La adormidera y los opiáceos

OPIO

MORFINA

HEROÍNA

METADONA

El decir a un fumador en estado continuo de euforia que se está degradando equivale a decirle a un pedazo de mármol que está siendo deteriorado por Miguel Ángel, a un pedazo de tela que está siendo manchado por Rafael, a una hoja de papel que está siendo emborronada por Shakespere o al silencio que está siendo interrumpido por Bach.Jean Cocteau:
Opio: el diario de un adicto

“La adormidera produce una droga, de la que se dice cura, aunque mata como un sable…” Esto aseguraba el célebre médico chino Li-Shi-Chang allá por el año 1578. Tres mil años antes médicos egipcios ya habían enumerado cerca de 800 remedios, la mayoría de los cuales contenían semillas de adormidera.

El origen de su cultivo parece encontrarse en el Mediterráneo. Los sumerios lo utilizaban con fines curativos desde el 3500 a.C. Se piensa que de allí se extendería su empleo entre los egipcios y los persas. Posteriormente los navegantes portugueses lo llevaron a la India y en el siglo X a China. En la actualidad crece prácticamente en todo el globo terráqueo.

Esta planta fue introducida a México por los españoles. Allí se le dio el nombre de amapola y comenzó a utilizarse como narcótico para producir sueño, especialmente en casos de dolor severo. De hecho hoy en día las personas dedicadas a la herbolaria en este país y en todo el continente continúan recomendando su uso, a pesar de la prohibición. Arias Carbajal por ejemplo, asegura que: “tres cabezas de adormidera bastan para una infusión azucarada con jarabe de diacodión. Esta planta da excelentes resultados para calmar las irritaciones nerviosas, los espasmos, los cólicos y los dolores de cabeza.” (1)

Las semillas se siembran entre octubre y noviembre. La planta tiene un tallo hueco y fistuloso cuyas ramificaciones llegan a medir hasta un metro y medio de altura. Cada rama termina en una flor ovoidal blanca o roja (según su variedad). A finales de marzo las flores se abren y llegado el tiempo de maduración, conforman los frutos: cápsulas de unos 3 cm de alto en cuyo interior se encuentra la semilla junto con una sustancia de color blanco. Éstas cápsulas se rayan con cuchillos especiales para recolectar el jugo lechoso que despiden, el cual, al contacto con el oxígeno se va oxidando y adquiriendo un tono marrón.

El nombre genérico de la adormidera o amapola es Papaver. Esta planta contiene 24 alcaloides conocidos y la mayoría de ellos se utilizan con fines médicos. Su variedad más productiva es la somniferum, aunque se cultivan también clobrum, septiferum y bracteatum debido a las distintas concentraciones de los alcaloides que se busque producir. Los principales son morfina, tebaína y codeína.

La adormidera y sus derivados, los llamados opiáceos, forman parte indispensable de la farmacopea desde su origen mismo. Gran parte del saber farmacéutico de los griegos y de los romanos llegó a Arabia gracias a las obras de Discordes, un griego que sirvió en las legiones romanas durante el siglo I. Recorriendo todo el imperio romano, desde España hasta el Asia Menor, investigaba las plantas que pudieran servir como fármacos. Antes de morir transcribió toda su información en De materia médica, obra en cinco tomos que sirvió como catálogo básico de drogas durante 1500 años. A la caída de Roma, la herencia de Discordes fructificó en Oriente, donde los médicos musulmanes hicieron de Bagdad la capital de mundial de la medicina. A lo largo de la Edad Media los monasterios actuaron como depositarios del saber europeo y forjaron un estrecho vínculo entre religión y medicina recetando remedios tanto médicos como espirituales; sin embargo, la introducción de las drogas árabes en la Europa cristiana de finales del medioevo trajo consigo una nueva especialidad: la farmacia.

Durante los siglos XIV y XV las boticas se instalan en locales cerrados que se convierten en elementos básicos de la práctica médica europea. Los médicos ven a sus enfermos en la farmacia local, donde también el farmacéutico receta las drogas que prepara. Paracelso y sus sucesores contribuyen en gran medida a la reintroducción de las sustancias psicoactivas en la farmacopea occidental; defienden particularmente al opio, visto entonces como una panacea. Pronto deja de ser una sustancia ”diabólica” para convertirse en un ”don de la providencia”. Este nuevo don es capitalizado por la iglesia católica durante el Renacimiento. Basados en textos árabes, romanos y griegos, los monjes se dan a la tarea de preparar diversas drogas; de tal suerte que en el siglo XVI todos los monasterios importantes no sólo cuentan con su propio hospital y sus médicos, sino con una extensa farmacia. Los médicos misioneros y las órdenes de monjas enfermeras datan de esta época.

Como droga recreativa el opio también ocupó un sitio de honor entre los más ilustres consumidores de psicoactivos prácticamnte desde el origen de su utilización terapéutica. No obstante, el consumo de opiáceos en un contexto extra farmacológico, tuvo que esperar a que llegar la llamada revolución de las drogas.

Durante el siglo XVIII se aíslan los principios activos de varias plantas medicinales: morfina (1806), codeína (1832), atropina (1833), cafeína (1841), estricnina (1857), quinina (1858), cocaína (1860), heroína (1883), mezcalina (1896), etc. En adelante ya no será necesario transportar plantas perecederas de un sitio a otro porque “en un maletín lleno de morfina o cocaína podrán acumularse hectáreas de sembradíos. Tampoco prevalecerá la incertidumbre derivada de la desigualdad de concentraciones en plantas de la misma especie, pues la pureza de los alcaloides permitirá dosificaciones exactas, multiplicando los márgenes de seguridad para el usuario. En menos de un siglo el trabajo de la química orgánica hizo más que en toda la historia universal previa” (6).

Con esta revolución, la adormidera y sus derivados, se convierten en medicamentos populares. El láudano, las tinturas y los polvos se dispensan en las farmacias a bajo costo, tal como hoy en día las aspirinas o el bicarbonato de sodio. Poco después, comienza a cundir también su uso lúdico. Sin embargo, gracias a una variedad de elementos extrafarmacológicos, que se explican en la sección de hechos interesantes acerca del opio, tanto la adormidera como sus derivados caerían dentro de la prohibición.

En este capítulo se analizan, además del opio, la morfina, la heroína y la metadona. Ésta última se incluye en vistud de que se ha utilizado como substituto de los opiáceos en los tratamientos de desintoxicación que se llevan a cabo en diversas clínicas oficiales alrededor del mundo.

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DE LOS OPIÁCEOS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Astorga, Luis: El siglo de las drogas; Espasa-Calpe, México, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995.

4. Brau, Jean Luis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

5. Burroughs, William: El almuerzo desnudo, Anagrama, España, 1975.

6. Burroughs, William: Junkie, Júcar, España, 1978.

7. Diccionario de Especialidades Farmacéuticas, Edición no. 40, PLM, México, 1994.

8. Escohotado, Antonio: Guía de drogas, Ómnibus Mondadori, España, 1990.

9. Escohotado, Antonio: Historia General de las drogas, Tomo II. Alianza editorial, España, 1995.

10. Fármacos de abuso: Información farmacológica y manejo de intoxicaciones, Centro Mexicano de Estudios en Farmacodependencia, México, s/f.

11. García Liñán, Carmen: Opiáceos, Árbol Editorial, México, 1990.

12. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

13. Heffern, Richard: Secrets of Mind-altering plants of Mexico, Pyramid Books, USA, 1974.

14. “Heroin is reasonable safe and a lot of fun”, The Sputnik Drug Information Zone, Internet.

15. Identificación de Estupefacientes y Psicotrópicos, Manuales de Capacitación, PGR, 1994.

16. Krupp, Marcus et all: Diagnóstico clínico y tratamiento, Manual Moderno, México, 1988.

17. Levintal, Charles F.: Mensajeros al paraíso, Gedisa, España, 1989.

18. Opiates facts: opium, codeine, morphine, heroin, Alcoholism and Drug Addiction Research Foundation, Toronto, Canada, 1991.

19. Quincey, Thomas de: Confesiones de un opiófago inglés, Fontamara, México, 1989.

20. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

21. Shulguin, Alexander: “La legalización de ciertas drogas debería de ir acompañada de educación”, Muy Interesante, Año XVI, No. 2, México, Febrero de 1999.

22. Snyder, Solomon H.: “Los receptores de los opiáceos y sustancias opiáceas endógenas”, Investigación y ciencia, edición en español de Scientific American, Mayo 1977, Barcelona, España.

23. Taylor, Norman: Drogas, Novaro, México, 1970.

Heroína

DATOS GENERALES

Origen

En 1883, Dreser, un químico alemán, aisló un opiáceo nuevo gracias a la acetilización del clorhidrato de morfina, la diacetylmorfina.

Etimología

La acción de esta nueva droga sobre las vías respiratorias era tal, que se creyó que había sido vencida definitivamente la tuberculosis, por lo que se le dio el nombre de heroína (Heroish, remedio enérgico). La heroína sin refinar se conoce como brown sugar (azúcar moreno); y ya refinada como horse o H.

QUÍMICA

Identificación

La heroína sin refinar es un polvo granulado color canela; ya refinada es un polvo blanco, fino y cristalino.

Imagen tomada de una web

Composición

Esta es su fórmula espacial:

Formas de adulteración

Como todos los opiáceos de venta ilícita, la heroína puede adulterarse con quinina, lactosa, azúcar, bórax y otros fármacos depresores del SNC como barbitúricos y sedantes o contaminarse con bacterias, virus, hongos o partículas. Se han reportado algunos casos de sustitución total de heroína por pentazocina más el antihistamínico tripelenamina.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

Por lo general, la heroína se disuelve en agua y se inyecta directamente en las venas, aunque también puede ser inhalada [por lo tanto el accidente de Mia en la película Pulp fiction al inhalar heroína -si era eso lo que se inyectaba Vincent Vega- pensando que era cocaína, no se debió a la vía de administración sino a una ficción de Tarantino].

William Burroughs describe el ritual que observa un junkie (palabra inglesa para designar a los que se inyectan morfina o heroína):

Hierve una píldora de heroína en un frasco de medicinas. Primera tensión dramática: ¿se romperá el cristal al contacto con la llama? Luego enrolla una misteriosa tira de papel mojada en saliva alrededor del extremo de un cuentagotas, saca una aguja hipodérmica y acto seguido la empuja a través del papel. Absorbe entonces la heroína disuelta dentro del cuentagotas y la balancea peligrosamente en el borde de la mesa. Otra situación de suspense. ¿Se caerá? Pero el intrépido escocés se quita serenamente el cinturón -nueva tensión: los pantalones- para enrollárselo a través del bíceps izquierdo.Apretándolo con los dientes, palpa la venda y con gran delicadeza introduce la aguja.

Llegado a ese punto explica las ventajas del cuentagotas: al expulsar el líquido, la presión del índice y el pulgar se equilibra y actúa a través del eje de la aguja, evitando que se salga de la vena. Que parte de la droga no pueda salir del cuentagotas tampoco es una desventaja, porque soltando el cinturón y dejando que el brazo cuelgue, el cuentagotas se llena de sangre. Se inyecta de nuevo, lo deja llenarse y bombea así durante algún tiempo. Luego saca la aguja despacio, permitiendo que un pequeño reguero de sangre le corra por el brazo. Mientras procede a secarse con parsimonia la salpicadura, habla desenfadadamente de otros asuntos. (5)

Los efectos de la heroína comienzan entre los 3 y los 5 minutos después de haber sido inyectada o inhalada y duran entre tres y cuatro horas. Al llegar al cerebro la heroína ocupa los receptores opioides, principalmente los receptores mu que funcionan en el área de la analgesia y deprimen la respiración; y los receptores delta que, según teorías recientes, pueden estar más vinculados con el estado anímico que con la analgesia. (17)

Usos terapéuticos

A partir de su aparición, la heroína se utilizó principalmente para tratar la tuberculosis por su capacidad para suprimir el reflejo de la tos. Pronto se vio que su efecto anestésico no era mayor que el de la morfina, pero era más activa por lo que podía utilizarse en dosis menores logrando el mismo efecto con las consiguientes ventajas a nivel de acumulación en los tejidos. Sin embargo, algo más la diferenciaba de la morfina: ciertos efectos estimulantes y no sólo analgésicos, por lo que durante mucho tiempo se recomendó como cura para el hábito producido por la morfina. Actualmente el clorhidrato de heroína se utiliza muy poco ya sólo como antitusígeno en casos severos.

Dosificación

Las dosis terapéuticas son de 5 a 10 mg por medio de inyecciones subcutáneas o intramusculares. Como antitusígeno se recomienda en dosis de 1.5 a 6 mg por vía oral. Para usos extrafarmacológicos, las dosis bajas rondan los 5 mg, las medias 15 mg, y las altas más de 25 mg. La dosis letal se calcula en 250 mg para sujetos sin tolerancia.

Efectos psicológicos y fisiológicos

Según describe Escohotado, las primeras administraciones de heroína se reciben con manifestaciones de fuerte desagrado, entre las cuales destacan náuseas y vómitos. La sensación inicial se conoce como rush, una estimulación placentera e inmediata de los centros nerviosos de la parte superior del cerebro:

Concluida la sensación inicial, el efecto depende de la dosis. Lo siguiente es un estado de desinterés o autosuficiencia ante las cosas habituales (con o sin vómitos), seguido de un entumecimiento que se desliza hacia semisueños tanto más breves como mayor sea el grado de ebriedad. Si la dosis se modera -como hace con la bebida quien sabe beber-, puede producir algunas horas de calma lúcida y no enturbiadas por el sopor, abierta al contacto con otros y a la introspección… La intensidad del efecto apaciguador liquida preocupaciones y temores como se aparta un visillo o se mueve un cubierto. (9)

Alexander Shulguin, diseñador de drogas y defensor del uso responsable de todo tipo de sustancias psicoactivas, asegura: “En mi caso, al probarla, sentí una especie de paz somnolienta, lejos de las preocupaciones y el estrés. Pero también experimenté falta total de motivación, de alerta y de cualquier urgencia por hacer las cosas. No me gustó la heroína porque, bajo sus efectos, nada parece ser importante.” (21)

A nivel físico se presenta contracción pupilar, insensibilidad al dolor, disminución de la presión arterial, del ritmo respiratorio y del deseo sexual, e incoordinación muscular.

En caso de administraciones continuas puede presentarse obstrucción intestinal. La hepatitis parece ser la complicación más frecuente, aunque no se ha determinado si es directamente provocada por la droga o por los métodos de administración intravenosa. Esta insalubridad que lleva a compartir agujas no esterilizadas entre los usuarios, puede ocasionar también el contagio del virus del sida y del tétanos así como diversas infecciones cutáneas.

No se han detectado alteraciones genéticas debidas al uso de heroína, sin embargo, los hijos de mujeres que la consumen frecuentemente durante el embarazo suelen nacer con bajo peso y presentan manifestaciones abstinenciales en diferentes grados.

Potencial de dependencia

La tolerancia provocada por la heroína es alta y se desarrolla con relativa rapidez. Lo mismo sucede con la dependencia psíquica y fisiológica. Para experimentar una necesidad física apremiante bastan alrededor de cinco semanas de usar diario un cuarto de gramo (ir al apartado de ¿Qué es una droga psicoactiva? para consultar información detallada al respecto de los receptrores cerebrales de los opiáceos y la forma en que ocasionan la dependencia física).

En la terminología propia de los usuarios de la heroína, cuando alguien asegura que “el monito se le sube a la espalda”, está sufriendo un síndrome abstinencial. En palabras del experto usuario William Burroughs:

La carencia de droga afecta a la gente de maneras distintas. La mayor parte sufren sobre todo vómitos y diarrea. Los del tipo asmático, de pecho estrecho y hundido, suelen tener accesos violentos de estornudos, flujo de nariz y ojos, y en algunos casos espasmos de los tubos bronquiales que les impiden respirar. En mi caso, lo peor es la baja de tensión y la consiguiente pérdida de líquido en el cuerpo, con una debilidad extrema, como tras un shock. Se siente como si la energía vital hubiese dejado de fluir y entonces todas las células del cuerpo se ahogan en una pila de hueso… La razón de que sea prácticamente imposible cortar el uso y curarse uno solo estriba en que la enfermedad dura de cinco a ocho días. Doce horas podrían resistirse con facilidad, veinticuatro sería posible, pero de cinco a ocho días es demasiado tiempo… (5)

¿Qué hacer en caso de emergencia?

La intoxicación por heroína se caracteriza por miosis en grado máximo (las pupilas se ven del tamaño de la punta de un lápiz), náuseas, vómito, depresión de los sistemas respiratorio, circulatorio y digestivo.

La mayoría de los casos de sobredosis pueden atribuirse a dos factores: 1) la mala apreciación de la tolerancia en los consumidores que, tras largos periodos de administrarse una dosis alta, sufren un periodo de abstinencia y vuelven a usar la misma dosis que acostumbraban; o 2) un suministro repentino de heroína sin adulterantes que implica una dosis mayor a la habitual. En casos de gravedad se produce un colapso respiratorio, coma y muerte, por lo que resulta indispensable la intervención médica y no permitir que el sujeto se duerma ya que hay peligro de muerte por asfixia.

La naloxona Narcan®, en dosis de 4 mg por vía intravenosa, intramuscular o subcutánea, actúa como antagonista de los efectos producidos por la intoxicación aguda, pero no resuelve el síndrome de abstinencia. Si no hay respuesta después de 3 dosis de naloxona aplicadas en intervalos de 3 minutos, es posible que otra droga esté implicada o exista alguna enfermedad.

Si la droga fue ingerida y el individuo está consciente, se recomienda dar carbón activado disuelto en agua y provocar el vómito. Posteriormente se recomienda un lavado gástrico. Si fue inyectada se utilizan compresas de hielo en el sitio de aplicación para disminuir el flujo capilar sanguíneo. En ambas las circunstancias se recomienda mantener caliente al paciente y darle de beber café negro fuerte.

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

La heroína es una sustancia prohibida, perteneciente a la Lista I. En la práctica esto significa que no hay autorización alguna para comercializar la heroína con fines recreativos. Sus fines científicos y médicos virtualmente no existen.

En el caso de la legislación mexicana en materia de drogas, de acuerdo a las Tablas de penas previstas en el artículo 195 BIS del Código Penal para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal, portar menos de 1 g de HEROÍNA se considera como consumo personal y no se aplica ninguna sanción según el Artículo 199 del mismo código. Una cantidad mayor se considera como tráfico y sí está sujeta a penalización, dependiendo de la cantidad. (Consultar las tablas) La dosis media consignada en Las drogas tal cual… como consumo personal es de 15 mg.

La fortuna de Bayer: Aspirina y Heroína

A finales del siglo XVIII, la compañía Bayer es todavía una pequeña fábrica de tintes en una provincia alemana. Sin embargo, gracias a que un empleado suyo, pudo aislar la diacetilmorfina, la suerte de esta empresa cambia por completo. Los primeros experimentos con la nueva droga se realizan dentro de sus laboratorios, orientándose hacia el tratamiento de la tos, disnea y tuberculosis.

Un par de años después, la Aspirina® y la Heroína®, se anuncian juntas como insuperables analgésicos y para contrarrestar varias enfermedades pulmonares. Gracias a las estratosféricas ventas que ambos productos reportan durante casi tres décadas, la firma Bayer pasa a convertirse en una poderosa empresa con altísimos índices de exportación.

La propaganda para comercializar la heroína a nivel mundial asegura: “Al revés que la morfina, esta nueva sustancia produce un aumento de la actividad. Adormece todo sentimiento de temor. Incluso en dosis mínimas hace desaparecer todo tipo de tos.” (9)

En México, como en todo el mundo, la Botica de Tacuba la publicita hacia 1898 en los siguientes términos: “El mejor remedio para la tos es el jarabe balsámico de benzoheroína, preparado por José E. Bustillos e hijos, 5ª calle de Tacuba 78, México D.F., con cantidades perfectamente dosificadas de heroína, bromoformo y benzonato de sodio, que obran eficazmente en el tratamiento de la tos por rebelde que sea. El pomo vale dos pesos.” (2) Sin embargo hay otro uso por el que destaca la heroína en esos días. El químico que la aisló pudo observar muy pronto que los morfinómanos tratados con ella “dejaban casi en seguida ese vicio”, por lo que se apresura a definirla en los siguientes términos: “Sustancia carente de propiedades habitoformantes, de muy fácil uso, y, sobre todo, la única que puede curar en poco tiempo a los morfinómanos”. (2)

Las colonias europeas y la prohibición de la heroína

Los elogiosos comentarios de su descubridor acaban por desvanecerse cuando se comprueba que la heroína únicamente representa para los morfinómanos un cambio en su objeto de preferencia. Estos casos se perciben como un fenómeno de proporciones crecientes en algunas ciudades europeas, pero dicha percepción cambia cuando la moda se difunde en las colonias.

Hacia 1924, los empresarios en Egipto, pagan cada semana a sus empleados con heroína. Este sistema salarial genera graves problemas de adicción, nutrición y solvencia económica entre la población árabe; por lo que un año después, durante la Convención de Ginebra, a solicitud de las potencias colonialistas (Inglaterra, Francia, Bélgica y España), la heroína y el cáñamo se incorporan a la lista de sustancias controladas. Por supuesto no hubo representación independiente de los territorios productores de cáñamo (África y Asia) y adormidera (Turquía, Rusia, Persia y Afganistán).

Durante esa misma reunión se crea el Comité Central Permanente, compuesto por ocho miembros, dos nombrados por Estados Unidos y Alemania y los seis restantes por el Consejo de la Sociedad de Naciones. A pesar de ello, la delegación estadounidense tuvo el descaro de abandonar la conferencia alegando que las otras delegaciones sólo querían discutir problemas de drogas manufacturadas, sin establecer primero un límite a la producción de opio crudo en cada zona. En palabras de Antonio Escohotado: “Se trataba de decirle a quince o veinte países cuánto podían cultivar de ciertas plantas, fuesen cuales fuesen sus tradiciones. El motivo alegado era que tales cultivos representaban una amenaza para gentes a miles de millas de distancia.” (9)

En 1931 se realiza otra Convención en Ginebra. Estados Unidos es ya el principal sufragador de la Sociedad de las Naciones Unidas. Esto le sitúa en una posición de fuerza no sólo moral sino técnica, pues el Comité Central apoyaría en adelante sus criterios incondicionalmente. A cambio de poner en práctica las directrices del Convenio de 1925 y la fijación de montos y evaluaciones sobre la producción lícita de adormidera y otras plantas psicoactivas con utilidad médica, la delegación estadounidense autoriza un generoso incremento de dotaciones destinadas a poner en práctica los acuerdos internacionales.

Cinco años después, a través del Convenio para la Supresión del Tráfico Ilícito de Drogas Nocivas, los países afiliados a la Sociedad de Naciones se obligan a perseguir y castigar severamente el tráfico de “drogas nocivas” y se recomienda a todos la creación de servicios especializados de policía. La cruzada americana se había convertido en cruzada mundial.

El ritual de un junkie

Gracias a su prohibición, la heroína no tarda en formar en las urbes occidentales lo que algunos llaman “el culto ceremonial a la aguja de nuestro tiempo”. Para comprenderlo mejor basta asomarse a las magníficas páginas, en parte autobiográficas de Jonqui y El almuerzo desnudo en las que William Burroughs describe con honestidad y desenfado el sistema de vida de los llamados junkies:

El trabajo del traficante es una especie de servicio público que va rotando de uno a otro miembro del grupo. La duración de tal servicio suele ser de unos tres meses. Todo el mundo está de acuerdo en que se trata de un trabajo ingrato… Casi todos los vendedores callejeros consiguen sólo lo suficiente para mantener su hábito. (Cortaban con lactosa diez a dieciséis por ciento de H, lo cual constituye un porcentaje bastante alto)… La droga es una ecuación celular que enseña al usuario hechos de validez general. Yo he aprendido muchísimo gracias al uso de la droga: he visto la vida medida por cuentagotas de solución de heroína.

He experimentado la agonizante enfermedad de la privación de la droga, y el placer del alivio cuando las células sedientas de droga beben de la aguja. Quizá todo el placer sea alivio. Yo he aprendido el estoicismo celular que la droga enseña al que la usa. He visto una celda llena de yonquis enfermos, silenciosos en inmóviles en aislada miseria. Ellos conocían la inutilidad de quejarse o moverse. Ellos sabían que básicamente nadie puede ayudar a otro. No existe clave, no hay secreto que tenga el otro y que pueda comunicar…He aprendido la ecuación de la droga. La droga no es como el alcohol o la yerba, un medio para incrementar el disfrute de la vida. La droga no es un estimulante. Es un modo de vivir… La pregunta se plantea con frecuencia: ¿Qué es lo que hace que un hombre se convierta en drogadicto? La respuesta es que uno normalmente no se propone convertirse en drogadicto. Nadie despierta una mañana y decide ser drogadicto. Por lo menos es necesario pincharse dos veces al día durante tres meses para adquirir el hábito. Y uno no puede saber realmente lo que es la enfermedad de la droga hasta que ha tenido varios hábitos. Yo tardé casi seis meses en adquirir mi primer hábito, y aún entonces los síntomas de carencia eran leves. Creo que no es exagerado decir que fabricar un adicto lleva cerca de un año y varios cientos de pinchazos… Las preguntas, naturalmente, pueden responderse: ¿Por qué empieza uno a usar estupefacientes? ¿Por qué sigue uno usándolos lo bastante como para convertirse en un adicto? Uno se hace adicto a los narcóticos porque carece de motivaciones fuertes en cualquier otra dirección. La droga se impone por defecto. Yo empecé por cuestión de curiosidad. Seguí pinchándome mientras pude conseguir droga [junk en el original]. Terminé colgado de ella. La mayor parte de los adictos con los que he hablado cuentan una experiencia semejante. No empezaron a usar drogas por ninguna razón que sean capaces de recordar… Jamás he lamentado mi experiencia con las drogas. Creo que tengo mejor salud en la actualidad como resultado de utilizar droga intermitentemente, de la que tendría si nunca hubiera sido un adicto. Cuando uno deja de crecer empieza a morir. Un adicto nunca deja de crecer. Muchos adictos cortan el hábito periodicamente, lo que implica una contracción del organismo y el reemplazamiento de las células que dependen de la droga. Una persona que utiliza la droga está en un estado continuo de contracción y crecimiento en ese ciclo diario de necesitar el pinchazo y el pinchazo recibido… (6)

La CIA y el tráfico de heroína

Aprovechando este culto heroínico en amplios sectores de las principales urbes de todo el mundo, la CIA emprende a finales de los sesentas una de las estrategias más rentables y escandalosas de su historia: permite que sus agentes asiáticos trafiquen heroína respaldados por el Nugan-Hand Bank con cede en Australia. Este banco se dedicaba a blanquear todo el dinero proveniente del famoso Triángulo Dorado encargado de producir la heroína en el sudeste asiático. Las ganancias del tráfico ilícito eran empleadas en la compra de armamento para sostener la incosteable y absurda guerra de Vietnam que cada vez tenía menos adeptos entre los miembros del Congreso facultados para aprobar o rechazar el presupuesto otorgado al ministerio de defensa. Este escándalo ha servido para comprender en buena medida el auge que la heroína tuvo en los Estados Unidos durante los setenta y quizá explique también su persistencia en las siguientes décadas.

La aparición de los chippers

La aparición de los chippers es un fenómeno reciente que ha tenido lugar entre profesionistas de clases media bien informados y preocupados por su salud. El término chipper se utiliza para describir a “los consumidores no-adictos que usan drogas adictivas de una manera controlada”. Según explica uno de ellos, la heroína puede ser relativamente segura, si se usa de una manera inteligente:

En general, parece ser que los usuarios de morfina y heroína en la clase media no son menos saludables que la población en general… Puede haber algunos problemas asociados con el uso controlado de H a largo plazo, pero no están bien documentados y ciertamente no se comparan con aquellos asociados al tabaco o el alcohol. ¿Entonces de dónde vienen los problemas de salud por el consumo de heroína? Primordialmente del uso de agujas, la presencia de adulterantes en la droga, la nutrición y el cuidado de salud deficientes asociados con el estilo de vida de los adictos; y de la violencia implicada en dicho estilo de vida… El problema de las agujas es que inyectas demasiada porquería en tu cuerpo (adulterantes y diluyentes), corres el riesgo de infectarte con algo (HIV o virus de hepatitis), y te amuelas las venas y la piel… Así es que, si puedes obtener heroína limpia de una fuente confiable y evitas el intercambio de agujas o la inhalas, enfrentarás pocos problemas de salud. Potencialmente estos problemas pueden surgir de volverte adicto e improductivo o de una sobredosis accidental. Los chippers evaden la adicción sometiéndose a estrictos límites en su uso (”Yo sólo lo hago los fines de semana” es un límite común). Para que se presente un síndrome abstinencial en el laboratorio se necesitan un par de semanas con tres inyecciones diarias. Así es que, si evitas andar en los núcleos de adictos, no es difícil evitar la adicción. La existencia de usuarios no-adictos no debe sorprender a nadie… De hecho, considerando la pequeña cantidad de H en las muestras callejeras, es sorprendente que los usuarios puedan volverse adictos… [y] la mayoría de las sobredosis pueden evitarse totalmente con medidas apropiadas… (14)

Los efectos de la heroína en el sistema de chakras

Donna Cunningham tenía varios años trabajando como terapeuta especializada adicciones cuando entró en contacto con Andrew Ramer, un sanador y canalizador con quien colaboró para escribir dos libros: The spiritual dimensions of healing addictions (25) y Further dimensions of healing addictions (26).

En el primer libro sostienen que por lo general, los seres humanos caemos en la adicción cuando perdemos de vista o no queremos realizar nuestra “visión”, o sea: “nuestra habilidad de percibir y participar en la realidad más amplia, reteniendo un recuerdo, aunque sea débil, de nuestro Ser Superior y de las tareas y propósitos de nuestra vida” (25). En el segundo libro explican con claridad cómo se utilizaban antiguamente los distintos psicoactivos, a los que ellos llaman “herramientas de poder”, para recuperar y apoyar nuestra visión; y como es que, al perder ese conocimiento, actualmente abusamos de estas mismas herramientas y nos destruimos con ellas en lugar de utilizarlas en nuestro beneficio.

En Further dimensions of healing addictions, entre otras muchas cosas interesantes, nos explican cuáles son los efectos que tienen las principales sustancias adictivas sobre el campo energético humano, concretamente sobre el sistema de chakras.

En el caso de la heroína, Danna y Andrew aseguran que es una herramienta de poder para conectar el propio sentido del poder (el chakras del plexo solar) con el el lugar (el chakras de la raíz) cuando estas energías no están funcionando juntas debido a insuficiencias emocionales y ambientales. “Como herramienta, hace el trabajo que uno quiere, breve y efectivamente, pero sólo por cortos periodos de tiempo”. Conforme la adicción avanza, la heroína revierte esta conexión y termina desconectando ambos chakras. “Como ocurre con todas las sustancias adictivas, no es la mejor herramienta, pero algunas veces es la única disponible.”

Los autores aseguran que las adicciones van y vienen en popularidad en respuesta a las cambiantes necesidades de la cultura y a las fases de desarrollo de la conciencia humana:

La adicción a la heroína ha forzado a la cultura de masas normalmente desinteresada a mirar de frente ciertos problemas. El crimen que se asocia a los adictos de heroína como algo necesario para mantener el hábito toca los bolsillos de aquellos que de otra manera pasarían sus vidas complacientemente inconscientes de los sufrimientos de otras personas. A menudo las personas que se niegan a ver las vidas de los pobres son aquellas casas en las que hay robos, una llamada a la puerta de su conciencia. Sólo cuando la cultura de masas cambie… la adicción a la heroína saldrá de la experiencia humana. (26)

También sostienen que a menudo las adicciones son puentes interculturales de encarnación y que la heroína es “un puente entre una serie de vidas en el Oriente y la primera de una serie de vidas en Occidente”.

El masivo número de muertes en la Segunda Guerra Mundial y las subsecuentes guerras en Asia hicieron espacio para muchos de estos entrecruzamientos. Estas personas son voluntarios de un intercambio cultural necesario para construir una civilización planetaria en las próximas generaciones. Aquellos con largas raíces culturales orientales enfrentan ajustes a los rápidos cambios de la cultura occidental sin el sustento de la herencia de las habilidades consecuentes, y la adicción a la heroína es una posición de nivel de entrada en la vida occidental… Por eso algunos se sienten atraídos hacia la heroína ya que al menos les resulta familiar, debido a que su origen es el opio, y sirve para obliterar la nostalgia y la sensación de un desenraizamiento tan drástico. (26)

A menudo, cuando el impulso inicial es honrado, dicen Donna y Andrew, “los adictos que se recobran pueden abrirse a la sanación que los convertirá con el tiempo en portadores de nuevas herramientas de enrgía para cambiar a la sociedad”. En el caso de los pioneros de este cambio intercultural que han abusado de la heroína, cuando se recuperen de su adicción puden servir grandemente a la humanidad debido a sus “importantes herencias y habilidades, ya que tienen un rico bagaje de valores del este y desarrollo espiritual, y suficientes habilidades para subsistir y evolucionar”. (26)

Un ejemplo exitoso de esta transculturación es la vida del inglés Sri Aurobindo, cuya vida puede inspirar a las personas que realizan este cambio de encarnaciones este-oseste (consultar el libro Sri Aurobindo o la aventura de la conciencia, Ed. Obelisco, Barcelona, 1990).

Para abandonar una adicción los autores dicen que no es suficiente suspender el uso de la sustancia, sino que hay que reparar el daño causado en los diferentes niveles para que la recuperación sea real y no haya recaídas. Por ello recomiendan que a la par de asisitir a terapias psicológicas ya sean personales o grupales y de someterse a un tratamiento de desintoxicación física bajo supervisión médica, en caso de que ésto sea necesario, también hay que practicar técnicas alternativas para revertir los daños causados por el abuso de las distintas sustancias en el campo energético humano. Para ello nos ofrecen en su segundo libro una excelente serie de ejercicios de visualización, así como remedios de aromoterapia y gemoterapia específicos para cada reparar los daños provocados por cada una de las diferentes sustancias. Adicionalmente, se incluyen ciertos diagramas canalizados por Andrew para reprogramar las biocomputadoras que son nuestros cerebros.

Según afirman: “Los hábitos, como las adicciones están impresos dentro de nuestros circuitos cerebrales de la misma manera en que los circuitos de una computadora son programados. Para interrumpir un hábito, necesitas borrar y reprogramar el circuito” (26), y para eso sirven los diferentes diagramas canalizados para cada tipo de droga.

Diagrama para transformar el hábito de la heroína y sustancias orgánicamente derivadas

Según los autores, en ningún caso es más crucial que con la heroína y la cocaína reprogramar los patrones de onda cerebrales que han suprimido las frecuencias normales durante tanto tiempo como para afectarlas masivamente.

Estos diagramas deben mirarse de arriba a abajo o dibujarse 25 veces consecutivas en tres sesiones por día. Además se recomienda mirarlos cuando se sientan deseos de caer en la tentación de usar nuevamente la droga en cuestión. (Ver más al respecto en adicciones)

Una última cuestión en la que hacen incapié Donna y Andrew es en la relación entre el consumo de azúcar y la heroína:

Los adictos a la heroína son notorios por su gusto al azúcar. Fisiológicamente, esto viene por una necesidad de combustible para el cuerpo. La heroína interrumpe masivamente el metabolismo corporal, deprimiendo el apetito normal. Algún mecanismo de supervivencia en el cerebro alerta sobre la falta de combustible, y el azúcar es la manera más rápida de conseguirla. A nivel del cuerpo energético, ambos, el azúcar y la heroína, crean movimientos en el chakra raíz, pero en direcciones contrarias a las naturales, por eso el deseo de azúcar es un intento de crear balance en este movimiento de energía. Por eso, cuando los adictos dejan la heroína, pueden tener la necesidad de usar los diagramas transformadores del hábido del azúcar también, para sanar cualquier adicción secundaria al azúcar. (26)

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DE LOS OPIÁCEOS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Astorga, Luis: El siglo de las drogas; Espasa-Calpe, México, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995.

4. Brau, Jean Luis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

5. Burroughs, William: El almuerzo desnudo, Anagrama, España, 1975.

6. Burroughs, William: Junkie, Júcar, España, 1978.

7. Diccionario de Especialidades Farmacéuticas, Edición no. 40, PLM, México, 1994.

8. Escohotado, Antonio: Guía de drogas, Ómnibus Mondadori, España, 1990.

9. Escohotado, Antonio: Historia General de las drogas, Tomo II. Alianza editorial, España, 1995.

10. Fármacos de abuso: Información farmacológica y manejo de intoxicaciones, Centro Mexicano de Estudios en Farmacodependencia, México, s/f.

11. García Liñán, Carmen: Opiáceos, Árbol Editorial, México, 1990.

12. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

13. Heffern, Richard: Secrets of Mind-altering plants of Mexico, Pyramid Books, USA, 1974.

14. “Heroin is reasonable safe and a lot of fun”, The Sputnik Drug Information Zone, Internet.

15. Identificación de Estupefacientes y Psicotrópicos, Manuales de Capacitación, PGR, 1994.

16. Krupp, Marcus et all: Diagnóstico clínico y tratamiento, Manual Moderno, México, 1988.

17. Levintal, Charles F.: Mensajeros al paraíso, Gedisa, España, 1989.

18. Opiates facts: opium, codeine, morphine, heroin, Alcoholism and Drug Addiction Research Foundation, Toronto, Canada, 1991.

19. Quincey, Thomas de: Confesiones de un opiófago inglés, Fontamara, México, 1989.

20. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

21. Shulguin, Alexander: “La legalización de ciertas drogas debería de ir acompañada de educación”, Muy Interesante, Año XVI, No. 2, México, Febrero de 1999.

22. Snyder, Solomon H.: “Los receptores de los opiáceos y sustancias opiáceas endógenas”, Investigación y ciencia, edición en español de Scientific American, Mayo 1977, Barcelona, España.

23. Taylor, Norman: Drogas, Novaro, México, 1970.

24. Marlowe, Ann: Cómo detener el tiempo: la heroína de la A a la Z, Anagrama, Barcelona, España, 2002.

25. Cunningham, Danna y Andrew Ramer: The Spiritual dimensions of healing addictions, Cassandra Press, CA, USA, 1986.

26. Cunningham, Danna y Andrew Ramer: Further dimensions of healing addictions, Cassandra Press, CA, USA, 1988.

Metadona

DATOS GENERALES

Origen

La metadona fue descubierta en Alemania durante los años cuarentas. Hoy en día se comercializa mundialmente en forma de grageas. En su corta historia ha transitado de fármaco indeseable a fármaco providencial gracias a las políticas del gobierno estadounidense y el apoyo de los terapeutas y compañías farmacéuticas que la producen.

QUÍMICA

Identificación

El clorhidrato de metadona se comercializa en emulsiones, ampolletas y pastillas.

Imagen escaneada de un manual de "Primeros auxilios"

Composición

Esta es su fórmula espacial:

Formas de adulteración

Ninguna ya que se procesa industrialmente bajo estrictos controles de calidad.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

La metadona se suministra principalmente por vía oral, aunque también puede inyectada intramuscularmente. Administrada oralmente actúa entre los 30 y los 35 minutos después de su ingestión. Sus efectos principales duran entre 18 y 24 horas, aunque algunos pueden durar hasta 36. Es un agonista con propiedades farmacológicas cualitativamente similares a las de la morfina. Cuando alcanza el cerebro ocupa básicamente los receptores mu y kapa provocando analgesia y deprimiendo la respiración.

Usos terapéuticos

Este psicofármaco empezó a utilizarse como sedante y como remedio contra la tos, sin mucho éxito. Actualmente se emplea en los programas de desintoxicación y mantenimiento de los farmacodepencientes de opiáceos.

Dosificación

Las dosis terapéuticas de la metadona fluctúan entre los 7 y los 10 mg por vía oral en programas de mantenimiento. Para tratar síndromes abstinenciales provocados por opiáceos se emplean 10 mg en intervalos de 4 a 6 horas. Las dosis letales son de 100 mg en pacientes sin tolerancia.

Efectos psicológicos y fisiológicos

Según Antonio Escohotado, la metadona es un apaciguador “psíquicamente muy romo”, nada satisfactorio como vehículo eufórico:

El usuario percibe en vez de calma una promesa incumplida de tal cosa, experimentada como a lo lejos, de un modo frustrante, sin inclinación a relacionarse relajadamente con otros, y privado también de las ensoñaciones que constituyen la parte “estética” del opio y la heroína. Ello explica que una inmensa mayoría de los mantenidos en metadona traten de reorientar su estado con alcohol, estimulantes y tranquilizantes, para potenciar sus efectos narcóticos o para limar aspectos incómodos de la intoxicación… La metadona sólo parece útil para: a) abandonar un hábito de opiáceos naturales sin sufrir de inmediato una reacción de abstinencia; b) mantener el hábito -e incluso incrementarlo-, pero sin estigma social. (8)

La metadona produce contracción de pupilas, depresión respiratoria, relajación muscular, liberación de la hormona antidiurética, estreñimiento, aumento de la temperatura y de la presencia de azúcar en la sangre. También se han confirmado modificaciones similares a las generadas durante el sueño en pruebas de encefalograma.

Utilizada durante largos periodos puede provocar aumento de peso y entumecimiento. Sus efectos persisten después del uso repetido; de hecho la contracción de las pupilas y la depresión respiratoria se aprecian por más de 24 horas después de una dosis única. No se han detectado alteraciones genéticas debidas al uso de metadona, pero al igual que en el caso de la heroína y la morfina, los hijos de mujeres que la consumen frecuentemente durante el embarazo suelen nacer con bajo peso y presentan manifestaciones abstinenciales.

Potencial de dependencia

La tolerancia provocada por la metadona es alta y se desarrolla con rapidez inhibiendo sus efectos subjetivos. Provoca dependencia física y un síndrome abstinencial que demora más en aparecer que el de otros opiáceos, pero tiene una duración mayor (dos semanas, aproximadamente) y es más severo debido a que las concentraciones sanguíneas del psicofármaco permanecen en el organismo durante más tiempo (ir al apartado de ¿Qué es una droga psicoactiva? para consultar información detallada al respecto de los receptrores cerebrales de los opiáceos y la forma en que ocasionan la dependencia física). En usos terapéuticos se prescribe su retiro gradual.

¿Qué hacer en caso de emergencia?

En caso de sobredosis puede sobrevenir muerte por depresión respiratoria. La sobredosificación con metadona, que tiene una vida media de 24 horas, requiere dosis repetidas o una infusión de naloxona (Narcan®) durante 72 horas, graduada cuidadosamente para evitar síntomas de abstinencia. (16)

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

La metadona es una droga prohibida, perteneciente a la Lista I. En la práctica esto significa que hay múltiples autorizaciones para producir y comercializar la metadona que se distribuye mundialmente en todas las clínicas privadas e instituciones oficiales de desintoxicación. En éstas últimas de hecho se regala.

Metadona: cárcel química

Durante la Segunda Guerra Mundial este fármaco fue ofrecido al ejército alemán como analgésico. Tras unos meses de experimentos, los alemanes terminaron rechazándolo por considerarlo demasiado peligroso. Su informe sostuvo que era “una verdadera cárcel química”. Según consigna Antonio Escohotado: “Es un opiáceo sintético, cinco veces más adictivo que la morfina, que en tolerancia y toxicidad resulta equivalente a la heroína. Sin embargo los narcóticos naturales permanecen en el cuerpo de tres a cinco días tras la retirada, mientras la metadona permanece unas dos semanas, siendo por eso mismo considerablemente más grave su síndrome abstinencial.” (9)

Metadona: tratamiento contra la dependencia

En los Estados Unidos se introdujo como sedante y remedio contra la tos, sin embargo dejó de usarse en este sentido a mediados de los años sesenta, cuando el presidente Nixon lanzó la idea de que era una “droga contrarrevolucionaria”, capaz de curar a los morfinómanos y heroinómanos. Actualmente se emplea en casi todo el mundo como “rehabilitación y tratamiento” para consumidores de opiáceos naturales, siguiendo las doctrinas del gobierno estadounidense.

Según se afirma en Opiáceos, un libro que la Secretaría de Educación Pública promueve entre los estudiantes mexicanos de bachillerato para prevenir la farmacodependencia, las «ventajas que se han señalado como herramienta terapéutica» son básicamente las mismas que los nazis repudiaban: “Puede ser tomada oralmente; su acción es prolongada; en dosis propias para el mantenimiento los efectos adversos disminuyen; bloquea los efectos de la heroína; no presenta efectos eufóricos después de que se desarrolla la tolerancia… Su acción permanece de 24 a 36 horas, periodo significativamente más prolongado que el producido por la mayoría de los antagonistas de los estupefacientes.” (11)

La exportación estadounidense de metadona

Antonio Escohotado denuncia en el tercer tomo de su Historia de las drogas que los intentos por hacer que las poblaciones asiáticas tradicionalmente cultivadoras, exportadoras y consumidoras -con fines recreativos o medicinales- de adormidera y sus derivados, dejaran de serlo y pasaran a consumir drogas occidentales, requirieron el desembolso de grandes sumas justificadas bajo programas de sustitución de cultivos. El caso de Irán resulta significativo para ejemplificar la estrategia:

Los más connotados médicos islámicos del antiguo imperio persa, Avicena y Rhazes, preconizaron el opio no sólo como antídoto general y remedio para trastornos localizados, sino como costumbre saludable para cualquiera en la tercera edad.

Restringido al uso masculino, se calcula que en 1955 (época en que se ilegalizó el opio en Irán) el consumo habitual u ocasional se acercaba al 60% de la población adulta mayor de cincuenta años. En 1969, cuando el mercado negro estaba en su apogeo y circulaban grandes cantidades de heroína tipo 4 y 3 (la primera propiamente heroína y la segunda material de desecho conocido también como “heroína del Tercer Mundo”), se rumoraba que ambas modalidades eran monopolizadas por los Palhevi.

Bajo presión de los Estados Unidos comenzaron a implementarse programas terapéuticos de tratamiento con la metadona que es un monopolio norteamericano análogos a los instituidos por el sistema de salud en la Unión Americana. En 1973 Laos, Turquía y Ankara, también se vieron obligados a implementar clínicas de desintoxicación, a cambio de ayuda económica: 2,900,000 de dólares para Laos, 36 millones para Turquía, que ese mismo año perdió mucho más por concepto de lo que solían ser sus exportaciones de opio (9). Actualmente, no sólo los centros oficiales de desintoxicación en los países afiliados a la ONU utilizan metadona, sino miles de clínicas de rehabilitación en todo el mundo.

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DE LOS OPIÁCEOS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Astorga, Luis: El siglo de las drogas; Espasa-Calpe, México, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995.

4. Brau, Jean Luis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

5. Burroughs, William: El almuerzo desnudo, Anagrama, España, 1975.

6. Burroughs, William: Junkie, Júcar, España, 1978.

7. Diccionario de Especialidades Farmacéuticas, Edición no. 40, PLM, México, 1994.

8. Escohotado, Antonio: Guía de drogas, Ómnibus Mondadori, España, 1990.

9. Escohotado, Antonio: Historia General de las drogas, Tomo II. Alianza editorial, España, 1995.

10. Fármacos de abuso: Información farmacológica y manejo de intoxicaciones, Centro Mexicano de Estudios en Farmacodependencia, México, s/f.

11. García Liñán, Carmen: Opiáceos, Árbol Editorial, México, 1990.

12. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

13. Heffern, Richard: Secrets of Mind-altering plants of Mexico, Pyramid Books, USA, 1974.

14. “Heroin is reasonable safe and a lot of fun”, The Sputnik Drug Information Zone, Internet.

15. Identificación de Estupefacientes y Psicotrópicos, Manuales de Capacitación, PGR, 1994.

16. Krupp, Marcus et all: Diagnóstico clínico y tratamiento, Manual Moderno, México, 1988.

17. Levintal, Charles F.: Mensajeros al paraíso, Gedisa, España, 1989.

18. Opiates facts: opium, codeine, morphine, heroin, Alcoholism and Drug Addiction Research Foundation, Toronto, Canada, 1991.

19. Quincey, Thomas de: Confesiones de un opiófago inglés, Fontamara, México, 1989.

20. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

21. Shulguin, Alexander: “La legalización de ciertas drogas debería de ir acompañada de educación”, Muy Interesante, Año XVI, No. 2, México, Febrero de 1999.

22. Snyder, Solomon H.: “Los receptores de los opiáceos y sustancias opiáceas endógenas”, Investigación y ciencia, edición en español de Scientific American, Mayo 1977, Barcelona, España.

23. Taylor, Norman: Drogas, Novaro, México, 1970.

Morfina

DATOS GENERALES

Origen

En 1806 Frederick Sertürner redujo el opio a una solución en ácido mecónico que neutralizó con amoniaco.

Etimología

Sertürner llamó al alcaloide que obtuvo principium somniferum opii -por sus virtudes narcóticas- y posteriormente morphium en honor del mítico Morfeo, dios del sueño.

QUÍMICA

Identificación

Los proceso para su extracción no han variado substancialmente en la actualidad: después de secar el opio bruto y reducirlo a polvo, éste se consuma en cloroformo, posteriormente se diluye el residuo en agua o alcohol, se precipita por amoniaco y la morfina queda liberada en forma de polvo cristalino.

En México la etilmorfina se ha vendido en pastillas y ampolletas bajo los nombres comerciales de Tussionex® de Strasenbourg y Sedalmerck® de la compañía Merck.

Composición

Durante el primer tratamiento, el opio se transforma en una “base técnica”, de color moreno, conteniendo más o menos 60% de morfina. La segunda operación eleva el porcentaje a 93 o 94% y permite obtener la “morfina base” de color blanco.

Posteriormente puede realizarse una clorhidratación que aumenta el peso entre un 10 y un 15%, dando por resultado el clorhidrato de morfina, que es un polvo blanco muy fino, inodoro, de sabor amargo y soluble en 100 partes de agua fría o 40 partes de alcohol.

morfina

Formas de adulteración

Adquirida a través de los canales legales la morfina se encuentra libre de adulteración. No así en el mercado negro donde puede encontrarse cortada con lactosa, dextrosa, quinina, y otras drogas depresoras como barbitúricos y sedantes; o contaminada con bacterias, virus, hongos o partículas.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

La morfina se aplica en inyecciones subcutáneas o intravenosas. Sus efectos se presentan entre los 3 y los 5 minutos después de su aplicación y duran de 4 a 5 horas. Al llegar al cerebro esta droga ocupa los receptores opioides, básicamente los receptores mu que al parecer funcionan de manera específica en el área de la analgesia. En fecha reciente se han presentado pruebas de la existencia de dos subtipos de mu-receptores, uno exclusivamente responsable por la analgesia y el otro por la inhibición de la respiración, causa principal de muerte por sobredosis de morfina y heroína (17).

Usos terapéuticos

En 1818 la morfina ingresó a la materia médica considerándose como “el más notable medicamento descubierto por el hombre, de utilización más segura que el opio y con una virtud analgésica bastante superior”. (12) Esta analgesia tiene la particularidad de manifestarse sin pérdida de la conciencia y sin afectar otras modalidades sensoriales.

Dentro de la medicina occidental contemporánea, el sulfato de morfina es el fármaco más eficaz para contrarrestar el dolor grave provocado por prácticamente cualquier tipo de enfermedad o accidente. Se utiliza para reducir el dolor quirúrgico; también para tratar el infarto agudo al miocardio y el edema pulmonar.

Dosificación

Su dosis de empleo terapéutico oscila entre los 8 y los 15 mg. En caso de infarto o edema pulmonar se administran de 2 a 6 mg lentamente por vía intravenosa en 5 ml de solución salina. Para empleos lúdicos suelen utilizarse dosis similares o mayores a las terapéuticas recomendadas para el dolor grave: entre 15 y 20 mg. La dosis letal para un consumidor sin tolerancia se calcula alrededor de los 2 g.

Efectos psicológicos y fisiológicos

Según Brau (4), la primera inyección da náuseas y vértigo; pero la costumbre se adquiere pronto.

Para Antonio Escohotado:

la euforia morfínica representa ante todo ausencia de dolor… Con fines recreativos o de introspección resulta menos sugestiva que el opio, porque la sensación corporal de calor homogéneo se extiende como una bruma demasiado densa para la reflexión o la comunicación, contagiando todo de una densidad difusa. En cambio, el efecto inicial de una inyección intravenosa (llamado a veces “flash”) posee una intensidad casi dolorosa, con elementos de estupor y gran acaloramiento en el rostro… pronto llega un estado de sopor cada vez más profundo, donde el postrado sujeto apenas conserva rastro de sentido crítico. (8)

En dosis terapéuticas, la morfina produce depresión respiratoria importante, aumenta la presión intracraneal y puede provocar vómito; genera además, contracción de las pupilas (miosis), estreñimiento, insensibilidad al dolor e incoordinación muscular. Su empleo prolongado puede ocasionar somnolencia, apatía disminución de la presión arterial, retención urinaria y disminución de la capacidad sexual.

No se han detectado alteraciones genéticas debidas al uso de morfina; sin embargo, su empleo durante el embarazo es peligroso por la depresión respiratoria y porque el fármaco puede llegar al feto produciendo efectos más prolongados que en la madre.

Potencial de dependencia

La morfina produce altos índices de tolerancia y dependencia física (ir al apartado de ¿Qué es una droga psicoactiva? para consultar información detallada al respecto de los receptrores cerebrales de los opiáceos y la forma en que ocasionan la dependencia física). Un consumidor habituado por más de cinco años puede consumir al día cantidades mortales para ocho o diez personas. El síndrome de abstinencia puede surgir con cinco semanas de usar diariamente más de 500 mg. Sus síntomas se presentan entre las 48 y las 72 horas posteriores al retiro y se experimentan alrededor de una semana. No obstante, según se afirma en diversos manuales de tratamiento clínico, la abstinencia dse la morfina o cualquier opiáceo sólo produce una morbilidad moderada (más o menos de la misma gravedad de un ataque de resfriado). “Los toxicómanos a veces se consideran más dependientes de lo que en realidad son y pueden no requerir un programa de abstinencia.” (16)

Los grados de abstinencia se clasifican de 0 a 4. El grado 0 incluye el deseo por la droga y ansiedad; el grado 1, bostezo, lagrimeo, rinorrea y sudación; el grado 2, los síntomas previos más midriasis, anorexia, temblores y accesos de calor y rubor con dolor generalizado; los grados 3 y 4, una mayor intensidad de los síntomas y signos previos, con hipertemia, hipertensión arterial, aumento del pulso y taquipnea así como una respiración más profunda.

En caso de abstinencia por farmacodependencia más grave, comúnmente se presenta vómito, diarrea, pérdida de peso y eyaculación u orgasmo espontáneos. Si es necesario un programa de abstinencia, los médicos emplean metadona, 10 mg por vía bucal en intervalos de 4 a 6 horas hasta que ya no se presenten los signos.

¿Qué hacer en caso de emergencia?

En casos de intoxicación pueden presentarse náuseas, vómito, depresión del sistema respiratorio, circulatorio y digestivo. Un síntoma característico y suficiente para establecer el diagnóstico de intoxicación por morfina y otros opiáceos es la presencia de miosis en grado máximo (las pupilas aparecen como puntos). En casos graves se genera un colapso respiratorio, coma y muerte, por lo que resulta indispensable solicitar ayuda médica y no dejar que el sujeto se duerma ya que la depresión respiratoria aumentaría, y con ella el peligro de muerte por asfixia. La naloxona Narcan® en dosis de 4 mg por vía intravenosa, intramuscular o subcutánea, alivia la depresión respiratoria y el estado de coma producidos por la intoxicación aguda. Si no hay respuesta después de 3 dosis aplicadas en intervalos de 3 minutos, es posible que otra droga esté implicada o exista alguna enfermedad.

Si la droga fue ingerida y el individuo está consciente, se recomienda dar carbón activado disuelto en agua y provocar el vómito. Posteriormente se recomienda un lavado gástrico. Si fue inyectada se utilizan compresas de hielo en el sitio de aplicación para disminuir el flujo capilar sanguíneo. En ambas las circunstancias se recomienda mantener caliente al paciente y darle de beber café negro fuerte.

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

La morfina es una sustancia prohibida, perteneciente a la Lista I.

En la práctica esto significa que no hay autorización alguna para comercializar morfina con fines recreativos. Para utilizarla con fines médicos hay que seguir una serie de trámites burocráticos que muchas veces ocasionan escasez en los centros hospitalarios. Varios médicos mexicanos se quejan al respecto, así como algunos pocos investigadores que se han atrevido a proponer experimentos que involucran este fármaco y después de conseguir los permisos (proceso que suele durar varios meses o años) se ven acosados por las autoridades que irrumpen en sus laboratorios casi a diario sólo para constatar si la cantidad de morfina sigue siendo la misma y de no ser así, para inquirir minuciosamente cómo y en qué se ha utilizado.

En el caso de la legislación mexicana en materia de drogas, de acuerdo a las Tablas de penas previstas en el artículo 195 BIS del Código Penal para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal, portar menos de 250 mg de MORFINA se considera como consumo personal y no se aplica ninguna sanción según el Artículo 199 del mismo código. Una cantidad mayor se considera como tráfico y sí está sujeta a penalización, dependiendo de la cantidad. (Consultar las tablas) La dosis media consignada en Las drogas tal cual son como consumo personal es de 15 a 20 mg.

La morfina y la institucionalización de la medicina en Estados Unidos

Veinte años después del descubrimiento de la morfina, los laboratorios Merck (antecedente de la actual Merck, Sharp & Dohme) comienzan a fabricar este psicofármaco al por mayor. Paralelamente, en aquella época despierta una aspiración por institucionalizar la medicina. Farmacéuticos y médicos provistos de algún título desean ocupar en la sociedad un puesto de mayor responsabilidad y poder de decisión que los distinga de barberos, curanderos, herbolarios y terapeutas ambulantes sin titulación. Para lograr su meta y acaparar clientela comienzan a organizarse: en 1847 se funda la Asociación Médica Americana y cinco años después, la Asociación Farmacéutica Americana.

El uso de la morfina se propaga cuando Carlos Gabriel Pravaz inventa la jeringa y Alejandro Wood desarrolla el procedimiento hipodérmico. Durante la Guerra Civil estadounidense (1861-1865), gracias a la morfina los soldados dejarían de sufrir terribles dolores. Al término de la guerra la llamada “army disease”, esto es, la dependencia física de los pacientes tratados con morfina, asegura durante varios años más, tanto las ganancias de Merck, como las de la primera fábrica de agujas para jeringas que también surgió en la Unión Americana.

En 1885, pasada ya la guerra y sus estragos, el primer lugar entre las drogas más recetadas lo ocupan los preparados de hierro (para la anemia), el segundo los de quinina (contra la malaria), y en tercero y cuarto lugar respectivamente están los preparados de opio y la morfina. Los tres primeros se venden todavía en forma de vinos, jarabes, elíxires y panaceas cuyas patentes y ganancias están en manos de terapeutas sin titulación.

Así pues, médicos y farmacéuticos reformulan su estrategia, presionan al gobierno para acabar con la competencia y logran que en 1906 se expida la Ley sobre Pureza de Alimentos y Drogas. Esta legislación obliga a incluir los nombres y las cantidades de los componentes de cada fórmula, debido a lo cual, miles y miles de fármacos basados sobre una u otra especie de fraude se hundieron con la simple exigencia de la veracidad en la etiqueta y el público se dio cuenta de que muchas drogas con precios totalmente distintos contenían en realidad la misma cosa. (9) Con ello termina la época de las medicinas de patente para dar paso a la era de la industria farmacéutica y la medicina institucionalizada.

El auge de la morfina en Europa

Según cuenta Brau en su Historia de las drogas, para que se propagase el uso de la morfina en Europa, además de la introducción de la jeringa,”fue menester que Bismark cometiera falsedad en el comunicado de Ems negando las propiedades adictivas de la morfina”. (4) Efectivamente, durante la guerra franco-prusiana de 1870-1871, los cirujanos militares franceses pronto imitaron a sus colegas alemanes, administrando morfina en grandes cantidades a los heridos que habían de sufrir amputaciones. “No paró en eso la cosa, sino que a la menor fatiga, al menor dolor de cabeza, los médicos recetaban morfina”. (4)

De hecho se sabe que Bismark se inyectaba morfina varias veces al día, lo mismo que el emperador Maximiliano y el célebre Wagner.

La producción alemana de este psicofármaco que en 1869 era de unas dos toneladas, en 1871 pasa a ser de cinco. La oficialidad -especialmente la alemana- empleaba expresamente la sustancia no sólo para el dolor localizado sino para resistir inconvenientes y darse coraje. Durante toda esa época el uso de drogas es tan irrestricto entre los médicos que el “cóctel Brompton”, una combinación de heroína o morfina, cocaína, una fenotiacina, alcohol y agua de cloroformo para administración bucal, se recomendó ampliamente como analgésico general en hospitales británicos. (16)

El éxito de la morfina en Europa trasciende los usos médicos y permea a la alta sociedad entre 1875 y 1900. Según se cuenta, “veíanse un poco en todas partes fundarse clubs de morfinómanos; hasta los joyeros ofrecían a sus clientes toxicómanos jeringuillas chapadas en oro o estuches de metales preciosos.” (4)

Francia será donde aparezcan los mayores niveles de consumo suntuario, dentro de un gusto por lo decadente que conociendo el peligro de sobredosis y hábito, lo considera divertido por eso mismo. Escohotado asegura que en muchos salones las damas hacían cola para ser inyectadas, componiendo un cuadro que guarda analogías con el culto ceremonial a la aguja de nuestro tiempo, aunque actualmente acontezca entre desheredados, en el polo opuesto del espectro social. (9)

La estrategia para prohibir mundialmente el opio y la morfina

A principios del siglo XX, en los medios de comunicación estadounidenses, los temas favoritos eran los negros cocainizados hasta la exasperación, los chinos en siniestros fumaderos, los mexicanos montando orgías con marihuana y a nivel del alcohol, las consabidas acusaciones a irlandeses e italianos.

En medio de este clima un diputado por Vermont propone al Congreso de los Estados Unidos una ley para prohibir todo tráfico y uso no estrictamente médico de opiáceos, cocaína, hidrato de cloral y cannabis “por mínimas que fuesen las cantidades”. La mayoría de los médicos y farmacéuticos critican y rechazan el proyecto porque a raíz de la Ley sobre la Pureza de los Alimentos y las Drogas, sus ganancias se han incrementado considerablemente.

El gobierno estadounidense no se detiene y en 1912 organiza la Conferencia de La Haya. Ofreciendo mayores descuentos arancelarios, consigue la aceptación de un Convenio que limita a “usos médicos y legítimos” el opio, la morfina, la cocaína y cualquier nuevo derivado de éstos “que pudiera dar lugar a abusos análogos”. Alemania, Portugal, Holanda, Japón, Rusia, China e Italia se comprometen a examinar la posibilidad de dictar leyes o reglamentos que castiguen la posesión ilegal de las sustancias mencionadas y a tomar medidas para la exportación de opio a los países que deseen limitar su entrada. Francia, Persia, Siam e Inglaterra (que para esas fechas exporta ya cuarenta toneladas de morfina al año), los suscriben bajo reserva.

Debido a que la escasez de firmantes hizo que el Convenio quedase en suspenso, dos años después se lleva a cabo otra conferencia en La Haya que no tiene gran relevancia puesto que justo en esos días ocurre el asesinato del archiduque Fernando de Sarajevo y estalla la Primera Guerra Mundial. No obstante, la delegación estadounidense regresa a su país dispuesta a prohibir de una vez por todas los psicoactivos que tanto le molestan.

Captar votos de ciertos grupos étnicos era muy usual en la política y el ataque al consumo de psicofármacos era un juego político bastante redituable, pues se ganaban muchos más votos de los que se podían perder, así es que sobre la base de que ya se había firmado un acuerdo internacional, en 1914 se aprueba la Ley Harrison que regula la inscripción administrativa de fabricantes y dispensadores de opio, morfina y cocaína, previendo sanciones para el incumplimiento.

Según describe Escohotado, las condiciones del pacto fueron simples: médicos y farmacéuticos obtendrían un sistema de rigurosa exclusiva para cocaína, opiáceos y cualquier otra droga merecedora de control a su juicio. A cambio de ello, la Asociación Médica y la Asociación Farmacéutica “apoyarían los postulados básicos del Prohibition Party, planteando el consumo de psicofármacos como una epidemia súbita y virulenta, extraña a las esencias americanas.” (9)

Los encargados de hacer cumplir esta nueva normatividad, los agentes antinarcóticos, dependerían del Departamento del Tesoro y no de Justicia “pues se trataba de delitos sin víctima física, finalmente idénticos al contrabando, y por lo mismo inadecuados para las brigadas de lo criminal.” (9)

La aplicación de la ley genera todo un mercado negro y termina revocando la autoridad de médicos y farmacéuticos para dispensar psicofármacos ya que se instaura un sistema de persecución infiltrando a policías vestidos de civil en farmacias y consultas médicas. Casi 40,000 profesionistas serían aprehendidos entre 1920 y 1930 por “conspiración para violar la Ley Harrison”. Pero lo más escandaloso es la estratagema mediante la cual esta ley estadounidense termina exportándose al resto del planeta: en 1919 se incorporan los Convenios de la Haya en la sección 295 del Tratado de Versalles con el que finaliza la Primera Guerra Mundial. Esto hace que prácticamente todo el mundo suscriba las cláusulas acordadas por sólo doce países en 1912 (Estados Unidos como promotor, siete que lo apoyaron incondicionalmente y cuatro más que firmaron bajo reserva).

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DE LOS OPIÁCEOS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Astorga, Luis: El siglo de las drogas; Espasa-Calpe, México, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995.

4. Brau, Jean Luis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

5. Burroughs, William: El almuerzo desnudo, Anagrama, España, 1975.

6. Burroughs, William: Jonqui, Júcar, España, 1978.

7. Diccionario de Especialidades Farmacéuticas, Edición no. 40, PLM, México, 1994.

8. Escohotado, Antonio: Guía de drogas, Ómnibus Mondadori, España, 1990.

9. Escohotado, Antonio: Historia General de las drogas, Tomo II. Alianza editorial, España, 1995.

10. Fármacos de abuso: Información farmacológica y manejo de intoxicaciones, Centro Mexicano de Estudios en Farmacodependencia, México, s/f.

11. García Liñán, Carmen: Opiáceos, Árbol Editorial, México, 1990.

12. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

13. Heffern, Richard: Secrets of Mind-altering plants of Mexico, Pyramid Books, USA, 1974.

14. “Heroin is reasonable safe and a lot of fun”, The Sputnik Drug Information Zone, Internet.

15. Identificación de Estupefacientes y Psicotrópicos, Manuales de Capacitación, PGR, 1994.

16. Krupp, Marcus et all: Diagnóstico clínico y tratamiento, Manual Moderno, México, 1988.

17. Levintal, Charles F.: Mensajeros al paraíso, Gedisa, España, 1989.

18. Opiates facts: opium, codeine, morphine, heroin, Alcoholism and Drug Addiction Research Foundation, Toronto, Canada, 1991.

19. Quincey, Thomas de: Confesiones de un opiófago inglés, Fontamara, México, 1989.

20. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

21. Shulguin, Alexander: “La legalización de ciertas drogas debería de ir acompañada de educación”, Muy Interesante, Año XVI, No. 2, México, Febrero de 1999.

22. Snyder, Solomon H.: “Los receptores de los opiáceos y sustancias opiáceas endógenas”, Investigación y ciencia, edición en español de Scientific American, Mayo 1977, Barcelona, España.

23. Taylor, Norman: Drogas, Novaro, México, 1970.

Opio

DATOS GENERALES

Origen

Si bien es posible que los efectos psicológicos del opio ya fueran conocidos por los antiguos sumerios, la primera referencia indudable al jugo de amapola se encuentra en los escritos de Teofrasto en el siglo III a.C. Los médicos árabes eran muy versados en el uso del opio que se disemina por todos los territorios dominados por el Islam en pastillas que a veces llevaban impreso el sello mash Allah (presente de Dios). En Roma el opio fue ampliamente utilizado y era, junto con la harina, un bien de precio controlado con el que no se permitía especular. Los mercaderes árabes introdujeron el compuesto en Oriente donde se utilizó principalmente para el control de la disentería.

Se le atribuye a Paracelso haber popularizado nuevamente el empleo del opio en Europa, ya que había caído en desuso debido a su toxicidad. En el siglo XVIII fumar opio se hizo popular en Oriente. En Europa, la fácil disponibilidad del mismo llevó a cierto grado de abuso, pero el problema nunca llegó a ser tan prevaleciente ni tan destructor de la sociedad como el abuso del alcohol.

Etimología

La palabra opio deriva del nombre griego opion para “jugo”, ya que el compuesto se obtenía del jugo de amapolas.

QUÍMICA

Identificación

Puede presentarse como una resina color marrón oscuro o como una piedra negra y quebradiza.

La consistencia varía según el tiempo de exposición al aire y los procesos de refinación.

Imagen tomada de un "Manual de primeros auxilios"

Composición

El opio es el jugo de las cápsulas de adormidera. Éstas se ponen a gotear en sacos de yute colgados a la sombra, el líquido resultante se amasa y se divide en “bolas de opio” de 300 gm aproximadamente.

El opio, contiene más de 20 alcaloides diferentes, entre los principales se encuentran papaverina, tabaína, morfina y noscapina.

Formas de adulteración

Debido a la ausencia de controles de calidad, en el mercado negro el opio puede mezclarse con goma arábiga, quinina, lactosa, y substancias similares. También puede contaminarse con bacterias, virus, hongos o partículas.

FARMACOLOGÍA
Mecanismo de acción y formas de empleo

A través de la historia, este psicoactivo ha sido administrado de diversas maneras. Los polvos y las preparaciones de opio con alcohol (láudanos y tinturas) se ingieren por vía oral. Cuando el opio se presenta en forma de piedra, ésta se desmorona y se fuma en una pipa convencional en cuyo fondo se asienta un poco de tabaco o marihuana para facilitar la consumación. Cuando se adquiere en bruto, el opio debe refinarse para transformarse en chandoo antes de ser fumado. En forma casera esta operación puede realizarse disolviendo el opio en agua destilada. El agua se hierve y se filtra. El proceso se repite tres veces hasta que la masa adquiere una consistencia de jarabe. Éste se vierte en una cazoleta de barro semiesférica, provista de un cañón que se adapta a un tubo de unos cuarenta centímetros de largo que es la pipa.

Los efectos del opio comienzan entre los 15 y los 30 minutos después de su ingestión o entre los 3 y los 5 minutos después de ser fumado y duran entre 4 y 5 horas. Al llegar al cerebro, los alcaloides del opio ocupan los receptores específicos de ciertos neurotransmisores genéricamente llamados endorfinas que se producen de forma natural dentro del cerebro humano. La mayoría de ellos actúan como agonistas fijándose a las tres categorías de receptores de opioides descubiertas hasta ahora en el SNC y que se designan con las letras griegas mu, kappa y delta. Los efectos analgésicos y antiestresantes que normalmente producen las endorfinas se ven incrementados en presencia de los alcaloides del opio.

Usos terapéuticos

Los médicos griegos preparaban triacas con distintos contenidos de opio. A partir de la Edad Media, los antiguos boticarios confeccionan diversos alcoholatos e hidrolatos, fármacos que se obtenían al destilar ciertas plantas con vapor de alcohol o con vapor de agua. Los alcoholatos están subdivididos en alcoholaturas y tinturas. Las primeras se preparan con plantas frescas y las segundas con plantas secas. Se les utiliza como analgésicos generales, como remedios para el insomnio, contracciones uterinas y trastornos gástricos. Los llamados polvos de Dover (que contienen hasta un 95% de opio) y la tintura de opio (5 g de extracto de opio diluidos en 95 g de alcohol) fueron bastante populares hasta que en 1660 Thomas Sydenham, considerado el Hipócrates de Inglaterra, inventa el láudano que lleva su apellido y populariza la siguiente receta: “Tómese vino de España, 1 libra; opio, 2 onzas; azafrán, una onza; canela y clavo en polvo, de cada uno un poco; hágase cocer todo esto a fuego lento, al baño maría, durante dos o tres días, hasta que el líquido tenga la consistencia necesaria; fíltrese luego y guárdese para hacer uso.” (4) Sydenham escribía en 1680: “De entre todos los remedios a que Dios Todopoderoso le ha complacido dar al hombre para aliviar los sufrimientos, no hay ninguno que sea tan universal y tan eficaz como el opio”. (22)

En el curso de los siglos posteriores la admiración de la clase médica ante los efectos analgésicos del opio y de sus derivados se fue moderando al conocerse su toxicidad y su capacidad para ocasionar dependencia física. El conocimiento de estos efectos secundarios considerados indeseables, aunado a la falta de otros tipos de drogas capaces de ejercer una acción analgésica tan potente, estimularon una gran actividad de investigación científica para descubrir opiáceos sintéticos que tuvieran las propiedades positivas de este fármaco natural pero sin sus características negativas.

Dosificación

Las dosis bajas de opio fluctúan entre 500 mg y un 1 g; las medias entre 2 y 3 g; las altas entre 4 y 5 g. La dosis letal en sujetos sin tolerancia se calcula en 10 g.

Efectos psicológicos y fisiológicos

Para Jean-Louis Brau la iniciación al opio no fue muy agradable:

Obtuve los mismos resultados en mis dos primeras experiencias: náuseas, vómitos, dolor de cabeza seguido de sueño pesado, y al día siguiente un despertar desagradable… Según opinión de los grandes fumadores, hay que saber superar el estado preliminar, acostumbrar el organismo a la droga a fin de poder saborear los beneficios del “ídolo negro”… Jean Cocteau aconsejaba acercarse al opio como “conviene acercarse a las fieras: sin miedo”, y sostenía que el mayor peligro estaba en fumar “contra un desequilibrio”. En verdad el opio es una de las drogas menos peligrosas. (4)

En la obra The secrets of the mind-altering plants of Mexico, un consumidor anónimo relata:

Si voy a transmitir las sensación producida por el opio, la describiré en términos de una experiencia con la que otros estén familiarizados. Imagínate a ti mismo en el campo o en los pastizales en una tarde calurosa y relajada de verano. Por el momento, estás descansando a la sombra, y te concentras en nada que no sea el zumbido de un avión, lejos, arriba lejos de ti. Ocasionalmente, este sonido es interrumpido por el sonido distante de pájaros e insectos. Tú estás relajado y complacido, y los monótonos sonidos y el clima caliente te producen efectos hipnóticos.

No deseas moverte de donde estás; ni siquiera deseas pensar. Así es el opio. La sensación es bastante similar. Si tienes hambre, olvidas que tienes hambre. Si estás deprimido, tu depresión se transforma en una complacencia tranquila. Después de tomar opio entras y sales de un ensueño. No te duermes, pero de ninguna manera estás cabalmente despierto. Es como si estuvieras suspendido en una suerte de “zona intermedia” ["twilight zone"] entre el sueño y la vigilia. Nada importa, y todo está bien. (13)

Estas experiencias coinciden bastante con el estereotipo del consumidor pasivo de los fumaderos cinematográficos, sin embargo, en sus célebres Confesiones de un opiómano inglés, Thomas de Quincey dice que el opio (que consumía en forma de tintura) no lo llevaba a buscar la soledad “y mucho menos la inactividad, o el estado de torpeza y autoinvolución atribuido a los turcos.” Al comparar al alcohol con el opio, sostiene que:

El placer causado por el vino va siempre en asenso y tiende a una crisis, tras la cual desciende; el del opio, una vez generado, se mantiene estacionario durante ocho o diez horas [...]

Pero la distinción fundamental radica en que mientras el vino desordena las facultades mentales, el opio, por el contrario -si se toma en forma adecuada-, introduce en ellas el más exquisito orden, legislación y armonía. El vino le roba al hombre la autoposesión; el opio la refuerza enormemente. El vino turba y nubla el juicio y da un brillo preternatural y una exaltación vívida a las admiraciones y los desprecios, los amores y los odios del bebedor; el opio, por el contrario, los aquieta y restablece el juicio [...] la expansión de sentimientos más benignos propia del opio no es ningún efecto febril, sino una sana restauración de ese estado que la mente debería recobrar naturalmente con la eliminación de cualquier irritación profunda y del dolor que la hubiese turbado enfrentándose a los impulsos de un corazón originalmente justo y bueno [...] En suma, por decirlo en una palabra, el hombre ebrio está y siente estar en una condición que da la supremacía a la parte meramente humana, y con frecuencia a la parte brutal, de su naturaleza, mientras que el que toma opio siente que la parte más divina de su naturaleza es la que manda; es decir, que los efectos morales se encuentran en un estado de serenidad sin nubes, y la gran luz del intelecto majestuoso domina todo. (19)

A nivel físico, el opio provoca una disminución de la temperatura y el ritmo de funcionamiento corporal, contracción de las pupilas y estreñimiento. El consumo inmoderado ocasiona mala asimilación de los alimentos, trastornos digestivos e insuficiencia hepática; y en casos graves de abuso reiterado: insuficiencia respiratoria, congestión pulmonar, asma o angina de pecho. No existe ningún reporte sobre posibles daños genéticos en bebés cuyos padres consumen opio habitualmente.

Potencial de dependencia

El opio provoca tolerancia y dependencia física y psíquica (ir al apartado de ¿Qué es una droga psicoactiva? para consultar información detallada al respecto de los receptrores cerebrales de los opiáceos y la forma en que ocasionan la dependencia física). Un síndrome de abstinencia leve puede surgir hasta con 15 y 30 mg diarios administrados durante dos o tres meses. Sus síntomas se presentan entre las 48 y las 72 horas posteriores al retiro; se caracterizan por ansiedad, inquietud, irritabilidad, lagrimeo, dolores articulares, insomnio, transpiración excesiva, dilatación de pupilas, escalofrío, diarrea y calambres musculares. Estos síntomas se experimentan alrededor de una semana. La Fundación para la Investigación del Alcoholismo y la Drogadicción de Toronto Canadá informa que de cualquier manera, el síndrome de abstinencia provocado por los opiacos es mucho menos peligroso que el síndrome de abstinencia generado por el alcohol y los barbitúricos. (18)

¿Qué hacer en caso de emergencia?

Un connotado usuario de drogas afirma que para combatir la depresión del sistema respiratorio provocada por una dosis excesiva de cualquier opiáceo, la cafeína, la anfetamina y la cocaína son buenos remedios inmediatos (9). De acuerdo a fuentes médicas, el mejor tratamiento de la sobredosificación o sospecha de sobredosificación es la naloxona (Narcan®) que funciona como antagonista de los opiáceos, en dosis de 0.4 mg por vía intravenosa. Si se ha tomado una sobredosis los resultados son espectaculares y ocurren a los dos minutos. (16)

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

El opio es una substancia prohibida, perteneciente a la Lista I. En la práctica esto significa que no hay autorización alguna para comercializar el opio con fines recreativos. Lo único que se autoriza después de estrictos y burocráticos trámites es la producción de algunos de sus alcaloides destinados a cubrir “necesidades médicas legítimas”.

La época de los elíxires y las panaceas

Hasta principios del siglo XIX uno de los sistemas de venta favoritos era el correo, había una cantidad enorme de farmacéuticos, médicos y charlatanes que fabricaban preparados a base de alcohol, cocaína, opio, sus derivados y varias sustancias psicoactivas más. Bálsamos, tónicos, elíxires, ungüentos y polvos con mayores o menores proporciones inundan las droguerías. Las cuentas farmacéuticas de Goethe, Novalis, Goya, Coleridge, Shelley, Byron, Wordsworth, Keats y Walter Scott muestran un consumo regular de láudano. Se supone que Goya y Walter Scott llegaron a tomar 800 gotas diarias de láudano, cantidad letal para más de una persona sin tolerancia. (9) Otros ilustres usuarios de la droga fueron Edgar Alan Poe, Pedro el Grande, Catalina de Rusia, Federico II de Prusia, María Teresa de Austria, Luis XV de Francia, Guillermo II de Inglaterra, así como las casas reales de Suecia y Dinamarca.

Las guerras del opio

Los chinos sólo habían utilizado la adormidera con fines medicinales, pero en el siglo XVI los árabes les transmitieron el arte de escarificar las cápsulas de amapola y con ello, el uso recreativo del opio. La costumbre se volvió tan popular que las grandes importaciones de adormidera terminarían desequilibrando las prósperas finanzas chinas por primera vez en su historia. En 1729 el emperador Yong-Tcheng promulga un edicto prohibiendo la importación del opio.

El jugo de adormidera se introduce entonces clandestinamente, primero financiado por los portugueses y a partir de 1773 gracias a la East India, compañía inglesa que tiene el monopolio exclusivo sobre las plantaciones hindúes e incrementa considerablemente el tráfico. Pese a un segundo edicto que en 1796 aplica la pena capital a contrabandistas y dueños de fumaderos, la cantidad de opio contrabandeado asciende a una tonelada y media.

Comprobando que era imposible impedir la entrada ilegal del psicoactivo, el emperador opta por negociar con los ingleses pactando que la cuantía de las importaciones de opio habrá de ser compensada con los ingresos de la exportación de té. La monarquía inglesa no hace gran caso de los acuerdos.

Jean-Louis Brau relata en su Historia de las drogas (4) que el opio de contrabando era trocado a lo largo de las costas chinas por lingotes de oro o de plata y obras de arte antiguas, ya que éstas empezaban a estar en boga en Europa.

Entre los principales traficantes está James Mathelson, un médico de la East India. Ante el inagotable mercado, decide asociarse con Jardine, un barón escocés que encubre el negocio desempeñando el cargo de Cónsul de Dinamarca en Macao.

Jardine, todo un genio comercial, defiende las ventajas de la prohibición sobre la legalización y logra que el negocio prospere incluyendo a Sir H. Palmerston, entonces Ministro de Asuntos Exteriores. Utilizando las sociedades secretas chinas como intermediarias, pronto establecen amplias redes de distribución.

Para 1820, cuando la pena se extiende a los consumidores, el contrabando asciende a unas setecientas cincuenta toneladas, por lo que el emperador y sus consejeros (no pocos de ellos aficionados al opio) se reúnen para tomar alguna decisión. Un grupo de la corte encabezado por el Ministro del Consejo Privado, propone legalizar nuevamente el uso y cultivar adormidera como solución inmediata; otro grupo lidereado por el mandarín Lin Tseth-su presenta un largo alegato condenando la sugerencia y proponiendo mano dura para terminar con el problema. Lin convence al emperador y logra que lo nombren Alto Comisionado Imperial con poderes extraordinarios.

Toda vez que analiza la situación, Lin comprueba que la prohibición ha ocasionado graves casos de corrupción entre la burocracia civil y militar. Intentando poner remedio a la situación, envía a nombre del emperador una carta dirigida a la reina Victoria con argumentos morales sobre los estragos del consumo entre la población.

Según relata Escohotado en su propia Historia de las drogas, la carta se recibe con asombro en la corte inglesa ya que calculando la relación entre habitantes, Inglaterra consume bastante más opio que China. La noticia de que esta panacea en Europa, constituye un infierno en China, conmociona al reina, quien transmite la misiva a la Cámara de los Comunes.

La Cámara, en una moción aprobada por mayoría absoluta, asegura que resulta “inoportuno abandonar una fuente de ingresos tan importante como el monopolio de la East India en materia de opio.” (9)

Ante el nulo éxito obtenido, el comisionado continúa pues con su plan de imponer mano dura al contrabando y confisca unas veinte mil cajas de opio, escribe una oda al dios del mar disculpándose por lo que está a punto de hacer y ordena que arrojen las aguas más de una tonelada de la substancia infernal. Inmediatamente, Inglaterra declara la guerra fundando su declaración en «un intolerable atentado contra la libertad de comercio». Mientras los ingleses envían a su cuerpo expedicionario, los chinos, organizan un concurso entre treinta letrados, cuyo tema es la redacción en verso de un parte de victoria. El ganador del concurso sería designado general de Ning -Poi.

Así las cosas, el emperador vencido suscribe en 1843 el Tratado de Nankin. Las cláusulas acordadas fueron: la apertura al libre comercio de cinco puertos, una indemnización de 21 millones de dólares y la cesión a Inglaterra de Hong-Kong y Amoy. El opio, por deseo expreso de los ingleses, continúa bajo prohibición. Mathelson comenta por escrito a sus socios londinenses: “El mercado padecía una verdadera inundación del producto; la tontería de Lin aumentará los beneficios.” (9)

Veinte años después, cuando el tráfico inglés de opio a China supera las dos mil toneladas, hay otro incidente debido a que la autoridad de Cantón se niega a pagar ciertas deudas a los ingleses; aprovechando el asesinato de un misionero, Francia forma una coalición con Inglaterra para atacar nuevamente el territorio chino. Tras una guerra mucho más breve, se firma el Tratado de Tietsing en 1857. Los ganadores imponen ahora otra serie de derechos comerciales y de tránsito, libertad completa para las labores de las misiones cristianas y la legalización de las importaciones de opio a cambio de un impuesto del 5%. “La opiómana emperatriz Tse-uhi, firmante del tratado, recomienda oficiosamente seguir resistiendo a los misioneros.” (9)

Un fumadero chino de opio en el siglo XIX según Julio Verne

Situada en el ambiente internacional de 1872, La vuelta al mundo en ochenta días, una de las obras más famosas del clásico Julio verne, describe un fumadero de opio en Hong Kong, territorio chino en aquel entonces.

Dos de los personajes secundarios de la historia, Passepartout (el criado francés del acaudalado londinense Philleas Fog quien ha aceptado la apuesta de dar la vuelta alrededor del globo terráqueo en un plazo de 80 días), y Fix (un detective que cree que el jefe del francés es un ladrón), buscan un bar para tomar una copa y charlar, pero entran a un fumadero. Julio Verne aprovecha este escenario para verter sus opiniones en torno al opio, sus usuarios y la cuestión chino-inglesa en relación a esta droga:

Fix y Passepartout se dieron cuenta que habían entrado en un fumadero, frecuentado por esos miserables, embrutecidos y degenerados a los que la mercantil Inglaterra vende esa funesta droga del opio por un importe anual de doscientos sesenta millones de francos. Tristes millones esos obtenidos de la explotación de uno de los más terribles vicios de la naturaleza humana. El gobierno chino ha tratado inútilmente de oponerse a tal abuso por medio de leyes severas. Inicialmente reservadop a la clase rica, el uso del opio ha descendido a las clases pobres y sus estragos se han hecho incontenibles. Se fuma opio en todas partes, en China; hombres y mujeres se dan por igual a tan deplorable pasión, y cuando ya se hallan acostumbrados a sus inhalaciones no pueden prescindir del opio sin sufrir horribles contracciones estomacales. Un gran fumador puede fumar hasta ocho pipas diarias, pero se muere en cinco años. (24)

El opio según la Enciclopedia Británica

En 1911 la octava edición de la Enciclopedia Británica, contiene una completa guía sobre cómo se adquiere, como funciona y como se cuida una pipa de opio: “Tal como puede decirse sobre las conflictivas declaraciones al respecto”, dice la Británica esquematizando docenas de informes oficiales farmacológicos y de la Comisión Internacional del Opio, “el fumar opio puede considerarse como algo muy parecido al uso de estimulantes alcohólicos. Para la gran mayoría de fumadores que usan opio con moderación, parece que éste actúa como un estimulante que les permite soportar una gran fatiga y aguantar un tiempo considerable sin, o con muy poco, alimento. Según los informes sobre este tema, si el fumador efectúa mucho trabajo activo, parece que el opio no es más pernicioso que el tabaco. Cuando se toma en exceso, se convierte en un hábito arraigado; pero esto sucede principalmente con individuos de poca fuerza de voluntad, que sucumbirían igualmente ante bebidas intoxicantes, y prácticamente imbéciles morales, a menudo adictos a otras formas de depravación.” (18)

Los chinos y la prohibición del opio en la Unión Americana

Los Estados Unidos toleran el opio durante toda la época colonial y el primer siglo de vida independiente, sin embargo éste cae en descrédito cuando se le relaciona con la gran masa de obreros chinos que trabaja en la construcción de la vía férrea que comunicaría al Este con el Oeste. El rechazo hacia la mano de obra barata china, se expresa en la condena al hábito de fumar opio, argumentando que “socava la tradicional forma de vida del país”. (9)

En 1875 La alcaldía de San Francisco publica un bando prohibiendo fumar opio en fumaderos. Dos años después, el Congreso californiano promulga un precepto que prohibe la importación de opio por parte de chinos y en 1890 el Congreso Federal aprueba una ley que limita a ciudadanos americanos la elaboración de opio para fumar. Teniendo en cuenta que la mayoría de los anglosajones consumen el opio por vía oral y que la costumbre de los chinos es fumarlo, los motivos sólo pueden entenderse dictados por el deseo de recortar los derechos civiles de una minoría. Así lo entienden los principales historiadores del asunto en sus orígenes, como Brau (4) y Escohotado (9), quienes invariablemente ligan el movimiento antichino a la competencia, industriosidad y disciplina laboral de este pueblo.

En vista de que el opio continúa consumiéndose clandestinamente, el gobierno estadounidense organiza una conferencia en Shanghai para “ayudar a China en su batalla contra el opio”. Asisten 13 países. Turquía, el primer productor, no va, y Persia envía como delegado a un mercader de opio. Estados Unidos propone controlar el fármaco, Inglaterra se opone mientras el resto de los delegados europeos no logran entender que el más antiguo y extendido remedio para tantas afecciones fuese “maligno e inmoral”. La delegación estadounidense condiciona entonces la reducción de los gastos del servicio de aduanas a la firma de un acuerdo que insta a los gobiernos a que tomen medidas para la gradual supresión del opio fumado y a que las naciones no exporten adormidera y opio a naciones cuyas leyes prohiben la importación.

Como la mayoría de los países hacen caso omiso a las recomendaciones y los Estados Unidos continúan teniendo problemas con los inmigrantes chinos, en 1906, a través de la Chinese Exclusion Act, el Congreso deja de pretextar hábitos farmacológicos y excluye de plano la mano de obra china. Por toda respuesta, China decreta un embargo sobre los bienes estadounidenses en su territorio, de tales proporciones, que ellos mismos lo califican como “el mayor desastre comercial padecido nunca por América”. (9)

MI EXPERIENCIA PERSONAL

Probé el opio quizá con bastante expectativas en mente respecto a sus efectos. Me atraía mucho lo que escribió en Opio: el diario de un adicto Jean Coacteau:

El decir a un fumador en estado continuo de euforia que se está degradando equivale a decirle a un pedazo de mármol que está siendo deteriorado por Miguel Ángel, a un pedazo de tela que está siendo manchado por Rafael, a una hoja de papel que está siendo emborronada por Shakespere o al silencio que está siendo interrumpido por Bach.

La verdad es que con tan altas expectativas el opio no pudo más que defraudarme. Después de un breve periodo de náusea, simplemente me sentía demasiado tranquila, demasiado relajada, tanto que no tenía ganas de hacer o de pensar nada, sino simplemente yacer quieta allí donde estaba. Lo cual está bien para una tarde o dos, pero encuentro altamente aburrido pasar el tiempo así.

Me gusta que una droga altere mis percepciones para tener sensaciones, imágenes, ideas y/o estados qué explorar, o sea, que me aporte materia prima para pasármela bien y sobre la cual crear una aventura vivencial o de reflexión. Definitivamente el opio no me dejó nada, no me pareció ni bueno ni malo, simplemente no me dejó nada que encontrase interesante. Mi idea de diversión no tiene nada qué ver con echarme cómodamente en un diván a ver pasar la vida. La simple idea me da pereza. Tla vez en la vejez, como recomendaba Avicena…

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DE LOS OPIÁCEOS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Astorga, Luis: El siglo de las drogas; Espasa-Calpe, México, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995.

4. Brau, Jean Luis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

5. Burroughs, William: El almuerzo desnudo, Anagrama, España, 1975.

6. Burroughs, William: Junkie, Júcar, España, 1978.

7. Diccionario de Especialidades Farmacéuticas, Edición no. 40, PLM, México, 1994.

8. Escohotado, Antonio: Guía de drogas, Ómnibus Mondadori, España, 1990.

9. Escohotado, Antonio: Historia General de las drogas, Tomo II. Alianza editorial, España, 1995.

10. Fármacos de abuso: Información farmacológica y manejo de intoxicaciones, Centro Mexicano de Estudios en Farmacodependencia, México, s/f.

11. García Liñán, Carmen: Opiáceos, Árbol Editorial, México, 1990.

12. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

13. Heffern, Richard: Secrets of Mind-altering plants of Mexico, Pyramid Books, USA, 1974.

14. “Heroin is reasonable safe and a lot of fun”, The Sputnik Drug Information Zone, Internet.

15. Identificación de Estupefacientes y Psicotrópicos, Manuales de Capacitación, PGR, 1994.

16. Krupp, Marcus et all: Diagnóstico clínico y tratamiento, Manual Moderno, México, 1988.

17. Levintal, Charles F.: Mensajeros al paraíso, Gedisa, España, 1989.

18. Opiates facts: opium, codeine, morphine, heroin, Alcoholism and Drug Addiction Research Foundation, Toronto, Canada, 1991.

19. Quincey, Thomas de: Confesiones de un opiófago inglés, Fontamara, México, 1989.

20. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

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22. Snyder, Solomon H.: “Los receptores de los opiáceos y sustancias opiáceas endógenas”, Investigación y ciencia, edición en español de Scientific American, Mayo 1977, Barcelona, España.

23. Taylor, Norman: Drogas, Novaro, México, 1970.

24. Verne, Julio: La vuelta al mundo en 80 días, Alianza Editoral, Madrid, España, 1993.

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