Plantas solanáceas

Belladona

BELLADONA

Beleño

BELEÑO

Mandrágora

MANDRÁGORA

Toloache

TOLOACHE

Floripondio

FLORIPONDIO

Mézclese según arte
para diez aplicaciones:

- Etanol… 3 gm

- Extracto de belladona… 15 gm

- Extracto de beleño… 15 gm

- Extracto de [datura] estramonio… 6 gm

- Extracto de opio de Esmirna… 50 gm

- Extracto de grande cicuta… 15 gm

- Extracto graso de cáñamo indio… 250 gm

- Extracto de cantáridas… 5 gm

- Tragacanto… Q. S.

Estanislao de Gautia

Esta es la fórmula para confeccionar un electuario satánico de «efecto rápido y verdaderamente prodigioso», según Estanislao de Gautia. Varias recetas para preparar ungüentos y brebajes que datan de la época medieval, coinciden en mencionar entre sus ingredientes solanáceas psicoactivas como beleño, estramonio, belladona y mandrágora. Casi todas ellas incluyen también extractos preparados a partir de plantas como la adormidera (opio, heroína, morfina) y el cáñamo (marihuana, hachís); sapos cuya piel, ahora se sabe, contiene un poderoso psicofármaco; y cierta «harina moteada de cereal» que probablemente estaba hecha con espigas de trigo parasitadas por el hongo del que se extrajo por primera vez LSD. La mayoría de estos preparados se administraban por vía cutánea, untándose en la nuca, debajo de las axilas y en aquellas “partes” que los clérigos medievales dieron en llamar “innobles”.

Ya en pleno siglo XX, un experto en ocultismo preparó alguna de las recetas recopiladas en la Magia Natural de Juan Bautista Porta, cayó dormido y soñó que volaba en espirales, visitando extraños lugares». En 1960 un profesor de la Universidad de Göttingen siguió paso a paso las instrucciones para preparar una pomada extraída de un libro del siglo XV. Junto con otros colegas, se untó con ella la nuca y las axilas. Todos los investigadores reportaron haberse sumergido en “un sopor de veinticuatro horas, donde soñaron con audaces vuelos, danzas frenéticas y otras extrañas aventuras del tipo vinculado a las orgías medievales”. (8)

Entre el grupo de las plantas solanáceas se encuentran las drogas con mayor tradición en la historia de la hechicería: la belladona (Atropa belladona), el beleño (Hyoscyamus niger), la mandrágora (Mandragora officinarum), algunas daturas emparentadas con el mexicanísimo toloache (Datura inoxia) y el floripondio (Brugamsia aurea, suaveolens y arborea). Según acotan Jean-Louis Brau en su Historia de las drogas (4), y el Dr. Krumm-Heller en Plantas sagradas (14), el calendario tiene gran importancia en la recolección de estas plantas ya que los alcaloides no se hallan siempre en las mismas proporciones durante las distintas fases de su crecimiento. Bajo esta lógica, asegura que la belladona, el cáñamo, la datura, el eléboro y la mandrágora deben cogerse durante los signos de Escorpión, Sagitario y Capricornio, es decir, después de la fructificación y cuando la savia no es mucha. Por el contrario, el beleño ha de ser recogido bajo el signo de Aries, cuando la savia sube y la planta se carga de alcaloides.

Estas especies contienen principios activos como la atropina, la escopolamina y la hyoscamina. El doctor Brailowsky explica que, a diferencia de otros alucinógenos, éstos no incrementan la percepción sensorial aunque sus efectos “ocurren a muy diversos niveles: sequedad de la boca, taquicardia, aumento de la temperatura corporal, dilatación de las pupilas, confusión mental, obnubilación de la conciencia y pérdida de la memoria reciente. En dosis elevadas se presenta somnolencia, delirio y coma.” (3)

Aunque las plantas que contienen este tipo de alcaloides en la actualidad son cultivadas por empresas farmacéuticas para su utilización en la medicina académica, tradicionalmente han sido usadas por magos, hechiceros, brujos, herbolarios y curanderos.

De acuerdo al maestro esotérico Krumm-Heller, los brujos practican la magia negra invocando las fuerzas de la oscuridad, mientras que los magos practican la magia blanca invocando las fuerzas de la luz. Los primeros hacen maleficios y los segundos se dedican al conocimiento y la sanación.

Alejandro Dumas en El Conde de Monte-Cristo hace hablar a su personaje principal sobre la química en tierras orientales y asegura que ésta es para los pobladores no sólo un arma defensiva, sino en ocasiones ofensiva; “la una les sirve contra los sufrimientos, la otra contra sus enemigos; con el opio, la belladona, el hachís, se procuran en sueños la dicha que Dios les ha negado en realidad; con la falsa angostura, la belladona, el laurel cerezo, adormecen a los que quieren. No hay una sola de esas mujeres egipcia, turca o griega, que aquí llaman curanderas, que no sepa en materia de química para dejar asombrado a un médico, y en materia de toxicología con qué asustar a un confesor.” (7)

La hechicera clásica, ya descrita como tal desde la antigua Roma por personajes como Teócrito en un poema llamado precisamente Pharmacon, es una mujer inteligente, hábil, con mucho mundo y amplios conocimientos sobre la recolección y los usos, tanto médicos como rituales, de diversas plantas que saben cómo y cuándo recoger de acuerdo a los ciclos de la luna y las estaciones.

Esto último alarmaba sobre manera a los jerarcas eclesiásticos preocupados por hacer que su religión fuera vista como la única y la verdadera.

Durante años discutieron si dentro de las “hierbas maléficas” se escondía algún demonio, o si en realidad eran variedades “del jardín del Señor” mal utilizadas por adoradores del diablo.

Por si las dudas, los fanáticos inquisidores decidieron condenar su posesión, conscientes de que ello desarmaría en buena medida al adversario.

Revisando los viejos relatos sobre posesiones demoniacas escritos por cronistas laicos o jueces eclesiásticos, es fácil constatar que la mayoría de las prácticas satánicas y actos de brujería se debían al uso de substancias psicoactivas, mientras que el resto puede atribuirse a casos de histeria y alucinaciones colectivas.

Durante los procesos inquisitoriales de la década de 1330 en Carcasonne -que es donde aparece por vez primera el antiguo rito del Sabbath bajo ese nombre- las transcripciones de un juicio a una mujer acusada de practicar la brujería, consignan declaraciones como esta: “se encontró con un macho cabrío gigantesco, al que saludó y al que se abandonó. El macho cabrío, a cambio, le hizo conocer las plantas venenosas, cociendo en calderos, sobre un fuego maldito, hierbas envenenadas… Desde entonces se ocupa en la confección de ciertos ingredientes y brebajes perjudiciales.” (8)

En el Fuero Juzgo -ordenamiento jurídico de la monarquía visigótica- aparecieron varias disposiciones que configuraron la cacería contra la “infame secta brujeril” y contra el uso ancestral de ciertas drogas. La Ley Sálica (424 d.C.) y el Concilio de Agde (506 d.C.) pugnaban ya por el exterminio de brujas y por la excomunión “a hechiceros, a vampiros y a quienes los consulten”. (6) Así pues, la receta y la autoadministración de cualquier fármaco no aprobado por los jerarcas del culto cristiano comenzó a castigarse con la hoguera. Para el poder apostólico sólo podían existir un Dios y una Iglesia, por tanto, sólo cabía luchar contra un Satán y una Brujería. Fue así que herbolarios, chamanes, hechiceras, bardos, druidas, sacerdotisas y pontífices de otros cultos, así como todos aquellos que se atrevían a hacer uso de drogas -ya sea con fines terapéuticos, rituales o simplemente recreativos- resultaron confinados a la categoría de “infames” y acabaron siendo perseguidos, sin distinción alguna, bajo el cargo de brujería. A partir de entonces, la práctica del sexo aunada al consumo y a “la confección de ciertos ingredientes y brebajes perjudiciales” fue una constante en los procesos inquisitoriales.

Cuando los españoles llegaron a América y se encontraron con que los autóctonos no sólo tenían conocimientos herbolarios sorprendentes, sino que usaban plantas con las que transformaban sus conciencias para contactar con otras realidades, el juicio y la condenación no se hicieron esperar. América tuvo también su cacería de brujas. No obstante, parece ser que en este continente han sobrevivido con mayor fuerza las tradiciones y secretos de la herbolaria, que mezclados idiosincráticamente con la tradición y la religión europea, han dado lugar al fenómeno de brujería-chamanismo que viven muchos pueblos de América Latina. Es por eso que además de las plantas de origen europeo como la belladona, el beleño y la mandrágora, en este capítulo se analiza también el toloache que usan los famosos brujos de Catemaco en Veracruz y en otras partes de México.

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DE LAS PLANTAS SOLANÁCEAS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Jesús Callejo Cabo: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995

4. Brau, Jean-Louis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973

5. Callejas Cabo, Jesús: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996

6. Crowley, Viviane: La antigua religión en la nueva era. La brujería a examen, Arias M. Editores, Barcelona, 1991

7. Dumas, Alejandro: “Toxicología” en El Conde de Montecristo Porrúa, México, 1980

8. Escohotado, Antonio: Historia General de las Drogas, Tomo I, Alianza Editorial, Madrid, 1994

9. García Piñeiro, Juan José: En busca de las plantas sagradas, Col. Nagual, Ed. Gaia, España, 1996

10. Gellerman, David: Cultural uses of hallucinogens, Internet (ya no está en la drección que estaba cuando lo consulté).

11. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991

12. Grieve, M.: A Modern Herbal, Internet (ya no está en la drección que estaba cuando lo consulté).

13. Heffern, Richard: Secrets of the mind-altering plants of Mexico, Piramid Books, USA, 1974

14. Krumm-Heller: Plantas sagradas, Kier, Buenos Aires, 198

15. Magnus, Brunus: Gran libro de la magia del incienso, hierbas y aceites, Edicomunicación, España, 1992

16. Maquiavelo, Nicolás: La mandrágora, Fontamara, México, 1987

17. Paracelso: Botánica oculta. Las plantas mágicas, Kier, Argentina, 1975

18. Saury, Alan: Las plantas fumables, Mandala ediciones, 1980, España

19. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993

20. Sédir, Paul: Las plantas mágicas, Edicomunicaciones, Barcelona, 1991

21. Uyldert, Mellie: Esoterismo de las plantas, La tabla de esmeralda, Edaf, España, 1982

Floripondio

DATOS GENERALES

Origen

Estrechamente relacionadas con la Datura (ver toloache), las especies de Brugamsia son arborescentes y están diseminadas por toda América Latina y Europa.

Sus variedades conocidas son: arborea, suaveolens, insignis, aurea y sanguina. Las especies aurea, suaveolens y arborea se conocen como floripondios en México, yas o borrachero en algunas regiones de Centroamérica y estramonios en España donde incluso se venden en invernaderos y a través de catálogos por correo.

Aunque Shultes y Hofman afirman que son nativas de América del Sur y “se sospecha que todas son cultivadas pues se desconocen en estado silvestre” (18), en México son bastante comunes. Yo he visto una sanguinea silvestre en el estado de México y varias aurea en el estado de Morelos creciendo en lotes baldíos además de en los jardines de varias casas.

Imagen escaneada de un catálogo de flores que  se venden contrareembolso en España

Todas las especies son biológicamente complejas y han sido utilizadas como alucinógenos desde tiempos inmemoriales, principalmente en los Andes y en el Amazonas donde reciben el nombre de toá. Se sabe poco sobre sus usos antes de la Conquista, no obstante, hay algunas referencias como la del científico francés La Condamine, quien menciona su uso entre los omaguas del río Marañón. Los exploradores Von Humboldt y Bonpland también hacen referencia a la tonga hecha con Brugmasia sanguínea que usaban los sacerdotes del Templo del Sol en Sogmosa, Colombia.

QUÍMICA

Identificación

Imagen escaneada de un catálogo de flores que  se venden contrareembolso en España

Floripondios o estramonios

Todas las variedades de Brugamsia crecen en regiones húmedas. La especie más difundida es la aurea con flores amarillas o más comúnmente con flores blancas. Es un árbol pequeño que llega a medir hasta 4 metros de altura, con hojas oblongo elípticas finamente bellosas. Las características flores alargadas e inclinadas hacia abajo pueden medir entre 18 y 23 centímetros de largo y son muy aromáticas, principalmente por las noches

Composición

Las Brugamsias pertenecen a la familia de las solanáceas y contienen los mismos alcaloides que las Daturas: escopolamina, hioscamina, atropina y los variados alcaloides del grupo tropano, tales como norescopolamina, aposcopolamina, metelodina, etc.

La escopolamina es la que aparece en mayor proporción.

Las hojas, los tallos y las flores contienen un 0.3% de alcaloides, de los cuales el 80% es escopolamina.

Formas de adulteración

No existen.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

Las flores de Brugamsia se ingieren preparadas en tés. Sus efectos comienzan entre los 15 y los 30 minutos y duran hasta 72, aunque cada vez con menor intensidad. La escopolamina que contiene esta planta es un agente anticolinérgico que actúa bloqueando los receptores colinérgicos en el cerebro. En función de ello se deprimen los impulsos de las terminales nerviosas o, si la dosis ha sido elevada, se estimulan y posteriormente se deprimen.

Usos terapéuticos

Según reporta Richard Heffern en su libro Secrets of the mind-altering plants of Mexico (12), el floripondio se usa de una manera muy similar al toloache. Se aplica externamente como un amplaste caliente para aliviar el dolor de huesos fracturados y otras heridas superficiales. También se usa por sus propiedades narcóticas, colocando flores debajo de la almohada para inducir el sueño.

Dosificación

La dosis letal de la escopolamina se halla alrededor de los 100 mg. No se conoce la dosificación exacta que pueda contener una infusión de floripondio. Normalmente se prepara una dosis moderada con una flor; dos a tres flores serían una dosis alta, y cantidades mayores pueden resultar peligrosas ya que la dosis activa de la escopolamina es muy cercana a su dosis letal.

Efectos psicológicos y fisiológicos

Sobre la escopolamina se sabe que no es un visionario como pueden serlo el LSD o la mezcalina, sino un auténtico alucinógeno. Las alucinaciones no son sólo visuales, sino también auditivas e incluso táctiles. Parecen tan reales que a menudo se pierde el contacto con la realidad por completo y un observador externo puede ver al sujeto intoxicado sosteniendo conversaciones incoherentes con personas inexistentes o realizando acciones totalmente fuera de contexto.

A nivel físico la escopolamina provoca disminución de secreción glandular, la producción de saliva se suspende produciendo sequedad de boca, sed, dificultad para deglutir y hablar, pupilas dilatadas con reacción lenta a la luz, visión borrosa para objetos cercanos e incluso puede llegar a producirse una ceguera transitoria; taquicardia acompañada, a veces, de hipertensión, enrojecimiento de la piel por vasodilatación cutánea y disminución de la sudoración, e hipertermia que puede llegar hasta 42°C.

Potencial de dependencia

La escopolamina no provoca tolerancia ni adicción física o psicológica. Su retiro no supone síndrome abstinencial alguno.

¿Qué hacer en caso de emergencia?

La intoxicación con floripondio es muy peligrosa, ocasiona vómitos, arritmias cardíacas, taquicardia severa, fibrilación, insuficiencia respiratoria, colapso vascular, convulsiones y en casos fatales coma y muerte. Ante cualquier sospecha debe aplicarse un lavado gástrico y debe tratarse al paciente con carbón activado o con un inhibidor de la colinesterasa como la fisostigmina, por lo que debe considerarse como urgencia médica.

En caso de malviaje hay que tranquilizar a la persona, aunque es poco probable poder entablar una comunicación coherente con ella. Lo mejor es cuidarla para que no se lastime mientras dura el efecto y solicitar atención médica si se presenta algún otro síntoma físico distinto a los aquí descritos.

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

El cultivo del floripondio es legal y puede comerciarse libremente; de hecho es relativamente fácil hallarlo en invernaderos especializados.

Los usos andinos del floripondio

Juan José García Piñeiro en su libro En busca de las plantas sagradas (9), cuenta que algunos chamanes peruanos que trabajan con la ayahuasca también lo hacen con el floripondio, aunque lo más común es que se especialicen en una sola planta pues consideran peligroso hacer lo contrario.

Dice también que los que se especializan en esta planta, los “floripondieros” viven una vida considerablemente más corta que los otros.

Se sabe que los gumbianos del sur de Colombia las llamaban flores de yas y decían de ellas:

Qué placentero es el perfume de las flores largas y acampanadas del yas cuando uno las huele por la tarde… Pero el árbol tiene un espíritu en forma de águila que llega con el viento y luego desaparece… El espíritu es tan malo, que si una persona se queda al pie del árbol, olvidará todo, sintiéndose como si estuviera en alas del espíritu del yas… Si es una mujer, al descansar a la sombra del árbol soñará con los hombres de la tribu de los paez, luego, una figura será depositada en su vientre y nacerá seis meses después como semilla del árbol. (18)

No siempre es fácil obtener una audiencia con los dioses

En Plantas de los Dioses, Hofmann y Shultes aseguran que, a pesar de su belleza, las flores de Brugamsia ocasionan dificultades. Para ellos también son plantas de los dioses, pero no como el peyote, los hongos y la ayahuasca “que son regalos más agradables”. Desde su perspectiva, sus efectos “poderosos y molestos, con periodos de violencia e incluso de enfermedad temporal, así como los males que siguen a su ingestión, contribuyen a situarla en un lugar de segunda categoría”. Terminan su diagnóstico diciendo que los dioses no siempre se esfuerzan por hacer la vida fácil y estas flores “son un regalo perenne que recuerda que no siempre es fácil tener una audiencia con los dioses.” (18)

El borrachero hace que los payés se vuelvan locos

En colaboración con Robert F. Raffauf, Richard Evan Shultes publicó en Colombia otro libro sobre los médicos tradicionales de la Amazonía colomiana, sus plantas y sus rituales, cuyo título es El bejuco del alma. A diferencia del libro anterio, éste es un libro básicamente fotográfico con algunos textos descriptivos muy breves y citas de otros autores. Las fotografías son un excelente testimonio antropológico y botánico de personas y plantas que por desgracia cada día son menos comunes debido a la invasión de la “civilización” en esos territorios.

Según se informa en alguno de los textos, en la Amazonía colombriana llaman borrachero al floripondio y dicen que los payés (chamanes de la etnia de los kamsá) lo utilizan con precaución por el respeto que les causa su poderoso espíritu..

He aquí el contenido de dos páginas del libro que hacen referencia a la planta y a sus alcaloides:

Imagen escaneada del libro

En la medida en que el chamán debe tener trances frecuentes, no le gusta emplear Datura… porque se cree que el poder de la planta es tal que su uso reiterado puede producir la locura. M.J. Harner (1973)

Un borrachero importante (Brugmansia suaveolens) de las tierras bajas calientes
Pepino, Macoa, Putumayo

Entre los indios inganos y sionas de las tierras bajs del Putumayo, la Brugmansia suaveolens (antes conocida como Datura suaveolens) todavía se usa como medicina y como narcótico. También se añade a otras drogas de la región, v. gr. Banisteriopsis caapi.

La Brugmansia suaveolens es la única especie del género que crece bien en las calientes tierras bajas. Consecuentemente es muy usada en las regiones amazónicas y a lo largo de los ríso de las tierras bajas del sur de Colombia y de Ecuador. (21)

Cristales de escopolamina
Aislados de una especie de Brugmansia

El componente alucinógeno más activo de varias plantas solanáceas usadas en la A,azonía occidental es la escopolamina. Aparece, junto con la atropina, en diversas especies de Brugmansia, Methysticodendron y posiblemente de otras de la misma familia.

Plantas que contienen estos alcaloides también se han usado por siglos en otras partes del mundo; los mismos alcaloides se hen empleado en la medicina moderna por más de cien años. (21)

Imagen escaneada del libro

Además de otros síntomas desagradables, estas solanáceas y sus elementos activos, especialmente la atropina y la escopolamina, dan origen a alucinaciones y a ilusiones visuales, del oído y del gusto… Ellas no son agradables, sino por el contrario, de una clase aterradora y angustiosa. L. Lewin (1931)

Receta de para hacer una infusión o té de floripondio blanco para dos personas:

Debido a que muchas personas que leyeron mi experiencia me preguntan cómo hacer la infusión de floripondio, aquí les comparto paso a paso la receta que seguimos mis amigos y yo:

Hervir un litro de agua y cuando esté hirviendo, poner 5 ó 6 flores frescas de Brugamsia aurea (blancas de preferencia) y dejar que hiervan junto con el agua cinco minutos más. Cuando esté lista la infusión, retirarla del fuego y dejar enfriar un poco. Se puede beber fría o caliente. Al terminar de beber el líquido se recomienda comer UNA flor por persona y tirar el resto de las flores.

Cuatro advertencias súper importantes:

1. NUNCA utilices más flores de las que aquí se recomiendan (máximo 3 por persona). Es preferible que NO te haga efecto a que te arriesgues a una sobredosis, ya que la dosis activa de escopolamina es bastante cercana a su dosis letal. La concentración de alcaloides (escopolamina) es diferente en las distintas variedades de la Brugamsia, y también depende de los ciclos naturales de la luna (en luna llena, por ejemplo, las flores están más concentradas). Por eso es que si has seguido la receta anterior al pie de la letra y no te hace efecto, es mejor que pruebes a hacerla otro día, cuando la luna esté en otra posición o con flores de otra planta.

2. Recuerda que los efectos duran casi TRES días. El primero de ellos con mayor intensidad en los cambios perceptuales, pero los siguientes dos días, aún estarás de viaje… Tendrás verdaderas alucinaciones (verás, escucharás e incluso podrás oler, cosas que no están en el mundo físico donde se encuentra tu cuerpo). Y tu visión física se verá afectada. De hecho, durante días verás las cosas borrosas, así es que NO CONDUZCAS hasta que recuperes tu visión por completo.

3. Por eso es que debes tener el máximo cuidado, teniendo la precausión de contar por lo menos con un amigo que NO tome y pueda vigilarte; y teniendo la sensatez de realizar la experiencia cuando tengas por lo menos unos cinco o seis días libres de responsabilidades, o sea, cuando no tengas que ir a la escuela o a trabajar y no tengas preocupaciones importantes.

4. Procura hacer algún ritual personal antes de tomar esta potente bebida y ponte en las manos de la divinidad, tal como tú la concibas, para que te proteja y te guíe durante toda la experiencia.

Por favor, antes de escribirme para preguntarme algo sobre el floripondio, ten en cuenta que realmente no existe manera de acortar los efectos y ten en cuenta que yo no soy farmacóloga, ni botánica y por lo tanto no sé cuáles son las dosificaciones exactas de cualquier tipo de Brugmancia en cualquier momento del año, lo cual varía muchísimo… Yo sólo puedo hablar de lo que fue mi experiencia, las dosis que yo tomé, la forma en que lo preparamos mis amigos y yo y eso es todo… no puedo arriesgarme a recomendar variaciones con una planta tan peligrosa poniendo en riesgo la salud de otros.

Alarmantes casos de intoxicación con floripondio en adolescentes

Resulta que a principios del 2006 un señor argentino, llamado Teodorico Hildebrandt, me escribió el siguiente mensaje:

Remitente: Teodorico Hildebrandt
Destinatario: infodrogas@mind-surf.net
Fecha: domingo, 15 de enero de 2006, 14:36:13
Asunto: Peligroso

=================Texto del mensaje original===============

Señora Karina Malpica

No sé realmente cómo conceptuar su página, a raíz de lo que ha sucedido aquí en General Roca, Río Negro, Argentina. Por favor, le pido que lea esta nota que aparecerá en el matutino “Río Negro”, de esta ciudad de Roca, el 22 del corriente.
Considero que no se gana nada ocultando la información, pero Internet es un arma de doble filo, especialmente es peligroso para jóvenes inexpertos y sin el necesario apoyo familiar.

Creo también que usted hace una apología del consumo de esta planta, lo que seguramente ha sido un atractivo adicional para estos adolescentes.
=====================
Nuestro “floripondio”, bellas flores y peligrosa

La de hoy más parece una página dedicada a la medicina, pero es que esta planta es tentadoramente hermosa y puede resultar fatal.

En ocasiones anteriores hemos analizado el tema de las plantas que parecen ser inofensivas, pero que pueden entrañar un grave riesgo para personas desinformadas, especialmente niños y adolescentes.

Una de ellas es la conocida como “floripondio”, una herbácea que por el frío en nuestra región se comporta como anual pero rebrota todos los años y de “yapa” produce gran cantidad de semillas que, con una ligera lluvia primaveral, germinan con suma facilidad y posteriormente se las arreglan con muy poca agua para seguir su desarrollo, florecer y semillar.

En recuadro cito las especies de Datura y su familia “hermana” Brugmansia, más comunes en nuestro país, con flores espectaculares por su colorido, tamaño y hasta perfume. De todas ellas, Datura metel (nuestro “floripondio”) y Datura ferox (“chamico”) son las únicas que logran semillar, ya que a las demás no les alcanza el ciclo vegetativo para ello.

Una carta de lectores, enviada por una persona de mi entera confianza, me puso sobre alerta. También me sugirió que haga una nota al respecto, para que los padres estén sobre aviso del peligro que significa su cultivo en jardines o espacios públicos y el acceso irrestricto a Internet.

Un grupo de adolescentes, entre 14 y 15 años, encontró una planta de Datura metel y se prepararon un té. Las consecuencias fueron que tuvieron que ser hospitalizados, uno de ellos aparentemente en estado grave.

“Le pido que incluya el tema de esta planta alucinógena en sus notas. Según me comentó un padre (vecino), su hijo encontró la receta en internet (es lo que él sospecha) y en el hospital le dijeron que es alto el porcentaje de personas que llegan intoxicados con el “floripondio”. Uno de los padres insistió en que el tema es “popular” entre los jóvenes, que hubo muchos casos anteriormente y que muchos no saben nada de la planta y su peligro por ingestión.

Por suerte están todos bien, después de tres o cuatro días con los efectos de este alucinógeno.

El padre agradece que el municipio haya sacado la planta, pero que él retiró unas plantitas, unos brotes, que habían quedado en el cantero de Neuquén y Nueve de Julio, aquí en Roca.” […]

Por mi parte, agrego que me ha sido sumamente sencillo encontrar un informe exhaustivo sobre este alucinógeno, usado por los “chamanes”, por lo que no me extraña que estos pibes (y otros) también hayan leído las recetas … lástima que su condición de “adoles-centes” los llevó a realizar la experiencia, con riesgo para sus vidas.

Teodorico Hildebrandt

Fuente:http://www.mind-surf.net/drogas/floripondio.htm (una investigación de Karina Malpica). Esta es la página que visitaron los intoxicados. Abrala y se va a asombrar.

==============Fin del texto del mensaje original===========

En realidad me impactómucho pensar en chicos de 14 ó 15 años hospitalizados porque al leer un relato de qué bien me fue a mí en mi viaje, quisieran imitarme y las cosas les salieran mal, por imprudencia, por no seguir las advertencias al pie de la letra, por ser hipersensibles a la escopolamina o por lo que sea… La cuestión es que el floripondio no es como la marihuana, donde lo peor que puede pasarte es un malviaje; con el floripondio lo peor que puede pasarte es que te mueras…

Entonces enfrenté un grave dilema: si dejo la información en esta web, presuntamente estoy incitando a los chicos imprudentes a arriesgar sus vidas; y si la quito, quizá estoy privándoles de la información que necesitan esos mismos chicos imprudentes u otros que de cualquier forma se han enterado de la existencia del floripondio, como yo, y de todos modos lo piensan probar, sin información alguna, como hice yo…

De hecho hay algunas cosas que probé y que no consigné en esta web porque realmente me parecieron peligrosas y nada dignas de ser experimentadas. Por ejemplo unas gotas que mis amigas y yo nos metimos por la nariz. A una de mis amigas que las usó tres veces le ocasionaron problemas permanentes de visión y a mí (por primera y única vez en mi vida) me hicieron perder la conciencia completamente durante un par de horas, en las cuales mis amigas me dicen que yo estuve normal, sin hablar, pero tranquila, aunque yo no me acuerdo absolutamente de nada. Drogas como esas decidí ni siquiera mencionarlas en mi web ya que con lo que hay, que es suficiente conocido, da para muchas horas de investigación a los que deciden explorar las drogas.

Con el floripondio estuve pensando mucho si incluirlo o no incluirlo, porque dentro de todo, yo disfruté mucho la mayor parte de mis tres días bajo sus efectos.

Finalmente decidí ponerlo precisamente porque es muy abundante y muy peligroso y pensé que más valía tener la información a la mano.

El mensaje del argentino, en realidad fue como la última gota que derramó el vaso, ya que antes había recibido muchísimos otros mensajes de gente haciéndome algún tipo de pregunta sobre el floripondio. Muchos querían probarlo pero que no les durara tres días el efecto y me preguntaban cómo acortarlo; otros me comentaban que ya lo habían probado y no les había hecho efecto en la dosis que yo ponía como segura y me preguntaban hasta qué punto podían aumentar el número de flores para volver a probarlo…

A los primeros los desalentaba completamente a probarlo ya que no hay una dosis menor que la activa y la activa dura los tres días. O sea que realmente no existe manera de acortar los efectos. Y a los otros no les contestaba porque simplemente no soy farmacóloga, ni botánica y no sé cuáles son las dosificaciones exactas de cualquier tipo de Brugmancia en cualquier momento del año, lo cual varía muchísimo… Yo sólo puedo hablar de lo que fue mi experiencia, las dosis que yo tomé, la forma en que lo preparamos y ya… no puedo arriesgarme a recomendar variaciones con una planta tan peligrosa poniendo en riesgo la salud de otros.

Por eso es que, tras leer el mensaje del argentino, finalmente decidí quitar la página del floripondio y le escribí lo siguiente:

Remitente: Drogas <infodrogas@mind-surf.net>
Destinatario: “Teodorico Hildebrandt”
Fecha: viernes, 17 de febrero de 2006, 15:26:33
Asunto: Peligroso

=================Texto del mensaje original===============
Estimado Teodorico,

Le agradezco que me haya enviado esa nota de prensa. Ha sido determinante para ayudarme a tomar la decisión de retirar la página del floripondio ya que tenía sentimientos encontrados al respecto. Supongo que tardará un tiempo que deje de aparecer en el caché de los buscadores, pero en fin… Espero que ya no haya más ingresos en Argentina debido a mi “apología” del floripondio.

Reciba un abrazo y mucha paz.


Karina Malpica
www.mind-surf.net/drogas

==============Fin del texto del mensaje original===========

A raíz de haber retirado la página, el resultado fue que me llegaron más consultas que nunca acerca del floripondio… Estas son las últimas cinco:

  1. hola, me encanta tu pagina y tu forma de ver las cosas [..] bueno te comento mi duda, que es la siguiente: el te de floripondio da sueño y sensasion de malestar,¿es dañino o negativo dormirse bajo los efectos del te de floripondio? ¿podria morirme o pasar al coma por dormir despues de haber tomado te de floripondio? desde ya muchas gracias
  2. hola Karina….cómo te va?…te habla fabián..quisiera que por favor me suministraras mas informacion con respecto al floripondio..o campanita…..puesto que tengo unas ganas de tomar su té…ya he leido un articulo de una lectora..pero no pude ver tu experiencia…soy de venezuela y aqui las personas que la han probado me dicen que es muy fuerte y que es mejor no probarla..pero por lo que se ellos abusaron con la dosis..jeje…si me pudieras suministar mas informacion del tema te lo agradeceria…
  3. hola karina mi nombre es juan , con una amiga en tres o cuatro dias vamos a probar el te de floripondio , por lo que nos dijieron es mejor tener a alguien al cuidado de uno mientras esta bajo los efectos ? otra pregunta que me importa muchisimo y es la razon de este mail es cuanto dura el efecto del te ? bueno por favor me gustaria que me contestes. muchas gracias.
  4. Hola, te escribia para ver si me podias informar sobre la duracion del efecto alucionogeno producido al consumir esta infusion. Tambien cuales pueden ser las consecuencias en el caso de haber ingerido cantidades excesivas del té , y qué color debe tomar cuando ya este preparado. Y si es posible sobre las cantidades que no resulten nocivas pero que cumplan con su efecto alucinogeno siendo ésta la primera vez que una persona consume. Gracias por la antención. Julia
  5. muchas muchas gracias karina por la respuesta tan rapida. perdona la insistencia pero este tema me revoluciona demasiado , tengo unas preguntitas mas , los efectos son tas fuertes que somos capazes de hacer cosas totalmente incoherentes y sacadas ? hay algo para bajar los efectos y/o tranquilizar a una persona que agarro un mal viaje ?(aparte de la contenmcion de amistades , me refiero a algo que se pueda consumir para bajar los efectos)y la ultima es en u litro de agua cuantas flores me recomendas que ponga ? cuando nos referismo a flores nos referimos a la flor entera no ? no a los petalos ?. bueno karina informame sobre estoy que estoy muy entusiasmado en hacer esta experiencia .

Pues bien, la cuestión como se ve aquí, es que a pesar de yo haber quitado la página del floripondio, siguió habiendo muchas personas dispuestas a probarlo. Seguramente muchísimos más que los pocos cautos que me pidieron información antes de lanzarse…

Primero opté por escribir un mensaje genérico que incluía respuestas a las preguntas que más se repetíany lo envié a quienes me solicitaban información sobre el floripondio, pero era cansado y tengo poco tiempo para responder mensajes, así es que pensé de nuevo en la conveniencia de subir otra vez la página del floripondio, quizá simplemente quitando la parte del relato de mi experiencia…

Como no estaba segura respecto a lo que sería mejor para todos, pedí la opinión de los lectores a través de mi blog. La gran mayoría de los comentarios me alentaron a dejar la página del floripondio. Es por eso que la colgué de nuevo y ahora puedes leerla.

Decidí dejar el relato de mi experiencia porque es un testimonio de que no toda la gente que consume un alucinógeno entra en un estado de psicosis; de que es posible llegar a darse cuenta de que uno está alucinando en el momento mismo de la alucinación; y de que incluso bajo los efectos de un alucinógeno es posible lograr un aprendizaje espiritual si uno está ya dentro de la senda espiritual.

También decidí añadir tres subtítulos, éste que estás leyendo y los dos que siguen, como forma de alertar a los “adolescentes inconscientes” y al público en general interesado en probar el floripondio acerca de los graves peligros que entraña esta popular y enigmática planta. Así es que, por favor, no te conviertas en una estadística más de los que ingresan al hospital por intoxicación. Sé prudente y mejor ni lo pruebes…

Y si a persar de mis consejos aún piensas hacerlo, documéntate bien, corrobora en otras fuentes la información que aquí has encontrado y no dejes de seguir las cuatro advertencias del apartado anterior.

Relato de un malviaje con floripondio de alguien que fue a parar al hospital

Este mensaje lo escribió en mi blog Ignacio, un amable lector que quiso opinar sobre la controversia anteriormente mencionada. Le agradezco mucho que haya compartido su experiencia aportando argumentos muy útiles que aquí compartimos:

Bueno la verdad es que coincido con que la informacion sobre el floripon que se encontraba en tu pagina, esta abordada como nunca habia visto antes. Te voy a contar un poco de mi historia, yo consumi esta planta cuando tenia 16 anos (ahora tengo 19), me base en la info dada por mi grupito o banda y decia asi (20 flores en un litro de agua y dejala hervir una hora hasta que queden dos tazas, y toma una de estas).

El resultado fue: a los 50 min de haberlo ingerido empese a sentir los pies como si fuera a pisar sobre un colchon, y enseguida me dieron muchas ganas de orinar mi cuerpo estaba adormecido como si estuviera muy ebrio, luego recuerdo que me vino un ataque de panico en el que senti que todos a mi alrededor no eran amigos y que estaba solo en esa casa, que me tenia que ir de ese lugar.

Hasta aqui las cosas no iban tan mal, luego estoy en mi casa mirandome a mi mismo en un espejo con una mirada tan distinta que no me reconoci y me asuste y rompi el espejo al caerme y tirar la cortina del banio, luego estoy en mi cuarto tocando mi guitarra con mis dos mejores amigos, y de pronto los dos desaparecen, y yo no puedo explicarme a donde fueron, entonces siento que la guitarra es muy suave y me doy cuenta que en realidads es una frazada (acolchado) , un tiempo mas tarde aaparece en mi casa un medico que me pregunta que ingeri y yo le contesto floripondio, pero fue hace mucho ya se me fue el efecto. Al otro dia o a los dos dias no se exactamente me despierto y encuentro a mi madre muy enojada preguntandome que habia consumido y yo le dije que no recordaba , al rato recorde y le dije floripondio. Entonces empezaron a contarme todo lo que habia pasado y yo no lo creia hasta que fui a la casa de unos amigos y me contaron algo mu similar a lo que habia dicho mi madre !

Entonces me senti confundido y empece a escuchar mi viaje. La historia es que luego de mis primeros efectos empece a deambular por la casa de un amigo y a tropesarme contra todo lo que habia adelante incluso paredes, entonces decidieron llevarme a mi casa, durante el camino yo reaccionaba violentamente, no hablaba y me orinaba encima. Cuando llegaron a mi casa no habia nadie y se quedaron todos conmigo , entonces llego mi hermano y me vio a mi parado hablando con dos figuras que habia en la pared (dos negros brasileros fumando pipas) y entonces me pregunto a mi que estaba haciendo y al darme vuelta mi mirada estaba completamente perdida, entonces decidio llamar a el medico, tambien aparecio su novia y yo la agarraba y le decia que tuviera cuidado con los lagartos, un rato despues cuando llego el medico yo habia recobrado la cordura pero fue momentaneo (momento que relato anteriormente) luego de esto que duro unas 12 horas consigo dormir y me despierto por momentos siguiendo alucinando hasta unos dos o tres dias despues.

En fin esta fue mi experiencia con el floripondio, que creo podria ser de otra manera si hubiera visto la pagina de Karina una semana antes de haberla descubierto por primera ves.

Sobre volver a consumirlo imaginan que tengo miedo, y al menos hoy no hay nada que me convenciera de lo contrario.

Comment by IGNACIO — 25June, 2006 @ 10:33 pm

Tratamiento médico recomendado en casos de intoxicación con escopolamina

El texto que sigue a continuación es parte de “INTOXICACION AGUDA POR BURUNDANGA” de la doctora Myriam Gutiérrez de Salazar, del Hospital San Juan de Dios. Es una Versión revisada del capítulo correspondiente en: Manual de Urgencias en Medicina Interna. Asociación Colombiana de Medicina Interna. Ediciones Acta Médica Colombiana.

Está tomado de las Guías de Actuación en Urgencias y Emergencias, que pueden encontrarse en esta dirección electrónica:www.aibarra.org/Guias/10-12.htm

Creo que es importante tener aquí esta información ya que puede salvar la vida de alguien en caso de emergencia, si por ejemplo un doctor busca en internet qué hacer con un adolescente ingresado que dice haber tomado un té de floripondio…

Conserve la vía aérea permeable y una adecuada oxigenación, hidratación, control de hipertermia con medios físicos (bolsas de hielo, compresas frías, etc.), acolchone la cama para evitar lesiones, y coloque catéter vesical. El cuarto debe estar a media luz para evitar estímulos hasta donde sea posible.

Es benéfico disminuir la absorción con lavado gástrico, preferible con carbón activado y catártico salino, lo cual debe iniciarse sin demora si el veneno se ha ingerido oralmente. Si se observa recuperación progresiva del paciente y mejoría satisfactoria del cuadro clínico, se continúa con medidas generales y observación permanente hasta darle de alta. Si presenta delirio y coma, causado por grandes dosis de tóxico, la fisostigmina (Antilirium), es el tratamiento indicado. Esta droga inhibidora de la acetilcolinesterasa, corrige los efectos centrales y los efectos periféricos.

Se consiguen ampollas de 1 mg en 5cc. La dosis tarapéutica es de 0.5 - 2.0 mg IV lentos en adultos. Si el diagnóstico es correcto, se observa una respuesta rápida (diagnóstico terapéutico). Como la fisostigmina se metaboliza rápidamente, el paciente puede caer otra vez en coma en una o dos horas, necesitando nuevas dosis.

Puede repetirse la dosis a los 15 minutos muy lentamente ya que si se aplica rápidamente produce convulsiones, salivación excesiva o vómito que obliga a suspenderla.

Está contraindicada su aplicación en hipotensión. Es una sustancia peligrosa por lo cual su uso debe limitarse en pacientes con manifestaciones anticolinérgicas severas.

El diazepam, es muy conveniente para la sedación y el control de convulsiones. Debe evitarse las grandes dosis porque la acción depresiva central puede coincidir con la depresión producida por el envenenamiento escopolamínico.

La neostigmina (prostigmine), sólo corrige los efectos periféricos pues no atraviesa la barrera hematoencefálica; en niños por la deficiencia fisiológica de dicha barrera, podría mejorar algunas manifestaciones centrales. Se consiguen en ampollas de 1.2000 y comprimidos de 15 mg. En niños no se usa y en adultos sólo si los efectos periféricos del tóxico son notorios. Se debe usar con precaución ya que puede desencadenar crisis asmática, hipotensión arterial o colapso circulatorio.

Vitamina C: es útil para aumentar la eliminación de los alcaloides por el mecanismo de acidificación de la orina. En dosis de 1 gr IV cada 8 ó 12 horas en adultos ó 200 mg/kg día dividido en tres dosis, en niños se mantiene el pH urinario en 4. Además si es necesario utilizar fisostigmina retarda su hidrólisis favoreciendo su acción a nivel central.

Las fenotiazinas no deben usarse porque su acción antimuscarínica puede intensificar la toxicidad. Hospitalizar según criterio médico.

Otra receta de floripondio

Desde que esta página está colgada en internet me han escrito varias personas pidiéndome más informaciones al respecto y algunos pocos aportando también sus propios puntos de vista y sus experiencias alr especto. Aquí copio los mensajes que intercambié con una de estas personas.

Karina, recientemente he encontrado tu pagina en la red, y he visto que tanto tu como otros no saben cual es la forma correcta de preparar el te de Floripondio, Esto me resulto muy alarmante puesto que puede haber casos de intoxicación serias e incluso muerte. Es por eso que me atrevo a hacerte llegar la receta que vengo utilizando desde hace un tiempo para preparar el te. Por lo general se cree que solo las flores tienen propiedad, pero no es así, también se puede preparar un excelente te con las hojas y tallos de la planta. Para 1 taza de 250 cc 10 hojas o una flor, no mas. Es recomendable esa cantidad para que los efectos no trascienden de las 12 o 15 horas… El grado de alteración de conciencia es excelente y muy positivo para realizar experiencias extrasensoriales. Por otro lado es mas que recomendable, no beber dicho brebaje si se encuentra uno en un estado anímico malo. Es decir, si estás triste, enojado, preocupado etc…También es recomendable que los principiantes en el tema, busquen a una persona que los guíe en la experiencia Espero que esto sirva de algo para los que estén interesados en realizar la prueba. Recuerden siempre que el te de floripondio nada tiene de parecido a fumar un faso de marihuana o de salvia divinorum! el efecto es totalmente diferente y puede ser muy productivo en la búsqueda del ser así como también puede ser contrapoducente si no hace con la responsabilidad que esto conlleva… La receta ha sido probada en mi familia desde hace décadas y nunca hemos tenido dolores de cabeza con ninguno de los practicantes. Y recuerden que en esta medida, los efectos duran no mas de 15 hrs… por lo tanto se puede hacer sin preocupaciones. No es recomendable que se dejen objetos corto punzantes ni dañinos puesto que durante el viaje, los objetos pueden variar de formas y colores. NO manejes ni operes maquinaria bajo los efectos del te! Muchas gracias por tu tiempo y espero que de verdad mi receta ayude a los inexpertos e interesados en el tema… saludos

Ivan

Estimado Iván, Gracias por tu aportación. Me gustaría hacerte unas preguntas para complementarla: ¿Hace cuánto tiempo que tomas el floripondio? ¿Cada cuándo lo haces? ¿En qué contexto lo usas? ¿Cuando dices que la receta ha sido probada en tu familia durante décadas, a qué te refieres? ¿Son curanderos o con qué finalidad la utilizan? ¡Muchísimas gracias de antemano por tus respuestas!

Te comento que mi familia viene de una larga trayectoria en el campo esotérico. Solo algunos de nosotros (me refiero a mi flia. y a lo que te intentaba decir con lo de varias generaciones), realizamos proyecciones astrales, lectura de tarot, péndulo, curaciones y otras artes esotéricas. El uso de la receta de floripondio, viene de hace unas 4 décadas masomenos. Solo la uso circunstancialmente, es decir cuando necesito un nivel de concentración mas elevado, dado que las propiedades alucinógenas y relajantes ayudan en esto ultimo. Te aclaro también, que el contexto en el cual se debe usar la planta, es de total tranquilidad, lejos de cualquier cosa que pueda afectarnos a los sentidos, ya sean luces, música alta, gritos, autos etc… El problema es que como resultado de este tipo de ataques a los sentidos, estando bajo efecto del floripondio, termina en lo que solemos llamar un “mal viaje” . En cambio, el viaje puede ser totalmente favorable para un experimentado. Lo único que quiero aclarar, es que los principiantes, deben encontrarse siempre bajo el cuidado de alguien más (preferentemente que sepa del tema). A continuación te repito la receta que ya antes te mande.

Una Flor o entre 10 y 12 hojas de la planta. Para una taza (250cc), y para una persona. El efecto no dura mas de 15 hrs.

JAMAS DEBE SER MEZCLADO CON BEBIDAS ALCOHOLICAS, U OTRO TIPO DE SUSTANCIA (drogas) Y ALEJAR DEL ALCANCE INMEDIATO UBJETOS CORTANTES Y DEMAS COSAS QUE PUEDAN HACER DAÑO. RECUERDA QUE LOS OBJETOS, LAS PAREDES, LAS COSAS EN GENERAL, BAJO EL EFECTO DE ESTE ALUCINOGENO, TIENDEN A NO SER LO QUE REALMENTE SON.

El floripondio, los sueños y el temazcal

Estos son otros de los interesantes mensajes que he recibido:

Hola Karina, te escribo desde Colombia, leí con mucho interés tu articulo sobre el floripondio y me gustaría compartir contigo la forma correcta de usarlo. Acá en Bogotá se da como una maleza, lo puedes ver en todas partes especialmente en lotes baldíos y jardines. Al espíritu del floripondio llamado en Colombia “cacao sabanero” o “borrachero”, no le gusta ser consumido, y es un maestro duro y celoso; el floripondio es una planta onírica y como tal, su verdadero potencial espiritual se desarrolla durante el sueño. La manera correcta de utilizarlo es: cortar algunas flores en luna llena durante la madrugada pidiendo al espíritu, guía y un buen sueño, el día de la experiencia es importante ayunar, y en la noche colocar algunas flores bajo la almohada antes de dormir, 2 a 3 flores son suficientes. De esta manera el potencial revelador de su espíritu se manifestará de una manera muy clara mostrándonos aspectos de nuestra vida, de nuestro camino en ella y de nuestro futuro. No falla, los sueños son indescriptibles, al otro día lo recuerdas todo. Es especialmente recomendable cuando te sientes perdido en la vida o cuando no sabes que camino seguir. Espero que esta información te sea de utilidad. Saludos.

Maurizio Cian

Encontré tu pagina de internet buscando información sobre el floripondio. Hace unos días visite un temazcal en Veracruz, debo confesar que no fumo mariguana, lo que si he experimentado es el alcohol y el tabaco pero casi no lo hago. Bueno para no hacerte el cuento largo, dentro de el temazcal había muchas flores de este árbol, ya te imaginaras que rico olía. Casi al final del temazcal con el calor sentía morir, pero en general fue muy agradable la sensación de estar ahí dentro. Lo bueno vino después, al salir estaba muy mareada y no veía muy bien, un amigo me ayudo a meterme al arroyo de agua fría y también a salir porque no estaba en mis cinco sentidos. No sé si fue el temazcal o las flores, pero sentía un fuerte mareo y debilidad, pero sobre todo un infinito placer físico y espiritual, sentía mucho amor, aunque al principio miedo por no saber que pasaba, pero lo supero la plenitud que experimenté. No sé que pasó, pero es algo que cambio mi vida positivamente, me siento relajada, contenta y con mucha paz, no se si fue el temazcal o las flores pero fue una experiencia espiritual muy positiva y fuerte, me siento muy libre. Te lo comparto porque no le he dado vuelta a la pagina, me siento maravillada y sé que a algunas de las personas que se los comente no podrían entenderlo hasta que lo vivan

Saludos y gracias por tu página

Gaby

MI EXPERIENCIA PERSONAL

El siguiente relato no sólo ilustra los efectos del floripondio, sino que ofrece un panorama sintético de la forma en que fui estructurando la investigación contenida en estas páginas y algunas situaciones personales por las que atravesé en esa época.

La primera vez que tomé floripondio fue en una situación imprevista. Me encontraba en un pueblo de Tepoztlán, Morelos, México con un grupo de amigos en una pequeña cabaña junto a las montañas. La tarde ya había caído, estábamos fumando mota y tocando tambores cuando G notó que un floripondio blanco (Brugamsia aurea) que había fuera de la cabaña, estaba cuajado de flores en ese momento y sugirió hacer una infusión. Éramos ocho personas y usamos 24 flores para la cocción. A, quien ya había experimentado los efectos del floripondio, nos advirtió que no nos preocupáramos porque nuestra visión iba a estar borrosa por lo menos dos o tres días después de la experiencia.

Nos sentamos en círculo, encendimos copal y bebimos de la misma taza siete de las ocho personas presentes hasta terminarnos toda la olla de la infusión. Al finalizar la última ronda, X me dio una flor para que me la comiera. Conversamos un poco y enseguida tuvimos deseos de salir.

Esta fotografía la tomé en Tepoztlán, México

El árbol del cual cortamos los floripondios

Recuerdo que perdí el equilibrio al incorporarme y caí, pero no me costó trabajo levantarme y caminar con los demás hacia un área despejada. Allí nos sentamos a observar las estrellas y comentar la inusual profundidad que parecía tener el cielo.

No me estaba sintiendo nada bien, estaba tan mareada que me metí a un tipi en el que había dormido alguna otra noche que C y A, los anfitriones, me invitaron a quedarme. Encendí una vela, me acosté sobre el camastro, me cubrí con una manta e intenté dormir pero las náuseas me lo impedían; en eso entraron G, L y R y se instalaron a charlar. Mis náuseas se tornaron insoportables por lo que salí del tipi arrastrándome para encontrar un sitio donde vomitar. No podía incorporarme; X, que iba entrando al tipi me hizo un comentario en una voz de borracho bastante cómica, pensé que estaba fingiendo pero cuando le contesté, lo hice con la misma voz de borracha que él. No podía dejar de arrastrarme, como que mi cuerpo pesaba demasiado y no lograba equilibrarme. Por fin logré incorporarme después de dos intentos de caídas.

Las náuseas eran menos fuertes, pero por si las dudas, decidí bajar hacia los baños secos; en el camino me encontré a unos turistas que me preguntaron precisamente por los baños. Les señalé el lugar hacia donde me dirigía y traté de controlar mi voz para que sonara normal, pero no pude articular nada de lo que estaba pensando; dije algo completamente distinto e incoherente, con la misma voz de borracha pero agravada ahora con tonos ya francamente guturales… así es que mejor cerré la boca y seguí caminando en la oscuridad.

Nunca encontré los baños, de hecho se me olvidaron; creo que estaba luchando con una cerca de alambre de púas que me hirió el dorso de la mano derecha, pero no estoy segura, también pudo ser una planta con espinas puntiagudas que quise apartar de mi camino, recuerdo mi mano sangrando en ambas escenas. De repente vi dos luces de un azul espectral dentro de una montaña a la que le llaman La Puerta; alguien me comentó alguna vez que los lugareños aseguran que allí existe una puerta dimensional hacia una ciudad intraterrena. Me dio curiosidad y miedo ir hacia allá. Pensé en acercarme más, asomarme y ver si mientras tanto me armaba de valor para entrar, si es que en verdad encontraba alguna entrada en la sólida montaña.

Recuerdo que me caí varias veces al caminar hacia allá. En una de esas, me lastimé un tobillo y me senté a curarme con energía que salía de mis manos. Me levanté en perfectas condiciones y seguí caminando hasta que volví a tropezar e intenté agarrarme de las ramas de un árbol que vi aunque no pude tocar; entonces deduje que mi mente y mi cuerpo se hallaban disociados en algún grado o estaba alucinando árboles inexistentes. Pensé que lo más sensato era esperar a que ese efecto pasara. Con los brazos extendidos por delante y los ojos clavados en un suelo muy diferente al que mis pies estaban pisando (lo sé porque me caí en una zanja que nunca vi), llegué como pude a una especie de palapa tipo restaurante. No había nadie por allí, hasta que llegó una perra negra; quise conversar con ella pero no me hizo caso, se fue a la cocina y estuvo buscando algo que comer mientras hacía un escándalo terrible. Intenté ver qué horas eran pero no encontré las manecillas de mi reloj, entonces recordé lo que dijo A sobre la visión borrosa y desistí. Pensé en subir a buscar a mis amigos pero el cielo estaba totalmente oscuro aún y no quería seguirme cayendo, así pues, me dispuse a dormir un rato mientras amanecía.

Me acosté en una banca de madera y me cubrí con un mantel de plástico. La perra negra se echó a mis pies a dormitar, al poco rato se acercó como queriéndose cubrir con el mantel, así es que se lo dejé a ella y cogí otro de otra mesa para mí. Hacía bastante frío y no me podía dormir, vi de nuevo el reloj y aún no regresaban las manecillas. Durante algún rato traté de enfocar haciendo esfuerzos supremos, pero nada; en realidad no era una cuestión de visión borrosa y necesidad de enfoque, simplemente las manecillas habían desaparecido, lo cual me causó mucha gracia.

Como no me podía dormir, fui a dar una vuelta por la cocina y me topé con cosas que no existían o yo seguía sin control sobre mi cuerpo, porque cuando estiraba la mano para tocar algo que veía, no lograba agarrarlo; entonces suponía que estaba más lejano de lo que había calculado y me estiraba para poder agarrarlo y cerraba la mano una y otra vez a diferentes distancias, pero nada. Probablemente las cosas que estaba viendo no existían físicamente o a lo mejor sí existían pero yo no estaba viajando con mi cuerpo, sino sólo con la consciencia alterada por el floripondio.

Regresé a recostarme en la banca y la perra ya no estaba por allí, a lo mejor tampoco era real. Seguía con intenciones de dormirme y despertar en cuanto amaneciera para irme caminando hacia mi casa que está a unos dos kilómetros del lugar, pero no pude. Estuve pensando que quizá el aletargamiento de la mota me dio el arrojo necesario para meterme una droga nueva, tan a la aventura como hace años que ya no lo hacía, sin información previa, sin preparar el entorno, sin considerarlo siquiera. También pensé que en realidad sólo habría podido hacerlo de esa forma, porque seguramente nunca habría bebido esa infusión de floripondio si hubiera buscado en mis libros y hubiese encontrado que tenía escopolamina o algún otro alcaloide de estructura química parecida.

En esos momentos estaba prácticamente segura de que la escopolamina debía ser el principio activo del floripondio porque sólo ese alcaloide podría producir efectos similares a los que estaba experimentando, con auténticas alucinaciones, lo cual nunca antes había vivenciado. Como ya había escrito el capítulo de Las plantas solanáceas y había consignado en la parte del toloache que la escopolamina es altamente peligrosa por el pequeño margen entre sus dosis activa y letal, dudo que me hubiese atrevido a probar algo que la contuviera. Me encontré pues con que podría sentirme angustiada por andar de pacheca arriesga-vidas o podía sentirme feliz por reencontrar mi sentido aventurero de investigadora de la conciencia. Como en ninguna parte del viaje me había sentido en verdadero peligro y de hecho me la estaba pasando súper bien como siempre que experimento cosas nuevas, decidí agradecerle a la motita la recuperación de mi sentido aventurero.

No sé si logré dormirme, sólo recuerdo que aún no amanecía plenamente cuando salí de la palapa. Como ya podía andar sin tropezarme, decidí esperar el amanecer mientras caminaba. Fue cosa de unos minutos lo que anduve todavía a oscuras. Con la primera luz del día pasé por lugares conocidos pero diferentes, había cosas y personas que se formaban con los elementos del paisaje y luego cambiaban de forma o simplemente desaparecían cuando dejaba de prestarles atención.

Los habitantes del pueblo Amatlán son muy amables y tienen la costumbre de saludarte cuando se topan contigo en el camino, pero no sé si realmente había tantas personas despiertas a esas horas de la mañana o si no existían en la dimensión en la que yo existo normalmente; el caso es que me la pasé saludando gente y observando cómo de vez en cuando mis pies tenían movimientos autónomos y me llevaban como en zig-zag por la carretera hacia Santiago que es el pueblo donde yo estaba viviendo en ese entonces. Afortunadamente en todo el trayecto no pasó ni un solo carro, o al menos no lo noté.

El paisaje y la luz me parecían mucho más bellos que de costumbre y las plantas mucho más llamativas. Ocasionalmente suelo detenerme a contemplar las que me llaman la atención -que en un trayecto como ese pueden ser tres o cuatro máximo- pero en esos momentos prácticamente todas se mostraban totalmente dignas de contemplación.

Recuerdo en especial una planta con una flor amarilla extrañísima, me agaché a verla y escuché que me decían que servía para curar los cólicos menstruales; levanté la vista y agradecí la información a dos mujeres que cuando volví a observar la planta, ya habían desaparecido o nunca estuvieron allí. ¿Cómo saberlo?

Al fin llegué a mi casa, me bañé muy feliz con el regalo del agua caliente y el dato herbolario que necesitaba. Me desinfecté la mano herida y me acosté a dormir pensando que al despertar regresaría a la normalidad; no sabía que el viaje iba a durar dos días más.

Me despertó el teléfono. Era C que estaba preocupada por mi desaparición nocturna y quería saber si había llegado bien a mi casa. Hablé con ella y regresé a dormirme un buen rato hasta que llegaron a despertarme X y G. El primero estaba muy molesto conmigo porque según él no le dirigí la palabra en toda la noche a pasar de sus intentos por comunicarse conmigo. Yo le aseguré que no había estado con él y menos en las circunstancias que me describía. Discutimos un rato sin aclarar el asunto, hasta que lo dejamos por la paz. Preparamos algo de comer y platicamos sobre nuestros respectivos viajes que habían sido totalmente diferentes. Los únicos elementos comunes fueron las voces guturales y desconectadas del centro del habla, las múltiples caídas, los objetos que nunca logramos agarrar, la visión borrosa y los movimientos autónomos de nuestros pies. Todo lo demás estuvo en función de nuestros respectivas mentes con sus bagajes, intereses y preocupaciones particulares.

Más tarde salimos a ver a otros cuates, todavía con la vista descompuesta, con movimientos autónomos en los pies y sin poder leer, ahora sí por falta de enfoque.

Regresamos ya bastante más aterrizados. Fumamos un poco de mota y nos pusimos a tocar tambores al anochecer detrás de la casa, de cara al río que la separa del bello y enigmático monte que es mi favorito entre todos los de Tepoztlán.

Foto panorámica del monte frente a mi casita tepozteca

Probablemente la marihuana reactivó la escopolamina, porque al comenzar a tocar, aparecieron diferentes seres, la mayoría de los cuales estaban compuestos con hojas de todas las plantas que había en el entorno. Era como haber entrado en un cuadro de cuarta dimensión, pero no pintado sino conformado con seres vivos pertenecientes a la naturaleza que se movían, bailaban y reaccionaban frente a lo que estábamos comentando sobre ellos una vez que abandonamos los tambores y nos dispusimos a compartir lo que estábamos viendo. Después de un rato nos metimos a preparar algo de cenar.

En la ventana del comedor había un foco encendido y alrededor de él revoloteaban muchas palomitas, cada una diferente y bellísima. Estábamos contemplándolas y escuchando un disco de Orbital cuando de pronto llegó mi insecto favorito, una Mantis religiosa que comenzó a exterminar a las palomitas con una gracia y una economía de movimientos totalmente fuera de serie. Quizá por el tipo de música parecía que estuviésemos asistiendo a un juego de computadora real, en el que el jugador más experto que existe sobre el planeta estaba controlando cada uno de los perfectos y sincrónicos movimientos del mantis. Las palomas no sufrían, gozaban, jugaban y admiraban las coreografías marciales del mantis antes de entregarse a la transmutación que les otorgaba con la muerte. Fue otro regalo fantástico.

Mis amigos se quedaron platicando y yo me fui a dormir. Al otro día me desperté con ganas de comenzar a escribir esta bitácora, pero llegaba y se iba gente de la casa y yo no podía sentarme a escribir. Entre las personas que llegaron, estaban C y A quienes nos aclararon varias lagunas de nuestros respectivos viajes. C, que estuvo presente y fue la única que no bebió la infusión, nos aclaró que al principio de su viaje, X había estado sosteniendo conversaciones conmigo pero efectivamente yo no había estado con él físicamente. Luego llegaron otros dos amigos, O y Z.

Estuvimos fumando mota y platicando un rato hasta que los demás se fueron yendo y sólo quedamos O, Z y yo. Sabiendo que Z practica el bon budismo, aproveché para hacerle algunas preguntas sobre algo que me tenía inquieta desde hace algunos días respecto a cómo identificar y desactivar los egos. Me explicó lo básico y me invitó a asistir un taller con un lama tibetano que estaría de visita en la Ciudad de México la siguiente semana.

En medio de la charla recordé que quería hacerle una entrevista a O respecto a sus experiencias con el alcohol y los inhalantes. Como ya antes había faltado a una cita que acordamos para ello, no quise desaprovechar la ocasión y le propuse hacérsela en esos momentos. O estuvo de acuerdo y Z también quiso estar presente.

Estábamos conectando el micrófono al estéro de mi cuarto cuando llegaron mis caseros. Salí a hablar con ellos y de repente, ¡comenzó a temblar! Se escuchó un gran estruendo y mis amigos salieron corriendo del cuarto. Nos enteramos por los vecinos que un enorme árbol seco se cayó por allí cerca. En fin, el caso es que pasada la conmoción, los caseros y los vecinos se fueron y nosotros regresamos a la entrevista.

Yo comencé con mis preguntas pero algo extraño ocurrió. De pronto mi consciencia se desdobló en dos canales. En el primer canal yo seguía en automático inventando una pregunta en mi mente, formulándola y escuchando un poco de la respuesta de mi nervioso entrevistado; sólo un poco, justo lo necesario para sacar un comentario o una nueva pregunta de lo que escuchaba y repetir el ciclo.

La otra parte de mi consciencia estaba en el otro canal observándolo todo, y encontró totalmente absurdo ese ciclo de evidente incomunicación. O se encontraba allí delante de mí, sufriendo al rememorar sus experiencias con los inhalantes y algunos pasajes de su infancia, y yo allí, fría y ávida de información queriendo consignar sus experiencias para usufructuarlas bajo la excusa de un libro que llevaba años sin atreverme a terminar.

El cuadro me estaba pareciendo muy patético y quise reubicarme en un solo canal. Lo logré, pero regresé integrada con la náusea de mí misma y el automático de mi papel de entrevistadora. Traté de integrar a Z en la entrevista para darle un respiro a mi sufriente amigo y darme tiempo a mí misma para encontrar una salida de la náusea, pero sólo encontré una imagen, la imagen de condones emocionales con los que estábamos cubiertos; una barrera que me impedía soltar el micrófono y abrazar a O para reconfortarlo y reconfortarme. Tenía la idea de hacerlo pero no sentía las ganas de realizarlo, no sentía nada, sólo la náusea y un vago miedo a no recuperarme de la visión borrosa, ni de la claridad del canal desdoblado en el que me observé tal cual. No supe cómo terminar la entrevista, hablé superficialmente de lo que estaba sintiendo y me callé lo que no estaba sintiendo.

O y Z se fueron poco antes de que regresaran X y G. No logré tener un espacio para comenzar a escribir hasta que amablemente mis compañeros de viaje se ofrecieron a dejarme sola y se fueron. Justo estaba encendiendo la computadora cuando llegó a visitarme J, otro amigo. Lo recibí y estuve platicando con él un rato hasta que comenzó a exponerme ciertos problemas personales. Como siempre que esto me ocurre, yo comencé a pensar qué es lo que podría contestar, objetar y sugerir frente a los problemas que me relataba. Así estuve hasta que de pronto regresó la bifurcación de mi consciencia en dos canales y volví a observarme a mi misma desde fuera mientras mis diálogos proseguían en automático.

Lo que percibí esta vez fue que en realidad no le estaba brindando toda mi atención a J, simplemente estaba sosteniendo una conversación conmigo misma en el cómodo claustro de mi cerebro para ver cuáles de mis herramientas podían ayudarlo a resolver sus problemas. En cuanto encontraba algo, interrumpía mi autoconversación para expresárselo a J y enseguida regresaba a mi mente a seguir conversando conmigo misma mientras él seguía hablando. De nuevo sentí las náuseas del aislamiento que ahora identifiqué como auto-alienación mental, y me propuse salir de ello.

Miré a J a los ojos, detuve mi conversación mental y le brindé el cien por ciento de mi atención mientras me hablaba. Descubrí muchos detalles en sus movimientos, en su mirada y en los cambios de tono de su voz; cosas que normalmente atestiguo sin observar, sin escuchar y sin sentir. Todo ello me hizo identificarme con él al punto de experimentar la esencia de la compasión como auténtica comunicación y antesala ineludible para llegar al amor fraternal, incondicional… sin adjetivos. Me sentí anegada de sentimientos de amor y gratitud tan intensos que literalmente me iluminaban al abrir la boca y hablarle a J desde un canal diferente, fuera de mi mente, sin haber articulado un discurso previo, sin saber lo que estaba diciendo; escuchando por primera vez lo que yo misma iba pronunciando, ¡y los más impactante es que estaba aprendiendo de ello! Fue rarísimamente hermoso. Al final de mi inspirada transmisión le dije que todo lo que estaba sintiendo hacia su padre lo aclarara con él directamente y le pedí que le hablara por teléfono en ese mismo momento.

Mientras J y su padre conversaban, comencé a calcular cuánto me iba a costar la llamada de larga distancia. Parte de los problemas de mi amigo también tenían que ver con el aspecto económico, por lo que yo no me atrevería a cobrarle la llamada. Entendí entonces que el dinero es una energía más, como la electricidad o como la energía de sanación que había salido de mis manos hacía dos noches. Y yo como cualquier canal energético, podía dejar que fluyera a través de mí y se dirigiera hacia donde era necesaria, o podía obstruirla con mis deseos de acapararla y retenerla para mí, cortando con ello el libre flujo y perjudicándome en vez de beneficiarme. Tuve la certeza de que el dinero para pagar el recibo de teléfono llegaría como me ha llegado siempre lo indispensable para vivir sin carecer de lo necesario. Supe que podía ser más espléndida con mis amigos, porque en realidad el dinero que gano, no es mío; puedo usarlo, pero no es sólo para mí. También soy un canal a través del cual puede llegar a ellos, tal como otras personas que con toda su buena voluntad me han ayudado a mí, se han prestado a ser canales para que yo siempre esté provista de lo necesario.

Cuando J colgó el teléfono le pedí que también aclarara sus asuntos pendientes con su madre recién fallecida a través de una carta que, aunque ya nadie leería, le serviría para expresar y comprender lo que venía guardando. Por último, le propuse que se imaginara a sí mismo a los 80 años, tal como le gustaría verse para considerar que su vida había valido la pena… con todo lo que había experimentado, lo que había aprendido, y lo que había logrado; para que después, con esa imagen en mente, se escribiera una carta a sí mismo a la edad que tiene ahora, contándose cómo es que había conseguido todo lo que disfrutaba en ese futuro probable.

Acordamos que J pasaría la noche escribiendo mientras yo me iría a redactar mi postergada bitácora. Tenía la idea de hacer un recuento meticuloso de las circunstancias, la dosis, los efectos y todo lo que ya he hecho en las líneas anteriores; pero cuando comencé, me pareció totalmente intrascendente, aburrido y carente de utilidad en comparación con lo que podría hacer en esos momentos en los que me estaba viendo tan lúcidamente desde afuera. En lugar de la bitácora, terminé escribiendo un recuento objetivamente agudo respecto a las principales estructuras de mi personalidad (lo que en las doctrinas espirituales llaman egos) que me estaban impidiendo evolucionar. Y contra toda lógica, logré hacerlo sin sentir náuseas de mí misma a cada paso; por el contrario, toda la experiencia estuvo llena de un humor maravilloso sin el cual difícilmente podría haber sobrevivido aquella noche de verdadero autodescubrimiento.

Hace tiempo que vengo trabajando con las estructuras de mi personalidad, así es que ya había descubierto un sentido básico de insuficiencia que me provocaba frecuentes ataques de inseguridad. Para vencer esta inseguridad, desarrollé un mecanismo totalmente opuesto, pero igualmente erróneo y poco funcional… y hasta esos momentos lo percibí con claridad. Por ejemplo, cuando se me ocurría mostrarle a alguien un capítulo del libro, mi inseguridad me lo impedía por miedo a que la persona lo encontrara aburrido, largo, poco interesante, mal hecho o lo que me alucinara en el momento… el caso es que nunca lo enseñaba.

Cuando decidí hacer algo para cambiar esa programación de inseguridad, fui a las bases y exploré cuándo y por qué había adquirido ese sentido de insuficiencia. Cuando al fin pude identificar cómo actuaba, y las reacciones que provocaba en mí, automáticamente desarrollé otro mecanismo para sustituirlo que humorísticamente vi aquella noche como “la tirada de netas”.

Siguiendo con el ejemplo de enseñar un capítulo; cuando no me atrevía a mostrarlo a alguien, o cuando se lo enseñaba y no recibía el grado de aceptación, aprobación o atención que mi insuficiencia básica reclamaba; entonces adoptaba un tono de autosuficiencia que me permitía instalarme en un pedestal de sutil altanería y superioridad intelectual frente a los demás, y desde allí comenzaba a otorgarles el conocimiento acumulado en el capítulo, y funcionaba de una manera tan eficaz, que lograba lo que quería en el momento… Y me habría quedado atrapada en ello por lo menos un buen rato más, si aquella noche no hubiese identificado esa nueva estructura de mi personalidad como un ego alternativo que remplazaba al primer ego que pretendía eliminar.

Me vi nítida y humorísticamente atrapada entre dos egos: cuando lograba doblegar el ego de “la incomprendida”, aparecía el ego de “la tiradora de netas”. De allí partí para ver otros egos en acción como la intelectualidad que me mantenía enclaustrada en mi cerebro, monologando conmigo misma todo el tiempo sin abrirme a los demás.

Esa noche pude ver y experimentar los egos, entendidos como estructuras de la personalidad o programaciones mental-emocionales, que impiden el paso de la luz, de la corriente energética del amor que está permanentemente allí, lista para cubrir la caída de cualquier ego. No hay espacio para el vacío: en cuanto se elimina algún ego, si no se ha sustituido por otro, inmediatamente se experimenta el amor.

Esa noche antes de dormir, me comprometí a estar permanentemente alerta y dispuesta al cambio, es decir, ratifiqué mi compromiso espiritual. También le agradecí al universo su inagotable disposición para ayudar a evolucionar a una humanidad con parámetros tan variados y distintos, a través de canales igualmente variados y distintos: un sermón, un texto sagrado, una casualidad, un ovni, una sesión de reiki, una enfermedad, un accidente, un libro, un sueño, una danza, una canción, un insecto, un maestro, una flor, un floripondio…

TEXTOS DE CONSULTA ACERCA DE LAS PLANTAS SOLANÁCEAS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Jesús Callejo Cabo: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995

4. Brau, Jean-Louis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

5. Callejas Cabo, Jesús: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996

6. Crowley, Viviane: La antigua religión en la nueva era. La brujería a examen, Arias M. Editores, Barcelona, 1991

7. Dumas, Alejandro: “Toxicología” en El Conde de Montecristo Porrúa, México, 1980.

8. Escohotado, Antonio: Historia General de las Drogas, Tomo I, Alianza Editorial, Madrid, 1994.

9. García Piñeiro, Juan José: En busca de las plantas sagradas, Col. Nagual, Ed. Gaia, España, 1996.

10. Gellerman, David: Cultural uses of hallucinogens, Internet.

11. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

12. Grieve, M.: A Modern Herbal, Internet (ya no está en la drección que estaba cuando lo consulté).

13. Heffern, Richard: Secrets of the mind-altering plants of Mexico, Piramid Books, USA, 1974.

14. Krumm-Heller: Plantas sagradas, Kier, Buenos Aires, 1987.

15. Magnus, Brunus: Gran libro de la magia del incienso, hierbas y aceites, Edicomunicación, España, 1992.

16. Maquiavelo, Nicolás: La mandrágora, Fontamara, México, 1987.

17. Paracelso: Botánica oculta. Las plantas mágicas, Kier, Argentina, 1975.

18. Saury, Alan: Las plantas fumables, Mandala ediciones, 1980, España.

19. Sédir, Paul: Las plantas mágicas, Edicomunicaciones, Barcelona, 1991.

20. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

21. Schultes, R.E. y Robert F. Raffauf: El Bejuco del alma , Banco de la República, Ediciones Unidades, Editoral Universidad de Antioquía, Colombia, 1992.

22. Uyldert, Mellie: Esoterismo de las plantas, La tabla de esmeralda, Edaf, España, 1982.

Toloache

DATOS GENERALES

Origen

El toloache es una datura de origen americano que se ha utilizado con un sinfín de propósitos desde antes de la llegada de los españoles al continente. En el Nuevo Mundo, los mexicas lo llamaban tolohuaxíhuitl y tlápatl. No sólo se le empleaba para provocar alucinaciones visuales, también tenía usos medicinales, en especial para aliviar dolores y reducir hinchazones. Un poco después de la conquista de México, Francisco Hernández, el médico del rey, menciona en un escrito sus valores medicinales, aunque advierte que el uso excesivo puede volver locos a los pacientes, provocando “varias y vanas imaginaciones”. (2)

Etimología

La palabra toloache viene de toloatzin que en lengua náhuatl significa “cabeza inclinada“.

QUÍMICA

Identificación

Imagen tomada del libro

La planta se reproduce mediante la polinización que llevan a cabo los insectos nocturnos. Sus flores son blancas con un halo violeta o azul y sus hojas tienen un olor desagradable. Los frutos son bayas espinosas del tamaño de una nuez que contienen muchas semillas pequeñas.
A estas las daturas les gusta crecer a las orillas de las poblaciones.

Esto lo observé durante buena parte de la ruta del Camino de Santiago en el norte de España. Entre La Rioja y Castilla y León vi muchos poblados rodeados de daturas, pero no las vi en el camino intermedio entre uno y otro. Lo mismo observé en México donde encontré algunos toloaches justo en los límites los pueblos de Amatlán y Ocotitlán en Tepoztlán, Morelos. La fotografía del lado derecho la tomé en las afueras de Burgo Ranero en Castilla.

Fotografía original tomada en Burgo Ranero, Castilla, España

Composición

El principal alcaloide de la Datura inoxia, es la escopolamina.
En menor proporción, contiene también atropina.

La escopolamina se ha vendido comercialmente bajo los nombres de Agrivant®, Asthmador® Bremagan®, Espasmil®, Espasmotex®, Lumitropil®, Nablan®, Nolotil®, etc.

Formas de adulteración

Ninguna.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

Cuando el toloache es ingerido oralmente, sus efectos comienzan entre los 15 y los 30 minutos. La escopolamina que contiene esta planta es otro agente anticolinérgico que actúa bloqueando los receptores colinérgicos en el cerebro. En función de ello se deprimen los impulsos de las terminales nerviosas o, si la dosis ha sido elevada, se estimulan y posteriormente se deprimen.

Usos terapéuticos

Según reporta Richard Heffern en su libro Secrets of the mind-altering plants of Mexico, (13) los aztecas usaban esta planta en una variedad de ungüentos y lociones de aplicación externa para cortadas, úlceras y heridas. Hoy en día, el toloache se usa como narcótico y antiespasmódico. De cualquier forma, debido a sus propiedades venenosas, generalmente se prefieren otras plantas. En algunas áreas remotas las mujeres las usan para inducir una especie de anestesia sin pérdida del conocimiento para aliviar los dolores de parto.

Otro uso de la escopolamina es para detener los ataques asmáticos. Durante mucho tiempo estuvo disponible en México bajo el nombre comercial de Asthmador® con este propósito. Otra forma de usar la escopolomina consistía en enrollar hojas secas de toloache en cigarrillos. Fumar uno de éstos durante un ataque de asma puede detenerlo rápidamente en muchos casos. El mecanismo exacto es incierto, pero se cree que la escopolamina administrada en esta forma, relaja los bronquiolos de los pulmones. Otra aplicación de la escopolamina en la medicina moderna es como agente para combatir algunas manifestaciones del Mal de Parkinson.

Dosificación

La dosis terapéutica mínima de escopolamina es de 10 mg. La dosis letal se halla alrededor de los 100 mg. Como resulta difícil calcular las concentraciones de escopolamina que contiene una planta de toloache debe considerarse como muy peligroso, ya que la dosis terapéutica es muy cercana a la dosis letal.

Efectos psicológicos y fisiológicos

Heffern asegura que el toloache:

No es un alucinógeno en el mismo sentido que el LSD o la mezcalina, por dos razones principales. Primero, las alucinaciones duran más -tanto como tres días si el sujeto dura tanto. Segundo, las alucinaciones son de una naturaleza diferente. Son auditivas por lo menos tanto como son visuales, mientras que las alucinaciones inducidas por LSD o mescalina son primordialmente visuales. Además, el individuo que toma una dosis alucinógena de escopolamina a menudo pierde todo contacto con la realidad. Puede correr tras una fantasía o huir de objetos imaginarios. Frecuentemente sostiene conversaciones incoherentes con personas inexistentes. (13)

Un sujeto que se sometió a una terapia experimental con escopolamina, describe así su experiencia:

Cuando me hablaban no entendía más que la última palabra. Pero podía hacer volver a mi memoria sucesos que yo creía haber olvidado completamente. Cinco horas después de la inyección, me sentía restablecido y quise volver a casa. El director del experimento me aconsejó que tomara el tranvía. Cuando llegué a la calle, acababa de partir y decidí ir a pie. Delante de mí, caminaban tres mujeres, que alcancé poco a poco. Eran una alucinación. Una pareja de enamorados se hallaba bajo un árbol. Me acerqué, y, con gran asombro, no vi nada. Un perrito negro corría delante de mí. Me acerqué y el can desapareció de repente. (4)

A nivel físico las pupilas se dilatan, aumentan el pulso y el ritmo respiratorio y la acción de los músculos involuntarios decrece. En dosis pequeñas el toloache tiene efectos sedativos. De hecho es ingrediente de algunas preparaciones para dormir. En cantidades un poco mayores, seca las membranas mucosas de la nariz, la boca, la garganta y otras áreas. No se ha confirmado daño genético en humanos debido al uso de la escopolamina.

Potencial de dependencia

El toloache no provoca tolerancia ni adicción física o psicológica. Su retiro no supone síndrome abstinencial alguno.

¿Qué hacer en caso de emergencia?

La intoxicación con toloache es muy peligrosa, ocasiona vómitos, convulsiones y en casos graves coma y muerte. Ante cualquier sospecha hay que solicitar asistencia médica para que se aplique un lavado gástrico y se trate al paciente con carbón activado o con un inhibidor de la colinesterasa como la fisostigmina.

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

El cultivo del toloache es legal y puede comerciarse libremente; de hecho es relativamente fácil hallarlo en los mercados mexicanos especializados como el de Sonora en el Distrito Federal.

El toloache como elemento ritual

Diversos pueblos indígenas de América han empleado el toloache con fines terapéuticos y rituales. Los yaquis y los zuni le atribuyen el poder de volar o transportar el alma hacia el infinito. Los navajo lo utilizan para inducir visiones, diagnosticar enfermedades y provocar curaciones. Los jíbaros se lo dan a los niños que se portan mal, creyendo que los espíritus de sus ancestros los castigarán. Algunas tribus norteamericanas también utilizan esta datura en los niños durante algunos ritos de iniciación a la adolescencia en los que el tránsito simbólico entre la muerte y el renacimiento justifica los potentes preparados.

En México no ha disminuido su uso ni en las ceremonias mágico religiosas, ni como agente terapéutico, además no es raro que el toloache se agregue al mezcal de agave o al tejuino de maíz para aumentar su poder embriagante. Entre los yaquis, las mujeres lo toman para aliviar los dolores del parto. Los huicholes lo utilizan como medicamento, pero es considerado tan poderoso que sólo puede ser manejado por alguien de autoridad. Un etnobotánico escribió: “Mis recolecciones de estas plantas eran acompañadas por avisos de que me volvería loco y moriría a causa del mal trato que les daba. Algunos indios rehusaban hablar conmigo durante algunos días después de la recolección.” (10)

¿Quién no ha escuchado alguna historia de embrujos con toloache en México?

Los navajos toman toloache por sus propiedades visionarias, lo utilizan para hacer diagnósticos, para curar o simplemente para intoxicarse. Sin embargo, el uso que le dan los navajos siempre es de orientación mágica. Si el amor de un hombre es rechazado por una mujer, aquél puede buscar venganza poniendo su saliva o polvo de sus mocasines en una datura, y luego entonará un canto que volverá inmediatamente loca a la muchacha.

Aún en la actualidad y fuera del ámbito navajo, los relatos de amantes despechadas que inducen amor o más comúnmente, sometimiento en el objeto de su amor mediante el toloache, son innumerables. En los mercados mexicanos especializados en abastecer a herbolarios y brujos, es fácil encontrar esta planta acompañada de oraciones, recetas y consejos para su utilización. Además, el toloache ha sido empleado en México (tal como otras daturas en el resto del mundo) para inducir psicosis temporal ya que la víctima es incapaz de recordar los incidentes cuando los efectos desaparecen.

TEXTOS DE CONSULTA ACERCA DE LAS PLANTAS SOLANÁCEAS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Jesús Callejo Cabo: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995

4. Brau, Jean-Louis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

5. Callejas Cabo, Jesús: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996

6. Crowley, Viviane: La antigua religión en la nueva era. La brujería a examen, Arias M. Editores, Barcelona, 1991

7. Dumas, Alejandro: “Toxicología” en El Conde de Montecristo Porrúa, México, 1980.

8. Escohotado, Antonio: Historia General de las Drogas, Tomo I, Alianza Editorial, Madrid, 1994.

9. García Piñeiro, Juan José: En busca de las plantas sagradas, Col. Nagual, Ed. Gaia, España, 1996.

10. Gellerman, David: Cultural uses of hallucinogens, Internet.

11. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

12. Grieve, M.: A Modern Herbal, Internet (ya no está en la drección que estaba cuando lo consulté).

13. Heffern, Richard: Secrets of the mind-altering plants of Mexico, Piramid Books, USA, 1974.

14. Krumm-Heller: Plantas sagradas, Kier, Buenos Aires, 1987.

15. Magnus, Brunus: Gran libro de la magia del incienso, hierbas y aceites, Edicomunicación, España, 1992.

16. Maquiavelo, Nicolás: La mandrágora, Fontamara, México, 1987.

17. Paracelso: Botánica oculta. Las plantas mágicas, Kier, Argentina, 1975.

18. Saury, Alan: Las plantas fumables, Mandala ediciones, 1980, España.

19. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

20. Sédir, Paul: Las plantas mágicas, Edicomunicaciones, Barcelona, 1991.

21. Uyldert, Mellie: Esoterismo de las plantas, La tabla de esmeralda, Edaf, España, 1982.

Mandrágora

DATOS GENERALES

Origen

Antiguos documentos describen a la mandrágora como una planta que: “adormece el primer día y vuelve loco el segundo” (4). La Mandragora officinarum o Atropa mandragora es notable por la influencia que ejerció en Europa durante el medioevo. Los campesinos de aquellos tiempos le tenían horror porque creían que poseía ciertas características humanas. En los textos de magia se habla de ella con verdadero culto. Contribuyeron mucho a la celebridad de esta planta los charlatanes que vendían su raíz en altísimos precios, gracias a las cualidades que le atribuían y a las que el vulgo daba completo crédito.

Etimología

La palabra mandrágora es de origen griego y quiere decir “dañino para el ganado”.

QUÍMICA

Identificación

Ilustración escaneada del libro
Esta planta crece en bosques sombríos, a la vereda de ríos y arroyos donde la luz del sol no penetra. Su raíz es gruesa, larga, generalmente dividida en dos o tres ramificaciones de color blancuzco que se extienden por el suelo; sus hojas son de un tono verde oscuro; sus flores son blancas, ligeramente teñidas de púrpura; el fruto es parecido a una manzana pequeña y exhala un olor fétido.
Fotografía escaneada de la revista

Composición

El principio activo de la mandrágora es la atropina, aunque también contiene cantidades menores de escopolamina.

Formas de adulteración

La literatura reporta casos en los que varias personas fueron estafadas con plantas similares cuyas raíces se cortaban de una forma parecida a la de la mandrágora para hacerlas pasar por ésta.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

Se sabe que la mandrágora se administra en forma oral. Como contiene principalmente atropina, se comporta de manera similar a la belladona: en dosis bajas bloquea los receptores de la acetilcolina deprimiendo los impulsos de las terminales nerviosas; mientras que en dosis elevadas, provoca una estimulación antes de la depresión.

Usos terapéuticos

En la medicina antigua las hojas de mandrágora hervidas en leche se aplicaban a las úlceras; la raíz fresca se usaba como purgante; y macerada y mezclada con alcohol se administraba oralmente para producir sueño o analgesia en dolores reumáticos, ataques convulsivos e incluso de melancolía. En tiempos de Plinio se empleaba como anestésico dándole al paciente un pedazo de raíz para que la comiera antes de realizar una operación.

Dosificación

No existen registros de dosificaciones exactas. Únicamente hay menciones en el sentido de que su uso en pequeñas cantidades era seguro, mientras que en dosis mayores provocaba delirios y locura o muerte por intoxicación.

Efectos psicológicos y fisiológicos

En una página de Internet se encuentra el siguiente relato anónimo presuntamente transmitido desde alguna universidad de Berlín el 24 de enero de 1994:

Recientemente tuve un día libre en el trabajo y decidí pasarlo experimentando con la raíz de mandrágora. La mandrágora contiene escopolamina, que (junto con la atropina) también se encuentra en la belladona. Ambas se usaban comúnmente en las “pociones de las brujas” para inducir experiencias extracorporales, así es que mi plan consistía en tratar de salir de mi cuerpo. Se supone que estas drogas causan algunos desagradables (pero, pensé, alucinógenos) efectos.

Bueno, como un compañero de cuarto usó mandrágora el año pasado en una cierta dosis sin efectos notables suficientes, decidí hacer un té mucho más fuerte con ella. Como es muy amarga le añadí melaza para endualzarla, su sabor me quedó asociado y ahora ya no soporto el olor de la melaza. Hice aproximadamente 1.5-2 pintas [una pinta equivale a 0.47 litros, o sea que preparó menos de 3 litros] de té con cerca de 6 cucharadas grandes de mandrágora. Le di un gran trago, nada. Tomé otro vaso. Experimenté una vaga sensación, pensé “a lo mejor ya viene” y me acosté para concentrarme en ello. Me desvanecí como diez minutos así es que tomé más. Jugué por allí con vagos efectos durante un rato, tomando enormes tragos para obtener mayores efectos. Eventualmente me rendí y fui a comer. No sentí ningún efecto.

Tan pronto como comí una comida de tamaño regular, me empezó a doler el estómago. Me tendí en la cama un rato, sintiendo que tenía indigestión. Bueno, esa sensación se convirtió en la peor experiencia con drogas que puede imaginar que tendría. No involucró ninguna alteración de conciencia, exceptuando la que me ocasionaron oleadas de frío, el vómito continuo… y las toneladas de agua que tomé para mantener la hidratación. Casi hice que me llevaran al hospital, aún sabiendo lo bárbaros que son allí con las drogas (una amiga cometió el error de ir a pedir ayuda durante un pasón con hongos y lo único que hicieron fue interrogarla casi una hora sobre dónde consiguió los hongos).

Eventualmente mi novia encontró un texto sobre la mandrágora que decía que podía usarse como emético, un muy poderoso emético, pero que era inútil porque había otras hierbas menos peligrosas que tenían los mismos efectos. Decían que si por alguna razón la usaste, debías preparar un té de aproximadamente 1/6 de la concentración del que yo hice, y beber una cucharada cada hora durante cuatro horas. ¡Santa mierda, tuve que tomar como dos pintas [casi un litro] de esa mierda!

Moraleja de la historia: Adiérete a lo legítimo: las drogas ilegales.

(esto es una traducción de un texto que encontré en un foro (alt.drugs: seb3502@ocvaxa.cc.oberlin.edu)

Potencial de dependencia

Aunque no hay investigaciones al respecto, es poco probable que la mandrágora genere tolerancia o adicción física o psicológica, por lo que no se espera ningún síndrome abstinencial a partir de su retiro.

¿Qué hacer en caso de emergencia?

La mandrágora es bastante tóxica, pero su escasez y la dificultad que existe para cultivarla han hecho que los casos provocados por su envenenamiento sean muy raros. Sus síntomas son análogos a los de la belladona y se recomienda provocar el vómito o lavar el estómago con 2 a 4 litros de agua, de preferencia con carbón activado. Si los síntomas son graves (por ejemplo, cambios bruscos de temperatura o taquicardia muy rápida), se da silicato de fisostigmina, 1 mg por vía intravenosa en cinco minutos con vigilancia electrocardiográfica hasta controlar los síntomas. La fisostigmina se reserva específicamente para el envenenamiento por atropina. (11)

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

Aunque difícil, el cultivo de la mandrágora es legal y puede comerciarse libremente.

La hija del hombre

Se supone que Julieta empleó un elixir preparado con mandrágora para fingir su muerte, mientras que Romeo se envenenó con acónito. En vista de que su raíz suele bifurcase, eso ha hecho que a la mandrágora se le compare con un cuerpo humano. Teofrasto la llama antropomorfis; Cumela, similis-homo; Eldal, árbol de cara de hombre, y las tradiciones populares, hombrecillo plantado… Un médico francés llamado Laurent Catelan aseguraba que «la mandrágora procede del esperma de un hombre, que en la germinación de esta planta hace el oficio y el efecto del grano», esperma preferentemente “de hombres colgados de la horca o aplastados por las ruedas… licuándose y virtiéndose con la grasa, cayendo gota a gota en tierra (que, sin duda, por la frecuencia de los cadáveres colgados, debe de estar feraz y untuosa como la de un cementerio).” (4)

Ritos para cortar la mandrágora

Supuestamente, el destino del poseedor de una mandrágora se vería dichosamente influido por ella, pero su extracción se consideraba altamente peligrosa. Según cuenta Arias Carbajal, se creía que cuando la arrancaban del suelo, el hombrecillo encerrado en ella despedía ayes lastimeros y agudos gemidos. “Era menester cogerla bajo una horca, observando ritos particulares, y solamente en determinadas condiciones disfrutaba de todas sus propiedades.” (1)

Según Paul Sedir, Teofrasto aconsejaba trazar tres círculos con una espada en torno a la planta y arrancarla mirando al Oriente. Se supone que los gemidos que emitía la planta eran capaces de matar a quien los escuchara, por lo que en la Edad Media ataban a un perro hambriento al cuello de la raíz, ponían fuera de su alcance un pedazo de carne y se alejaban a todo correr. Cuando el can, tirando de la cuerda, arrancaba la mandrágora, él era quien oía el grito que daba la muerte. (20)

La mandrágora contra la posesión y la infertilidad

En su Herbarium, Apuleius prescribe “para la idiotez, que es enfermedad del diablo o posesión demoniaca, tomar del cuerpo de la planta llamada mandrágora el peso de tres peniques, administrarla para beber en agua caliente… el enfermo pronto se curará.” (8) Las creencias más arraigadas durante esta época consideran también que la mandrágora elimina la esterilidad; de hecho hay referencias bíblicas en este sentido (Génesis XXX.14).

Nicolás Maquiavelo utilizó esta creencia para burlarse de sus contemporáneos en la más extraordinaria de las comedias del Renacimiento llamada precisamente La mandrágora, cuya trama gira en torno a las vicisitudes de una pareja estéril que intenta conseguir la planta. Nicia, el marido, consulta a un charlatán:

CALLIMACO: Podría proceder de vos la esterilidad, a causa de la impotencia; si éste fuese el caso, no habría ningún remedio.

NICIA: ¿Impotente, yo? ¡Me da risa! No creo que haya en Florencia hombre más gallardo y más cachondo que yo.

CALLIMACO: Si de esto no se trata, alegraos… Vos debéis entender bien esto: no existe cosa más segura para preñar a una mujer que darle a beber una poción hecha de mandrágora. Ésta es una cosa que yo experimenté muchas veces; y si no fuese por esto, la reina de Francia aún sería estéril, y lo mismo una infinidad de otras princesas de aquel estado.

Toda vez persuadido de los beneficios de la planta Nicia acepta pagar por el remedio. Los enredos comienzan cuando el charlatán añade al mito uno nuevo:

CALLIMACO: Pero hay que pensar en otra cosa: el hombre que primero se acueste con ella después de que ella tome la poción morirá en ocho días y nadie lo salva.

NICIA: ¡Coño! No quiero esa porquería; ¡tú no me la darás! ¡Bien me queréis joder vosotros!

CALLIMACO: Calmáos que hay un remedio… Que otro duerma con ella enseguida para que, estando con ella una noche, absorba la infección de la mandrágora. Luego vos podéis acostaros sin peligro. (16)

Y así, la mandrágora termina siendo en esta comedia lo que el médico francés pretendía: semilla de hombre germinada.

La mandrágora usada por brujos y magos

Según comenta el Dr. Krumm-Heller, experto esoterista, la mayor parte de los procesos de Inquisición tuvieron como cuerpo del delito manipulaciones con mandrágora y cuenta que para la iglesia católica medieval, “el Arzobispo Eberhaard murió en el año 1066 debido a un maleficio hecho con esta hierba, y sobre su tumba hay una lápida que hasta hoy mismo es admirada por los turistas donde se relata este hecho”. (14)

Este autor dice que los magos-médicos se ocupan de esta planta “para extraerle la parte de Dios que cura enfermedades”, mientras que los brujos la usan “para hacer el mal”.

Dice que la magia blanca obtiene excelentes resultados para curar todas las enfermedades de los órganos sexuales, los riñones y, sobre todo, “es el remedio por excelencia contra los males del bazo, y el bazo tiene gran importancia astral. Por eso es que para la medicina religiosa como la practicamos nosotros, se usa una cantidad pequeñísima sólo para el efecto astral”. (14)

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DE LAS PLANTAS SOLANÁCEAS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Jesús Callejo Cabo: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995

4. Brau, Jean-Louis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

5. Callejas Cabo, Jesús: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996

6. Crowley, Viviane: La antigua religión en la nueva era. La brujería a examen, Arias M. Editores, Barcelona, 1991

7. Dumas, Alejandro: “Toxicología” en El Conde de Montecristo Porrúa, México, 1980.

8. Escohotado, Antonio: Historia General de las Drogas, Tomo I, Alianza Editorial, Madrid, 1994.

9. García Piñeiro, Juan José: En busca de las plantas sagradas, Col. Nagual, Ed. Gaia, España, 1996.

10. Gellerman, David: Cultural uses of hallucinogens, Internet.

11. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

12. Grieve, M.: A Modern Herbal, Internet (ya no está en la drección que estaba cuando lo consulté).

13. Heffern, Richard: Secrets of the mind-altering plants of Mexico, Piramid Books, USA, 1974.

14. Krumm-Heller: Plantas sagradas, Kier, Buenos Aires, 1987.

15. Magnus, Brunus: Gran libro de la magia del incienso, hierbas y aceites, Edicomunicación, España, 1992.

16. Maquiavelo, Nicolás: La mandrágora, Fontamara, México, 1987.

17. Paracelso: Botánica oculta. Las plantas mágicas, Kier, Argentina, 1975.

18. Saury, Alan: Las plantas fumables, Mandala ediciones, 1980, España.

19. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

20. Sédir, Paul: Las plantas mágicas, Edicomunicaciones, Barcelona, 1991.

21. Uyldert, Mellie: Esoterismo de las plantas, La tabla de esmeralda, Edaf, España, 1982.

Beleño

DATOS GENERALES

Origen

Los antiguos egipcios dejaron testimonio de sus conocimientos sobre el beleño en el Papiro de Ebers que data de unos 1500 años a.C. Se cree que los egipcios se valían del aceite de beleño para el alumbrado. Homero describió algunas bebidas mágicas cuyos efectos parecen indicar que el beleño era su principal ingrediente. Desde tiempos muy remotos se conoce la propiedad del beleño para mitigar el dolor y se empleaba para aliviar los sufrimientos de los sentenciados a tortura y muerte, ya que tiene la ventaja de que no sólo alivia el dolor sino que induce a un estado de completa inconciencia. Además, el zumo hervido de esta planta, forma una jalea blanca y brillante, que puede usarse en pintura y las hojas se utilizan para teñir la lana de color aceitunado.

Etimología

Hyocamus, el nombre latino de la planta, viene del griego byos, cerdo, y Kyamos, haba. En opinión de Saury (18), ninguna explicación ha aclarado satisfactoriamente el porqué de esta denominación.

QUÍMICA

Identificación

Imagen escaneada del libro

Esta planta crece al borde de los caminos y en las zanjas. Su tallo es cilíndrico y velloso, tiene hojas oblongas en tono oscuro y flores de un color amarillo pálido. La raíz es fusiforme y el fruto es una baya con semillas grisáceas de olor penetrante que muchos califican de “nauseabundo”.

Imagen escaneada del libro

Composición

Los principios activos del beleño negro (Hyoscyamus niger) son la iosiamina y la hioscina.

Comercialmente estos alcaloides se vende en los productos Atroplex®, Espacil®, Norilgan®, Phenaphen®, Pridonnal®, Raubalgina®, etc.

Formas de adulteración

Ninguna.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

Tradicionalmente, con las hojas del beleño se preparan tés o decocciones. En usos rituales o recreativos las bayas se utilizan tal como las de la belladona, esto es, se aspira el vapor que producen al quemarse. Al igual que la atropina, la iosiamina y la hioscina en dosis bajas bloquean los receptores de la acetilcolina deprimiendo los impulsos de las terminales nerviosas; mientras que en dosis elevadas, provocan una estimulación antes de la depresión.

Usos terapéuticos

De acuerdo a un libro que consigna remedios antiguos (1), el beleño negro se usa en casos de hipocondría, cólico de plomo, enajenación mental, epilepsia, neuralgias y convulsiones. Además, sus hojas frescas se aplican exteriormente en tumores y úlceras; mientras que ya secas, se recomienda fumarlas en forma de cigarrillos para las enfermedades del pecho. También se supone que hervidas con leche, calman los dolores reumáticos crónicos. En la medicina moderna los alcaloides del beleño tienen aplicaciones similares a las de la atropina y otras especializadas como el tratamiento preventivo en casos de asma bronquial y para reducir la secreción excesiva del tracto respiratorio durante la anestesia por inhalación.

Dosificación

En la medicina natural se utilizan de 2 a 10 gotas de extracto por vía oral; 10 a 20 gm de raíz pulverizada para aplicaciones locales y vomitivos. En usos rituales se administraba el extracto de 2 a 3 vayas.

Efectos psicológicos y fisiológicos

El célebre médico persa Avicena describió que: “Los que lo comen se salen del sentido, creen que les azotan todo el cuerpo, tartamudean, rebuznan como asnos y relinchan como caballos.” (4) Se supone que: “Los que han experimentado una intoxicación con beleño sienten una presión en la cabeza, la sensación de que alguien les está cerrando los párpados por la fuerza; la vista se vuelve poco clara, la forma de los objetos se distorsiona, y se presentan las alucinaciones visuales más extrañas. Con frecuencia la intoxicación es acompañada de alucinaciones gustativas y olfativas. El sueño, interrumpido por alucinaciones, termina con la embriaguez.” (13)

Luis Otero asegura en Las plantas alucinógenas que:

El beleño produce una sensación de gran ligereza, parece que uno pierde peso, sintiéndose tan ingrávido que uno acaba creyendo que se eleva por los aires, lo mismo que la bruja volando sobre su escoba. Así como la belladona provoca furia y violencia, no raramente acompañadas de carcajadas delirantes, el beleño es más tranquilo, y el intoxicado busca la calma e, incluso, trata de dormir. (23)

Tras la administración del beleño aumentan el ritmo cardíaco y la temperatura corporal, las pupilas se dilatan y generalmente se observan somnolencia y resequedad bucal. No se ha confirmado daño genético producido por el consumo de esta planta.

Potencial de dependencia

El beleño negro no genera tolerancia ni adicción física o psicológica. Su retiro no provoca síndrome abstinencial alguno.

¿Qué hacer en caso de emergencia?

Arias Carbajal, un herbolario mexicano cuenta que: “diferentes veces viajeros y obreros que regresaban de sus casas fatigados del trabajo, han sufrido su influencia mortal, echándose imprudentemente a descansar en lugares ocupados por esta planta, puesto que respirando cerca de ella largo tiempo, produce estupor, sueño letárgico, delirio, dificultad respiratoria y parálisis de los miembros inferiores.” (1) Él mismo prescribe para contrarrestar los efectos producidos por la intoxicación, “tártaro emético, a dosis vomitivas, 30 gramos de aceite de ricino y además se tomará hora en hora una cucharada de la poción siguiente: Agua…120 gramos; Láudano de Sydenham… 30 gotas; éter sulfúrico… 20 gotas y jarabe de flor de naranjo… 30 gramos.” (1)

A continuación recomienda bebidas estimulantes, como la infusión de menta, de café, vino o aguardiente y fricciones con una bayeta caliente por todo el cuerpo.

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

El cultivo del beleño negro es legal y puede comerciarse libremente.

Veneno que embruja

El padre de Hamlet murió envenenado con beleño negro. Dentro de su Botánica oculta Parecelso, explica que:

El humo de sus semillas, cogidas y quemadas a la hora de Saturno, provoca riñas, discusiones violentas. Brujos malvados aprovechan las propiedades maléficas del beleño negro para producir la locura y a veces la muerte, obrando a distancia y con toda impunidad. Esta planta forma parte de la pomada con que se untaban las brujas para asistir al aquelarre. Esta receta infernal vale más que permanezca ignorada. Únicamente ha sido publicada en el libro Páctum, afortunadamente hoy rarísimo. (17)

Profesías, conjuros y otros usos

Por su parte, Shultes y Hofmann (19) reportan en Plantas de los Dioses que en la antigua Grecia servía para aparentar la locura y para permitirle al hombre profetizar. Se ha sugerido que las sacerdotisas de Delfos hacían sus profecías intoxicadas con el humo de las semillas del beleño. En el siglo XIII, el obispo Alberto el Grande informó que el beleño era usado por los nigromantes para conjurar a los demonios. Su empleo más conocido era como ingrediente principal en las preparaciones de los brujos medievales, a quienes les permitía experimentar alucinaciones y otros efectos intoxicantes. Cuando los jóvenes iban a ingresar a uno de estos grupos dedicados a la brujería, frecuentemente tomaban una bebida preparada con beleño, de tal forma que era fácil persuadirlos y comprometerlos en los rituales sabáticos preparatorios para su aceptación oficial en los círculos de la brujería.

El beleño de los druidas contra las epidemias de escarlatina

Los galos heredaron a los celtas el conocimiento del beleño y la belladona. La belinuncia que usaban los sacerdotes druidas era una variedad del beleño. Otras variedades similares como el eléboro negro eran usadas para bendecir el ganado y resguardarlo de conjuros diabólicos. En un viejo romance francés se cuenta la historia de un hechicero que se hacía invisible y podía atravesar los campos enemigos mientras iba esparciendo a su paso polvos de esta planta. Tiempo después, médicos alemanes y franceses preconizarían diversos preparados de beleño para preservar a sus pacientes de la escarlatina en épocas de epidemia. (4)

El beleño puede causar desenfreno sexual según Krumm-Heller

El Dr. Krumm-Heller, conocido Maestro Rosacruz y estudiante contemporáneo del antiguo arte de la alquimia, asegura en su libro Plantas sagradas: “Es un hecho conocido, que con el estracto de esta planta, aunque usado en otra forma, puede producirse una excitación sexual, satirizáis o ninfomanía” (14); y para apoyar su creencia cita el caso de una monja en Austria “que consiguió tener en excitación a todo un convento y fue necesaria la intervención de la Emperatriz María Teresa para evitar mayores males”. En opinión de Krumm-Heller, este es uno de los pocos casos en los que las autoridades eclesiásticas quemaron a una persona después de haber recogido pruebas de sus malos actos. Cuenta que en su celda se hallaron extractos, hojas y tallos de beleño que, aplicados en la forma que ella confesó, se supone que dieron idénticos resultados.

Krumm-Heller dice también que aunque se ha dicho que esta planta “es del demonio”, desde la óptica de la alquimia:

Nada puede corresponder a ese malvado, si antes Dios no lo ha aprovechado para el bien. Así, decimos que con una cantidad infinitesimal de beleño se despiertan las fuerzas astrales y con él se logra que otros remedios tomen poder y se hagan más eficaces, pues la que fue planta sagrada en todos los tiempos ha de rendir efectos santos si se usa para el bien. (14)

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DE LAS PLANTAS SOLANÁCEAS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Jesús Callejo Cabo: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995

4. Brau, Jean-Louis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

5. Callejas Cabo, Jesús: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996

6. Crowley, Viviane: La antigua religión en la nueva era. La brujería a examen, Arias M. Editores, Barcelona, 1991

7. Dumas, Alejandro: “Toxicología” en El Conde de Montecristo Porrúa, México, 1980.

8. Escohotado, Antonio: Historia General de las Drogas, Tomo I, Alianza Editorial, Madrid, 1994.

9. García Piñeiro, Juan José: En busca de las plantas sagradas, Col. Nagual, Ed. Gaia, España, 1996.

10. Gellerman, David: Cultural uses of hallucinogens, Internet.

11. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

12. Grieve, M.: A Modern Herbal, Internet (ya no está en la drección que estaba cuando lo consulté).

13. Heffern, Richard: Secrets of the mind-altering plants of Mexico, Piramid Books, USA, 1974.

14. Krumm-Heller: Plantas sagradas, Kier, Buenos Aires, 1987.

15. Magnus, Brunus: Gran libro de la magia del incienso, hierbas y aceites, Edicomunicación, España, 1992.

16. Maquiavelo, Nicolás: La mandrágora, Fontamara, México, 1987.

17. Paracelso: Botánica oculta. Las plantas mágicas, Kier, Argentina, 1975.

18. Saury, Alan: Las plantas fumables, Mandala ediciones, 1980, España.

19. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

20. Sédir, Paul: Las plantas mágicas, Edicomunicaciones, Barcelona, 1991.

21. Uyldert, Mellie: Esoterismo de las plantas, La tabla de esmeralda, Edaf, España, 1982.

22. López Sáez, Jose Antonio: Botánica mágica y misteriosa, Ediciones Mundiprensa, España, 2000.

23. Otero, Luis: Las plantas alucinógenas, Acento, España, 1998.

Belladona

DATOS GENERALES

Origen

Antes del reconocimiento oficial de sus cualidades terapéuticas, la belladona, cuyo origen es europeo, estuvo vinculada a la brujería y a múltiples historias de envenenamientos célebres.

Etimología

El nombre científico de la belladona, Atropa belladona, deriva de Atropos la inevitable hija de la noche y Erebeo, la más vieja de las tres parcas encargadas de cortar el hilo de la vida. Esto da una idea sobre su grado de toxicidad. Según Arias Carbajal (1) se le llama belladona por el uso que las damas romanas hacían de su jugo para embellecerse el cutis; según Brau (4) viene de la propiedad midriática de su alcaloide que, dilatando las pupilas, hace hermosas a las mujeres; y según Saury (18) viene del uso cosmético que se le daba para embellecer la mirada de las damas.

QUÍMICA

Identificación

La planta crece a la sombra de los árboles, en colinas boscosas o yacimientos carboníferos; puede alcanzar una altura de metro y medio. Sus flores son de color púrpura oscuro.

El fruto que contiene 0.1% de atropina, es una baya esférica y negruzca del tamaño de una cereza.

Usualmente la raíz tiene concentraciones mayores del alcaloide que van del 0.4 al 0.6%.

Imagen escaneada del libro

Composición

El principio activo de la Atropa belladona es la atropina, aislada por Mein en 1831; aunque también presenta concentraciones menores de escopolamina.

Comercialmente, la belladona se puede adquirir en México bajo los nombres de Alepsal®, Belminal®, Citrobel®, Donnazyne®, Pulmovital®, Trinergot®, etc. La atropina sola se comercializa como Atropin®, Lumitropil®, Nablan®, Pavenal®, etc.

Formas de adulteración

Ninguna.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

En la medicina herbolaria suelen prepararse cocimientos con las bayas y la raíz de la planta. En la medicina moderna la belladona se aplica localmente en forma de solución durante intervenciones oftálmicas, y en tabletas, cápsulas o gotas de administración oral. Los efectos comienzan entre los 15 y los 30 minutos. Al llegar al cerebro en dosis bajas, la atropina bloquea los receptores de la acetilcolina deprimiendo los impulsos de las terminales nerviosas; en dosis elevadas, se presenta una estimulación antes de la depresión.

Usos terapéuticos

En la terapéutica herbolaria «esta planta narcótica que tan buen servicio proporciona a la Medicina y en general a la humanidad doliente», según Arias Carbajal, (1) se aplica en caso de neuralgias, tos nerviosa, asma, convulsiones, coqueluche, epilepsia, constricciones espasmódicas y algunas enfermedades de los ojos. En la medicina moderna se utiliza para bloquear los impulsos de las terminaciones nerviosas previniendo las contracciones de los músculos involuntarios, a tal grado que difícilmente puede llevarse a cabo una operación de los ojos sin la ayuda de esta valiosa droga. (11) La atropina se ha utilizado en conjunción con la levadopa para tratar la enfermedad de Parkinson. Se emplea también como diurético, sedativo, analgésico leve y antídoto contra la intoxicación por hongos que contengan alcaloides muscarínicos como el Amanita muscaria.

Dosificación

Dentro de la medicina herbolaria, para cada aplicación intraocular se requieren entre una y tres gotas de extracto de hojas de belladona; para preparar linimentos de aplicación cutánea, 5 gm de hojas o 2 gm de la raíz pulverizada; para ingestión oral, entre 5 y 15 gotas de bayas maceradas en alcohol. En usos rituales o recreativos se utilizan dosis más fuertes. Suelen ingerirse tres o cuatro bayas, o extractos alcoholatados en proporciones que fluctúan entre los 10 y los 15 gm por toma. En la medicina occidental las dosis terapéuticas bajas van de 0.5 a 1mg y las altas de 2 a 5 mg; más de 10 mg se consideran peligrosos.

Efectos psicológicos y fisiológicos

Dosis leves reducen la salivación y la sudoración. Con dosis mayores aumentan el pulso y el ritmo respiratorio, la acción de los músculos involuntarios decrece, la frecuencia cardiaca se acelera, la dilatación de las pupilas es muy marcada y se inhibe la acomodación ocular, es decir, el cristalino se fija para la visión lejana y los objetos cercanos se ven borrosos. Cuando la atropina se aplica directamente al ojo, la acomodación y los reflejos oculares no se recuperan durante 7 a 12 días. Con dosis aún mayores se inhibe la micción y se presentan alucinaciones visuales y auditivas. Según Brau: “Los granos arrojados a carbones encendidos dan vértigos seguidos de alucinaciones. Los objetos pequeños adquieren dimensiones enormes. Se ven también sucesiones de puntos luminosos en forma de lluvia de oro, lo que a veces hace que se le dé el nombre de Alucinación-Danae.” (4) El uso prolongado puede causar estreñimiento crónico. No se ha confirmado daño genético en humanos; sin embargo, algunos estudios con animales arrojan anormalidades fetales.

Potencial de dependencia

La belladona no provoca tolerancia ni adicción física o psicológica. Su retiro no supone síndrome abstinencial alguno.

Qué hacer en caso de emergencia

Un síntoma peculiar de la intoxicación por belladona es la pérdida completa de la voz, aunada a movimientos continuos e incontrolados de los dedos y las manos.

El experto en medicina herbolaria Arias Carbajal asegura en su libro Plantas que curan y matan que: “el uso de la Belladona reclama mucha prudencia, siquiera administrada a dosis un poco elevadas produzca vértigos, náuseas, dilatación de las pupilas, delirios, algunas veces inyección en la cara, alucinaciones y con frecuencia la muerte, como remate a este cortejo de funestos accidentes.” (1) En caso de envenenamiento accidental recomienda tomar lo más pronto posible alguna sustancia que provoque vomitivo, como un vaso grande de vinagre caliente o agua de mostaza, posteriormente un vaciado estomacal seguido de una dosis de magnesia, estimulantes como café cargado, y de ser necesario hay que ayudar al paciente con respiración artificial.

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

La belladona es una droga legal, puede cultivarse y venderse libremente. Sus preparados médicos no requieren receta médica.

Leyendas europeas

Las ménades de las orgías dionisiacas en la mitología griega, se arrojaban con los ojos dilatados a los brazos de los hombres que adoraban a este dios, o bien “con los ojos de fuego”, caían entre los hombres para despedazarlos y comérselos. El vino de las bacanales frecuentemente era adulterado con jugo de belladona. Otra creencia de la época clásica sostenía que los sacerdotes romanos bebían belladona antes de hacer las súplicas de victoria a la diosa de la guerra. (5)

De acuerdo con algunas tradiciones orales que se conservan en tierras europeas, el espíritu que habita dentro de la planta de belladona sólo sale una noche al año: la noche de Walpurias, cuando se prepara para celebrar el Sabbath con las brujas. En tierras célticas hay una superstición que vincula a la belladona con una hechicera encantadora a la que es peligroso mirar, aunque una versión más generalizada sugiere que cierta secta de sacerdotes tomaba una infusión de belladona para honrar e invocar la ayuda de Bellona, diosa de la guerra. (4)

La verdadera historia de las escobas voladoras

Dentro de la denominada botánica oculta se supone que tiene propiedades muy semejantes al beleño y es otra de las varias plantas que entran en la composición de la pomada de las brujas. “Sus hojas secas y trituradas mezcladas con azafrán y alcanfor constituyen un perfume mágico para ahuyentar las larvas del astral.” (17)

Según afirman Shultes y Hofmann en Plantas de los Diosesfue durante la Edad Media cuando en Europa la belladona asumió el papel más importante en la brujería y en la magia. Era uno de los principales ingredientes de las pócimas y ungüentos empleados por brujos y magos. Había una mezcla muy potente que contenía belladona, beleño, mandrágora y grasa de recién nacido, que se frotaba sobre la piel o se insertaba en la vagina para ser absorbida. La famosa escoba de las brujas, es una de las creencias mágicas europeas más viejas. En una investigación por sospecha de brujería llevada a cabo en 1324 se informó que “al revisar el desván de la dama, se encontró un tubo de ungüento, con el cual se engrasaba un bastón, sobre éste podía deambular y galopar a través de todos los obstáculos donde y como ella quisiera”. (19)
En el primer tomo de su Historia general de las drogas, Antonio Escohotado cuenta que más tarde, en el siglo XV, un documento semejante explicaba:

El vulgo cree, y las brujas confiesan, que en ciertos días y noches untan un palo y lo montan para llegar a un lugar determinado, o bien se untan ellas mismas bajo los brazos, y en otros lugares donde crece vello, y a veces llevan amuletos entre el cabello. (8)

Envenenamientos célebres con belladona

Se supone que la belladona fue empleada para envenenar a las tropas de Marco Antonio durante la guerra de Esparta, según la descripción que Plutarco hizo sobre los extraños efectos que siguen a su uso. Con la misma planta fue envenenado Claudio, el emperador romano.

Según cita Sedir en Plantas Mágicas (20), Buchanans en su Historia de Escocia, publicada en 1582, relata que cuando Duncan I era rey de Escocia, los soldados de Macbeth invadieron a los Daneses envenenando a todo su ejército con un licor mezclado con belladona que les dieron a beber durante una tregua. Y según Brau (4), una enfermera llamada María Jeaunueret, fue condenada en Suiza a veinte años de trabajos forzados por haber envenenado con belladona a nueve personas, de las cuales murieron seis.

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DE LAS PLANTAS DE LAS BRUJAS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Jesús Callejo Cabo: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995

4. Brau, Jean-Louis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

5. Callejas Cabo, Jesús: La historia oculta del mundo vegetal, Aguilar, Madrid, 1996

6. Crowley, Viviane: La antigua religión en la nueva era. La brujería a examen, Arias M. Editores, Barcelona, 1991

7. Dumas, Alejandro: “Toxicología” en El Conde de Montecristo Porrúa, México, 1980.

8. Escohotado, Antonio: Historia General de las Drogas, Tomo I, Alianza Editorial, Madrid, 1994.

9. García Piñeiro, Juan José: En busca de las plantas sagradas, Col. Nagual, Ed. Gaia, España, 1996.

10. Gellerman, David: Cultural uses of hallucinogens, Internet.

11. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

12. Grieve, M.: A Modern Herbal, Internet (ya no está en la drección que estaba cuando lo consulté).

13. Heffern, Richard: Secrets of the mind-altering plants of Mexico, Piramid Books, USA, 1974.

14. Krumm-Heller: Plantas sagradas, Kier, Buenos Aires, 1987.

15. Magnus, Brunus: Gran libro de la magia del incienso, hierbas y aceites, Edicomunicación, España, 1992.

16. Maquiavelo, Nicolás: La mandrágora, Fontamara, México, 1987.

17. Paracelso: Botánica oculta. Las plantas mágicas, Kier, Argentina, 1975.

18. Saury, Alan: Las plantas fumables, Mandala ediciones, 1980, España.

19. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

20. Sédir, Paul: Las plantas mágicas, Edicomunicaciones, Barcelona, 1991.

21. Uyldert, Mellie: Esoterismo de las plantas, La tabla de esmeralda, Edaf, España, 1982.

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