmeza.

No obstante, días después aún seguía pensando en aquella afirmación de Penélope y llegué a concluir que algo había de razón en ella porque me parecía que si volvía a fumar, podía ser que me resultara repulsivo y ya no volviera a hacerlo nunca más y ya; pero también cabía la posibilidad de que aún me gustara tanto como me gustaba antes, y quizá volvería a engancharme en el hábito y volvería a fumar ya que no tenía ninguna presión para no volver a hacerlo…

Poco tiempo después viajé por primera vez a Europa y pasé a Londres a visitar a Carla, otra amiga que vive allá. Hacía muchos años que no nos veíamos. En la prepa siempre solíamos fumar juntas cigarros mentolados, cuando nos reuníamos a platicar y comentar todos los chismes de nuestras respectivas parejas. Ella estaba igual que la última vez que nos vimos y seguía fumando. Era tanta la emoción de vernos y estar juntas después de tantos años que, estando instaladas en un pub, ella se puso a fumar y yo la imité sin pensarlo. Fue una reacción totalmente automática, mientras hablábamos, inconcientemente tomé un cigarro, lo encendí y me di cuenta de lo que estaba haciendo hasta que exhalé el humo con un poco de desagrado después de tanto tiempo. Mi primera reacción fue asustarme por lo que había hecho. Pero luego recordé el reto de mi amiga Penélope y seguí fumando, pues se había presentado espontáneamente la oportunidad de afrontarlo.

Así pues, fumando espontáneamente con mi amiga Carla en Londres aquella noche, me llegó el momento de explorar qué pasaría. Terminé de fumar el primer cigarrillo y concluí que me había gustado, aunque no tanto como antes. Mi amiga Carla seguía fumando como de costumbre y sin pensarlo mucho yo también seguí fumando y disfrutando con ella toda la noche, mientras nos poníamos al corriente respecto a lo que cada una había hecho durante los años que no nos habíamos visto. En cierto sentido fue como regresar al pasado, cuando era normal estar con Carla y charlar y fumar. Así es que sin angustiarme mucho, decidí ver qué pasaría después.

Y lo que ocurrió fue que luego de despedirme de Carla, continué con mi ajetreado mi viaje ¡¡¡y no me acordé de volver a fumar o de no volver a fumar sino hasta días después que reparé en ello!!! Mi nuevo hábito era no fumar y continué sin fumar de una manera natural después de este breve paréntesis que me sirvió para comprobar que en realidad los vicios son hábitos arraigados que pueden ser substituidos siempre que decidamos recuperar nuestro poder de manos de una droga que no lo tiene per se.

Ahora sé que salir de una dependencia es recuperar algo de mi poder, un poder que momentáneamente le di a una sustancia y que con facilidad y sin temor alguno puedo quitarle de nuevo, pues tengo el poder de elegir los hábitos que deseo tener y con un poco de esfuerzo, puedo cambiar esos hábitos por otros y no pasa nada, no hay nada qué temer porque en todo momento y circunstancia soy yo quien tiene el poder de darlo, de recuperarlo y de conservarlo, por supuesto.

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DEL ALCOHOL Y EL TABACO

1. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995.

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3. Buñuel, Luis: Mi último suspiro (memorias), Plaza & Janes, México, 1982.

4. Capdevila, C.: Humo, placer y lágrimas, Sudamericana, Argentina, 1971.

5. “El alcohol: La droga más antigua”, en Drogas, Colección Científica Time-Life, México, 1972.

6. Facts about: Alcohol Alcoholism and Research Foundation, Toronto Canada (Internet).

7. Facts about: Tobacco Alcoholism and Research Foundation, Toronto Canada (Internet).

8. Fármacos de abuso: información farmacológica y manejo de intoxicaciones, CEMEF, México, s/f

9. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

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12. Kalina, Eduardo: Temas de drogadicción, Nueva visión, Argentina, 1987.

13. Krupp, Marcus et all.: Diagnóstico clínico y tratamiento, 23a. edición, Manual Moderno, México, 1988.

14. Musacchio, Humberto: Diccionario Enciclopédico de México, Tomo I, Andrés León Editor, México, 1990.

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16. “Ya está aquí la vacuna antivicio”, Quo, España, 2001.

17. Black Elk: The Sacred Pipe, the smoking rites of the Siux, Penguin Metaphysical Library, NY, USA, 1971.

18. Cunningham, Danna y Andrew Ramer: The Spiritual dimensions of healing addictions, Cassandra Press, CA, USA, 1986.

19. Cunningham, Danna y Andrew Ramer: Further dimensions of healing addictions, Cassandra Press, CA, USA, 1988.

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